Ermita-Iztapalapa, la calzada por donde entró Hernán Cortés a Tenochtitlán

Mochilazo en el tiempo

Esta calzada sorprendió a los conquistadores españoles por sus ocho kilómetros de longitud cuando Hernán Cortés entró a Tenochtitlán; tenía una altura de metro y medio sobre el agua, fue entrada de tributos y escenario de ceremonias. Hoy, en pleno siglo XXI sigue siendo importante vía capitalina, aquí un poco de su gran historia

principal_ermita_iztapalapa_1979_coleccion_carlos_villasana.jpg
Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez

Hace más de 500 años, la ciudad de México-Tenochtitlán tenía cuatro calzadas de acceso que, además de servir como caminos, funcionaban como escenarios en las que se podía observar la entrega de ofrendas o largas procesiones.

“Las calzadas de ingreso a la ciudad se elevaban por sobre el lecho del lago (...) La llegada de los tributos a los almacenes de la ciudad -hecho que se sucedía cuatro veces al año- debió haber sido parte del ciclo de espectáculos públicos que afirmaban el control del Tenochtitlán sobre el mundo circundante”, se explica en el sitio Noticonquista de la UNAM. 

Una de ellas fue la calzada Ermita-Iztapalapa. En el artículo “La Calzada de Iztapalapa”, que escribieron Francisco González Rul y Federico Mooser para el INAH, exponen que fue la de “mayor importancia histórica por haber servido de escenario al encuentro del mundo indígena y de la cultura europea”.

Compara el antes y el después deslizando la barra central (clic aquí para ver más grande)

El cruce de la Calzada de Tlalpan, la avenida Popocatépetl y la Calzada Ermita-Iztapalapa en la década de los sesenta. Se pueden ver los rieles y las estaciones del tranvía en el sitio que hoy ocupa la línea 2 del Metro; en el fondo está la colonia Miravalle, a la derecha la Ermita, y en la parte inferior la Portales Sur. Colección Carlos Villasana. Diseño web: Griselda Carrera.

Según los autores, dicha calzada era sumamente larga, partía del Templo Mayor hacia el sur y, su primera parte, llegaba aproximadamente a la calzada Chabacano; la segunda “comprendía desde los límites de la ciudad a la (...) bifurcación de las otras dos calzadas (...) que se dirigen la una hacia la región de Chalco, pasando por Mexicaltzingo e Iztapalapa (...) y la otra hacia Coyoacán, pasando por Churubusco”.

De acuerdo con su investigación, las calzadas estaban hechas de barro y tenían doble “carácter vial”, es decir, funcionaban como sistema terrestre y lacustre, ya que a sus lados solía correr uno o dos canales y, en el caso específico de la Calzada Ermita-Iztapalapa, eran dos canales.

ermita_iztapalapa_mapa_inah.jpg
Mapa realizado por Francisco González Rul y Federico Mooser. Crédito: Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia.


La construcción de la calzada

En entrevista, Beatriz Ramírez, cronista de Iztapalapa, narra que alrededor de 1428 Itzcóatl, tlatoani de Tenochtitlán, formó una triple alianza con Texcoco y Tlacopan para luchar contra el señor de Azcapotzalco. Después de su triunfo, el imperio se extendió al sur de la capital y “sujetó a los pueblos de la región de Iztapalapa, fundándolos como señoríos y nombrando a sus reyes”.

Los cuatro señoríos eran Iztapalapa, Culhuacán, Mexicaltzingo y Huitzilopochco (Churubusco) y, en 1429 bajo órdenes de Itzcóatl, se inició la construcción de una calzada que facilitara el tránsito y comercio entre varios pueblos.

La calzada partía de Meyehualco, atravesaba Iztapalapa —de la que tomó el nombre— y Mexicaltzingo y en un tramo se unía con otra que provenía de Xochimilco y seguían hasta el centro de México-Tenochtitlán; la cronista comenta que sobresalía metro y medio del agua, medía ocho kilómetros.

ejemplo_parecido_ermita_iztapalapa_inah.jpg
Francisco González Rul y Federico Mooser comentaron en su artículo que la calzada podría haberse parecido a este camino: “puede en nuestros días cruzar el lago de Texcoco por un camino que, partiendo del Peñón de los Baños, llega a la población de Texcoco, Estado de México”. Crédito: Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

En Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Bernal Díaz del Castillo escribió que la calzada les había impresionado por su anchura y rectitud:

“Que no se torcía poco ni mucho, y puesto que es bien ancha, toda iba llena de aquellas gentes que no cabían, unos que entraban en México y otros que salían, y los indios que nos venían a ver, que no nos podíamos rodear de tantos como vinieron, porque estaban llenas las torres y cúes y en las canoas y en todas partes de la laguna, y no era cosa de maravillar, porque jamás habían visto caballos ni hombres como nosotros. Y de que vimos cosas tan admirables no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y veíamoslo todo lleno de canoas, y en la calzada muchas (sic) puentes de trecho a trecho, y por delante estaba la gran Ciudad de México”.

