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El parque nacional que es famoso por sus manantiales

Situado al sur de la capital, el Parque Nacional Fuentes Brotantes es el décimo de 35 parques y de los más visitados por quienes gustan de realizar actividades recreativas y de esparcimiento en medio de la naturaleza. En la época de la colonia se hizo famoso por las celebraciones de la pascua. De 129 hectáreas que lo conformaban, hoy sólo tiene 8
Fuentes Brotantes
11/09/2019
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
Manuel Valdespino
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

Al sur de la capital se encuentra el Parque Nacional Fuentes Brotantes, declarado como tal el 28 de septiembre de 1936. Es famoso por sus manantiales que brotan —valga la redundancia— de las faldas del Ajusco y han sido escenario de innumerables memorias familiares, así como de algunas escenas de las películas El Santo contra las mujeres vampiro, Los olvidados o La Loba.

Manuel Valdespino, cronista de la alcaldía de Tlalpan, comentó a EL UNIVERSAL que Fuentes Brotantes comenzó a  tener relevancia en la época colonial debido a las decenas de visitantes que llegaban a esta zona como parte de las festividades de Pascua, en los alrededores de la capilla del Calvario, ubicada entre las Fuentes Brotantes y el pueblo de San Agustín de las Cuevas, actual Tlalpan.

Poco a poco, las fiestas se posicionaron dentro de las favoritas de quienes vivían o visitaban la ciudad por la peculiaridad de sus bailes, juegos de azar,  apuestas, peleas de gallos y kermeses.

Debido a que la zona contaba con abundantes corrientes de agua, en 1831 se estableció una de las primeras fábricas textiles del país cuya maquinaría funcionaba mediante la fuerza hidráulica: “La Fama Montañesa”, en terrenos que habían pertenecido a la Hacienda del Arenal; llegó a ser un referente del rumbo y un lugar en torno al cual se asentó el barrio también llamado de “La Fama” habitado por los obreros de la fábrica.

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El Parque Fuentes Brotantes en 1929. Colección Villasana-Torres.

En 1935, como parte de las primeras acciones del Gobierno del recién elegido presidente Lázaro Cárdenas, se crearon 34 Parques Nacionales en toda la República Mexicana con la finalidad de conservar las bellezas naturales incluyendo su flora, fauna y alrededores.

Fuentes Brotantes fue el décimo en la lista, registrando una extensión de 129 hectáreas que colindaban con el barrio de La Fama, el pueblo de Santa Úrsula Xitla, el actual Centro de Tlalpan y terrenos que alguna vez fueron parte de la Hacienda de Peña Pobre. Tras su nombramiento, Fuentes Brotantes se convirtió en un paseo obligado ya que se le consideraba como un oasis rodeado de un gran bosque.

En 1940 se construyó la Escuela Granja de Tlalpan, una institución dedicada a la enseñanza de actividades agrícolas a los menores de edad que dejó de funcionar alrededor de 1964, cuando las instalaciones fueron entregadas al recién creado Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de Salud. Dos años después, una hectárea del parque fue entregada a la SEP en la que construyó la Escuela Primaria “José Azueta” que sigue funcionando hasta la actualidad.

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Escuela Primaria “José Azueta”, Google Maps.

Durante las décadas de 1950 y 1960, se dio un importante crecimiento en la población de Tlalpan y los alrededores de Fuentes Brotantes comenzaron a ser habitados y para asegurarse de que la mancha urbana no consumiera todo el parque, el Gobierno Federal entregó al recién creado ISSSTE 35 hectáreas y mandó a construir bardas que delimitaran el perímetro.


Fuentes Brotantes en el arte, literatura y el cine

En 1914 el escritor español Julio Sesto publica la novela La Tórtola del Ajusco, la cual narra una historia de amor y tragedia con el panorama revolucionario como fondo, teniendo como escenario principal a Fuentes Brotantes; la novela compartió el éxito que tuvo Los de Abajo de Mariano Azuela; sin embargo, no logró trascender como la segunda.

En 1960, se realizó una adaptación cinematográfica de La Tórtola del Ajusco dirigida por Juan Orol con Mary Esquivel como la actriz principal.

