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El resurgimiento del Cine Ópera

El Cine Ópera, uno de los más importantes complejos cinematográficos del siglo XX, sobrevivió a varios sismos en la capital y al abandono. Pronto será rescatado y rehabilitado como centro especializado en artes visuales. Hoy te contamos su historia
Cine Ópera 1998
10/08/2019
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
Aram Ponce Franco
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

“Nuevo y majestuoso Cine Ópera, cuya opulenta y hermosa fachada se levanta en las calles de Serapio Rendón, a un paso de las calles de San Cosme, será un orgullo para la ciudad porque es de una magnificencia difícil de superar”, anunció EL UNIVERSAL el 25 de febrero de 1949.

El Cine Ópera fue un importante complejo durante la segunda mitad del siglo XX. Previo a su apertura los medios de comunicación estaban impactados con su arquitectura.   

“En primer lugar su grandiosa fachada con dos colosales estatuas que representan la comedia y el drama. Vemos también a una de estas dos estatuas, esculpidas en piedra gris por escultores mexicanos”, contó EL UNIVERSAL

Este diario describió: “Después, al centro, están tres detalles ornamentales del vestíbulo, un rincón del lunetario, una fotografía del gigantesco candil central —cuyo diámetro era de diez metros— sobre el anfiteatro y una vista general del anfiteatro desde la boca del escenario”.  

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Plana del 25 de febrero de 1949 donde se informa de la apertura de este cine. Hemeroteca de EL UNIVERSAL.

Este sitio fue construido por los hermanos Óscar y Samuel Granat, quienes buscaban que todo el público mexicano sintiera que el Cine Ópera “era suyo”. Ellos lo veían como una retribución por el éxito que habían tenido como empresarios de la industria cinematográfica.

Los hermanos declararon que el complejo cinematográfico era uno de los más lujosos y con mejor tecnología en América. Varios empresarios de Hollywood vinieron a visitarlo un par de veces durante su construcción, la cual estuvo a cargo de los arquitectos Félix Nuncio y Manuel Fontanals desde 1947.

Los hermanos habían tenido éxito con las salas Coloso (ubicado en la esquina de la calzada Niño Perdido, hoy el Eje Central, y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl), el primer cinematógrafo de su tipo dedicado especialmente al público que no podía pagar precios elevados y “era merecedor de comodidades”.

Después construyeron un salón de mayores pretensiones llamado Colonial (en la avenida Fray Servando entre San Antonio Abad y Xocongo), dedicado a gente con mayor poder adquisitivo.

Para el Cine Ópera, no se planeó una inauguración exclusiva, se prefirió una función general. Así, el 11 de marzo de 1949, a las 4 de la tarde comenzó la proyección de la película Una familia de tantas, del director Alejandro Galindo, producida por los hermanos Rodríguez y protagonizada por Fernando Soler.

Después de la noche inaugural, este diario reportó que la elegancia del recinto había impactado a los asistentes, quienes después de hacer una larga fila —tal cual las vemos ahora en eventos masivos o gratuitos— pudieron disfrutar de la película en una de sus 3 mil 600 butacas.

Según las publicaciones de este diario, conforme pasaron los días los habitantes de la capital no dejaban de hablar del cine y su popularidad aumentó como espuma.

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Interor del Cine Ópera en 2011. Cortesía: Aram Ponce Franco.

Una de las peculiaridades de la estructura del cine fue la cantidad de luz. Quizás hoy ya no sea motivo de sorpresa que los muros, pisos u ornamentos estén acompañados de luz eléctrica, pero en aquellos años era un lujo tener un complejo tan iluminado.

El Ópera tenía luz en los arbotantes de los muros —que a la vez se conectaban con las escaleras del vestíbulo—, en las lámparas y los candiles —valga la redundancia—y también contaba con luces neón ocultas en las columnas, los plafones, las puertas y el foro.   

Lograr tal cantidad de luz requirió de la implementación de una máquina especial, traída de Estados Unidos, para poder encenderlas y apagarlas gradualmente sin lastimar la vista del personal o los visitantes.

De acuerdo con la investigadora Nelly Rodríguez, el Cine Ópera se sumó al esplendor de las salas de cine en la capital, su importancia radicaba en que era un cine de "primera categoría", es decir, era de las primeras salas donde se exhibían las películas más recientes.