ermita_iztapalapa_burro_1928_university_of_wisconsin.jpg
Una impresionante toma en la que se aprecia a un burro pastando tranquilamente en las cercanías del santuario del Señor del Santo Sepulcro o “Señor de la Cuevita”, en Iztapalapa, en el año de 1928.  Hoy la mancha urbana ha alcanzado al pequeño poblado que se ve a la distancia, al otro lado de la actual calzada Ermita – Iztapalapa. Crédito: University of Wisconsin.

También Hernán Cortés habló sobre esta calzada en una Carta de Relación escrita en noviembre de 1519: “entré por una calzada que va por medio de esta dicha laguna, dos leguas hasta llegar a la gran ciudad de Temixtitan (…) de la una parte y de la otra de la dicha calzada están tres ciudades y la una de ellas que se dice Misicalcingo, está fundada la mayor parte de ella dentro de la dicha laguna, y las otras dos, que se llaman la una Niciaca y la otra Huchilohuchico, están en la costa de ella, y muchas casas de ellas dentro en el agua...”

Lo que vio Cortés en su camino a Tenochtitlán

Otro de los motivos por los que la Calzada era importante en la época prehispánica era por ser el camino que se tomaba para la procesión de Tenochtitlán al Cerro de la Estrella, donde se hacía la Ceremonia del Fuego Nuevo que ocurría cada 52 años, cuando un grupo de estrellas llamado “Pléyades” pasaban por el cenit de la Tierra.

Con ello los sacerdotes interpretaban que era el fin de un ciclo e iniciaban los preparativos de la ceremonia con la que pedirían a los dioses un período más de vida. Durante la procesión, los sacerdotes salían ataviados con las insignias de los dioses y, antes de dar comienzo a la ceremonia, ponían máscaras de protección a niños y mujeres embarazadas:

“Ahí encendían unas ataduras de 52 varas llamadas xiumolpilli para llevar el fuego al templo de Tenochtitlán, y de ahí los diferentes sacerdotes lo trasladaban a los templos y luego a los palacios y casas de todos los pueblos del Valle de México. La última vez que se celebró esta ceremonia fue en 1507; 52 años después los españoles ya habían conquistado el Valle de México, erradicando las costumbres religiosas de los indígenas”, explicó Beatriz.

Una vez consumada la Conquista y el inicio de la Colonia, el tramo más cercano de la calzada al Centro Histórico fue rebautizado como la Calzada de San Antonio y su continuación fue llamada únicamente “Tlalpan” debido a que llegaba a dicha localidad. Los canales que corrían a los costados fueron recubiertos con materiales para ser utilizados para transporte.

También lee: Tlalpan, una de las calzadas más importantes de la capital

emita_iztapalapa_campesino_1928_university_of_wisconsin.jpg
Un campesino posa orgulloso al lado de su sembradío situado en lo alto del cerro en donde hoy se encuentra la colonia El Santuario, en Iztapalapa, en 1928. Al fondo se alcanzan a ver unas casas en el barrio de La Asunción, parte de la misma demarcación. Crédito: University of Wisconsin.

La cronista cuenta que durante la Colonia se construyeron tres templos religiosos sobre la calzada, en lo que alguna vez fueron importantes asentamientos prehispánicos al oriente del Valle de México: el convento de San Matías en Churubusco, el convento de franciscano de San Marcos en Mexicaltzingo y el Santuario del Señor de la Cuevita en las faldas del Cerro de la Estrella.

iztapalapa_inicios_sxx_coleccion_e_zarate.jpg
Una tarjeta postal publicada por la casa Miret a inicios del siglo XX en la que figura una vista general del pueblo de Iztapalapa donde predominan las casas de adobe. Al centro de la imagen se logra distinguir la torre de la parroquia de San Lucas, en el barrio Asunción. Colección E. Zárate.

El tranvía eléctrico de Iztapalapa

En la época del México posrevolucionario, Francisco I. Madero inauguró en junio de 1912 el tranvía eléctrico a Iztapalapa, acontecimiento que trajo alegría a los miembros de las comunidades al suroriente de la capital; sin embargo, la calzada cayó en descuido.