Orol no fue el único director que capturó la belleza y alrededores de este lugar, otros directores de la época del Cine de Oro mexicano eligieron a Fuentes Brotantes como parte de los escenarios de sus cintas: en 1965 el director de cine Rafael Baledón filmó varias escenas de la película La Loba, los horrores del bosque negro al interior del parque.

Lo mismo pasó con Alfonso Corona, quien grabó en el parque los últimos minutos de la cinta Santo contra las Mujeres Vampiro, donde aparece este mítico personaje manejando su auto deportivo frente a la conocida “piedra encantada” mientras se dirige al Bosque de los Abedules, donde se encontraba el castillo de las mujeres vampiro.

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Fotograma de la película Santo contra las Mujeres Vampiro,1962.

“Uno de los casos menos sabidos -dice Valdespino- es que alrededor de 1950, Luis Buñuel también filmó varias escenas de la multipremiada obra Los Olvidados al interior de la Escuela Granja de Tlalpan: en esta cinta Pedro es llevado a la escuela como reprimenda por su mal comportamiento y aprendiera labores del campo; también fue filmada la escena donde la niña y el abuelo se deshacen de su cuerpo”.


La leyenda

Manuel nos comentó que existe una leyenda entre los habitantes del barrio de “La Fama”, cercano a Fuentes Brotantes, que decían que solían espantar a los trabajadores del turno de la noche de la fábrica de “La Fama Montañesa”.

Todo inició cuando “los obreros acudieron al seminario del Espíritu Santo, recién instalado sobre el camino a “La Fama” y solicitaron al padre Antonio Fragoso su ayuda para remediar la situación. El religioso, analizando el caso, decidió exorcizar el paraje.

Para ello, invitó a doce obreros de mayor fuerza física y moral, les entregó cirios benditos y les anticipó sobre posibles reacciones demoníacas. El día elegido se reunieron frente a la roca más enorme del lugar  y que desde entonces es conocida como la piedra encantada.”

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Imagen de la roca encantada, Fuentes Brotantes.

Hace año y medio, el Gobierno de la Ciudad de México se dio a la tarea de realizar trabajos de mejoramiento en diferentes partes del parque, como la plaza principal y la zona de juegos, de acuerdo a Manuel Valdespino estos trabajos se realizaron después de más de tres décadas de no haber recibido mantenimiento mayor.

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Entrada a Fuentes Brotantes en 1986.

Dos amigas nacidas en la alcaldía de Tlalpan nos comentan diferentes perspectivas sobre Fuentes Brotantes; Constanza dice a EL UNIVERSAL que ella sólo visitaba el sitio cuando se le antojaban los platillos mexicanos que venden al interior: "el ambiente es como estar en La Marquesa pero cerca de casa". 

Por su parte, Mishell cuenta que la familia de su padre nació y creció muy cerca de Fuentes Brotantes. Su papá y su mamá jugaban ahí e iban por agua cuando era potable y se podía tomar sin problema. Una vez que ella nació, solían llevarla cuando era pequeña a desayunar en los locales quesadillas, un café y cerraban de postre con un dulce tradicional. Después del desayuno, iban a alimentar a los patos, caminaban o andaban en bicicleta a un costado del riachuelo hasta la "piedra encantada", donde sus familiares le contaban que ahí "se escuchaba a La Llorona". 

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Plaza Cívica dentro de Fuentes Brotantes.

Hoy en día, Fuentes Brotantes ya no es tan conocido ni visitado como lo fue en el pasado, pero sin duda sigue siendo un bello lugar rodeado de naturaleza donde varios visitantes se dan cita, principalmente los fines de semana.

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Casas aledañas a Fuentes Brotantes en 1997.

La foto principal ilustra un paseo familiar en Fuentes Brotantes, año 1950. Cortesía Antonio Rubio. Nuestras comparativas muestran la "piedra encantada" en la película Santo contra las Mujeres Vampiro y en la actualidad.

Fotografía antigua: Cortesía Manuel Valdespino, Colección Villasana - Torres.
Fuentes: Manuel Valdespino. cronista de la alcaldía de Tlalpan. Página oficial Semarnat.

 

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