Además, los cines de "primera" solían ser sede de las funciones inaugurales y podían tener cierta exclusividad en cuanto a proyección de las películas. Los filmes eventualmente se exhibirían en salas de "segunda" o "tercera" categoría —estos últimos llamados "piojitos"— donde los costos de entrada eran más económicos y su infraestructura era de menor lujo. 

Durante la segunda mitad del siglo XX, la zona de San Rafael, San Cosme y Santa María la Ribera era considerada una zona residencial y tenía diversos espacios dedicados a las artes o el entretenimiento.

Por la majestuosa ornamentación que tenía el Cine Ópera, la gente que lo visitaba solía vestir muy elegante para disfrutar de los espacios de "convivencia" en su interior, tal era el caso del vestíbulo o la dulcería.

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Cine Ópera en 2011. Cortesía: Aram Ponce Franco.

"En estos grandes complejos la gente iba a ver la película, pero también iba a socializar y a convivir, no como hoy que sólo vas a la función y no te enteras de quién está sentado a tu lado", explicó Nelly. Tal cual como pasa hoy en las salas de conciertos, cada zona tenía su precio.

El Cine Ópera siguió activo y permaneció en el gusto de los capitalinos durante décadas. Su estructura sobrevivió a los sismos de 1957 y 1985. La llegada de los años 90 le trajo una nueva faceta: se volvió una sala de conciertos.

La noche del 12 de octubre de 1998 sucedió una nueva tragedia en el Cine Ópera. La agrupación británica Bauhaus ofreció un concierto anunciado masivamente. En esos años no existían los medios para anunciar que los boletos estaban agotados y llegó una multitud de jóvenes con la intención de entrar.  

Una inesperada lluvia coronó la escenografía de lo que estaba por venir: mientras los jóvenes del exterior demandaban el acceso, los del interior provocaron vibraciones tan fuertes que el inmueble se agrietó y al día siguiente el Ópera amaneció cerrado.

Existen varias versiones sobre lo que provocó la clausura del Ópera, el concierto de la banda Bauhaus es la más conocida.

Sin embargo, todo está a punto de cambiar. El 18 de julio de 2019 el Secretario de Cultura de la Ciudad de México, José Alfonso Suárez del Real, anunció que dentro de pocos meses se dará a conocer un proyecto que tendrá como objetivo rescatar al Cine Ópera y rehabilitarlo como un espacio dedicado a las artes visuales.

La especialista Nelly Rodríguez considera que su reapertura es una buena noticia y la zona será beneficiada: "la existencia de un recinto cultural siempre da vitalidad y va a cambiar la sensación que tienen ciertas áreas de la colonia en la actualidad. Ojalá que sí se lleve a cabo porque es darle valor a lo que significó el Cine Ópera arquitectónica e históricamente para la ciudad y para quienes la habitamos".

En 2011, el artista visual y cronista Aram Ponce Franco visitó el espacio y capturó el interior del recinto. A pesar de su  notable estado de abandono aún podemos imaginar cómo pudo ser el espacio.

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Interor del Cine Ópera en 2011. Cortesía: Aram Ponce Franco.

Aram nos comenta: "fue como encontrar un tesoro perdido, sentirme abrumado por su magnitud y belleza, reconocer en sus ruinas la grandeza que llegó a tener".

El interior del Cine también se pudo conocer en el video musical Amor Clandestino de la agrupación musical Maná.

 

Actualmente hay un par de personas de seguridad en el recinto. En el lobby se encuentran lámparas de luces led. Al acercarnos los vigilantes se retiraron sin decir una palabra hacia una pequeña bodega.
Esperamos que el proyecto para recuperar el inmueble sea una realidad y que, en efecto, se vuelva un referente para las artes audiovisuales en el país. 

Nuestra fotografía principal es del frente del Cine Ópera en 1998, pertenece al archivo de este diario. La foto comparativa antigua es de 1970, colección Villasana-Torres.

Fotografía antigua: Colección Villasana-Torres
Fuentes:
Hemeroteca de EL UNIVERSAL.
Nelly Rodríguez, investigadora especializada en salas cinematográficas
Aram Ponce Franco, artista visual y cronista.