La cronista Beatriz Ramírez cuenta que encontró una nota publicada en EL UNIVERSAL el 31 de diciembre de 1924 donde se explicaba que era urgente su reparación:

“La reconstrucción de esta gran carretera es de suma importancia, pues atraviesa en línea recta las Municipalidades de Ixtacalco e Ixtapalapa en una extensión de doce kilómetros hasta el referido Cerro de la Estrella beneficiando notablemente a las diversas cooperativas agrícolas que existen en toda esta región y que hacen su comercio y tráfico por el gran Canal Nacional.
“El comercio saldrá ganando con ello, pues el transporte de los productos agrícolas será más fácil y tendrá un costo mucho menor que por la vía pluvial”, se lee en la nota.

el_universal_31_de_diciembre_de_1924.jpg
Publicación del 31 de diciembre de 1924 de EL UNIVERSAL.

En el portal “El Mirador” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se dice que a la inauguración acudieron alrededor de 10 mil personas y que el entonces presidente Madero dijo a los pobladores de Iztapalapa y las zonas aledañas que con este tranvía habían empezado a:

“Disfrutar de los beneficios de la revolución, afrontando los progresos de la moderna civilización. Que esta nueva vía férrea sea una fuente de riqueza y de bienestar para este pueblo y que el ejemplo de todos vosotros, el ejemplo de un pueblo trabajador, dedicado al cultivo de la tierra sea un aliciente para que muchos hermanos nuestros extraviados depongan las armas, se dediquen a trabajar dentro de la Ley, dentro de la Constitución, para el engrandecimiento de la República.”

sct_el_imparcial.jpeg
La SCT rescató el discurso que brindó Francisco I. Madero en la inauguración del tranvía eléctrico en Iztapalapa de una crónica publicada en “El Mundo Ilustrado” en 1912. 

Fue hasta 1940 que se logró pavimentar la Calzada de Iztapalapa a Mexicaltzingo y, a principios de la década de 1960, el Departamento del Distrito Federal construyó una vía rápida sobre la Calzada de Tlalpan, lo que llevó al descubrimiento de restos de la calzada prehispánica.

Durante el gobierno de Ernesto P. Uruchurtu se construyó sobre la calzada uno de los primeros distribuidores viales de la capital: el Viaducto - Tlalpan. En un informe del D.D.F. de 1952 - 1964 se menciona que "el breve camino del siglo XVI hoy es cinta asfáltica que comunica el centro comercial de la ciudad con la autopista a Cuernavaca".

Dicho distribuidor se comunicaba a desnivel con las avenidas Popocatépetl y Ermita - Iztapapa. Sobre esta última, a la altura de Santa Cruz Meyehualco, también se construyeron los primeros conjuntos de casas "económicas" al sur-oriente de la capital, con un total de 3 mil hogares.

Para 1994 se inauguraron sobre la Calzada Ermita - Iztapalapa cinco estaciones de Metro de la Línea 8 —Constitución, UAM-I, Cerro de la Estrella, Iztapalapa y Atlalilco— y de esta forma, la calzada volvió a unir al suroriente de la ciudad con los principales cuadros del Centro Histórico.

ermita_iztapalapa_1960_ddf.jpg
La irreconocible avenida Ermita Iztapalapa poco después de su ampliación y extensión de diez kilómetros, en una fotografía de inicios de los años sesenta. El objetivo inicial del proyecto era conectar al sur de la ciudad con la autopista a Puebla sin pasar por el poblado de Iztapalapa. Lo que hoy conocemos popularmente como un libramiento. Crédito: D.D.F.

Debido a la importancia vial que tiene esta calzada al oriente de la ciudad —por la densidad poblacional de la zona—, el gobierno capitalino anunció en mayo del 2020 que se iniciaría la primera etapa de la construcción del trolebús elevado sobre la calzada.

Este nuevo transporte tendrá como objetivo extender el servicio de la Línea 8 del Metro “con la finalidad de que esta zona de la ciudad tenga un transporte rápido y seguro” contará con ocho estaciones intermedias y correrá del Metro Constitución de 1917 a la estación de la Línea A Santa Martha.

ermita_iztapalapa_tlalpan_1960_credito_ddf.jpg
Una toma área de los desniveles que unían a la Calzada de Tlalpan con las avenidas Popocatépetl y su continuación Ermita-Iztapalapa a mediados de los años sesenta. Se ven un par de camiones verde pistache, además de una casa que ya no existe en la esquina inferior derecha. Hoy aquí se encuentra la estación Ermita de la línea 12 del Metro.  Crédito: D.D. F.

La fotografía principal muestra la avenida Ermita - Iztapalapa, a la altura de la actual estación del Metro Ermita de la línea 12, poco antes de transformarse en Eje Vial, en 1979. Colección Carlos Villasana.

Fuentes:

  • Beatriz Ramírez González, Cronista de Iztapalapa
  • Artículo “La Calzada de Iztapalapa” que Francisco González Rul y Federico Mooser, en “Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia”.
  • Artículo “El espectáculo en México-Tenochtitlan”  del sitio “Noticonquista” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
  • Portal “El Mirador” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.  
TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios