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El edificio que alguna vez fue estación de bomberos

El edificio Art Déco que hoy alberga al Museo de Arte Popular en la calle de Independencia, en el Centro Histórico capitalino, se inauguró en 1928 como sede de la Inspección de Policía y el Cuerpo de Bomberos y estaba a la altura de los mejores de Europa y América
Vista antigua del Museo de Arte Popular, en la calle de Independencia
01/12/2019
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Texto: Gabriel Sánchez Pozos
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

Bomberos salieron varias veces de este edificio en sus vehículos para apagar incendios y también policías para atrapar criminales. Cuando ambos cuerpos desalojaron el inmueble en 1957, la Tesorería y la Secretaría de Marina establecieron ahí sus oficinas. Desde el 2006 es el Museo de Arte Popular (MAP), ubicado en la misma calle del Teatro Metropólitan.

Sobre Independencia, en la Colonia Centro, este museo presume tres arcos de aproximadamente tres metros de alto por cinco de largo, sobre los que posan banderas mexicanas. Hoy están tapados por vidrios porque por dentro, está la tienda y el acceso al lugar; sin embargo, en 1928 eran la entrada y salida de vehículos bomberiles.

Enfrente del museo hay un stand de periódicos de sólo dos metros de largo. En el puesto de periódicos el señor Carlos Corona de 81 años lee los titulares. Ahora vive en Iztacalco, pero cuando tenía su hogar en la Colonia Doctores hace más de 60 años, recuerda haber oído el sonido de la sirena de los bomberos.
 

El señor Corona atribuye esta experiencia a las pocas construcciones que existían en la zona. Por otro lado, Iván Romero, encargado del puesto, desconoce la historia del lugar. Sólo recuerda un concierto en la inauguración del Museo. No obstante, a unos metros de él, en la columna derecha de la entrada del edifico, hay una placa a dos metros del piso, que menciona la existencia de una antigua estación de bomberos construida en 1927.

El 28 de noviembre de 1928, este diario anunciaba en su segunda sección la inauguración del Edificio de la Inspección de Policía y el Cuerpo de Bomberos, construido “especialmente para cubrir las necesidades de estos cuerpos” y que se hallaba “a la altura de los mejores de Europa y América”.

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Así eran los vehículos y el personal de bomberos en la Estación de Independencia durante los años 30. FOTO: Agustín Ruiz Nando /Cortesía.

El texto Arte del Pueblo: Manos de Dios a cargo del Museo de Arte Popular, señala que la influencia arquitectónica de Europa no tardó en llegar al país pues aunque en ese entonces se trataba de rescatar el nacionalismo, el art déco comenzó a manifestarse con sus formas geométricas.

Los encargados de realizar la obra fueron los arquitectos Vicente Mendiola y Guillermo Zárraga. Según la información de este rotativo, el edificio costó un millón de pesos y se realizó en poco más de un año. El predio en el que se construyó la Central ocupa una superficie de mil ochocientos metros cuadrados: 45.60 metros por la Calle Revillagigedo y 37.65 por Independencia.

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Esta es la placa que permanece en el Museo de Arte Popular para recordar a los visitantes la historia del edificio. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

La crónica del evento señalaba que el asistente más importante fue presidente de la República, Plutarco Elías Calles, quien además de poner la última piedra del inmueble, dejaría el poder tan sólo tres días más tarde a Abelardo L. Rodríguez. Esta fue una de las razones por las cuales asistió un pequeño número de personas a la ceremonia.

El libro  Arte del Pueblo: Manos de Dios refiere que la visita de Calles comenzó a lado de Guillermo Zarraga y el ingeniero Gustavo Durón que también participó en la obra. La planta baja, donde estaban el garaje de bombas, el taller mecánico, el patio de maniobras, además de los vestidores y baños del Cuerpo de Bomberos fue la primera parada.

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En el pozo central de la columna del edificio los bomberos colgaban sus mangueras para que se secaran. Ahí también estaba la alarma. Imagen Colección Villasana-Torres

El recorrido continuó en el primer piso en el que estaban los dormitorios de los bomberos que incluían un tubo para que se pudieran deslizar al piso inferior en caso de acudir a un siniestro. También aquí se encontraban el comedor y un salón de enfermería.

En el tercer piso se hallaban las oficinas de la Policía, así como una prisión preventiva y cuartos para la atención de los medios de comunicación. Por último, en el cuarto nivel se concentraban las oficinas privadas del cuerpo policíaco.

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Así eran las primeras imágenes del edificio tras su inauguración. Durante el recorrido destaca la presencia del presidente Calles.  FOTO: Archivo/ EL UNIVERSAL

El presidente Calles no dejó de admirar la distribución de espacios y terminó su recorrido en el comedor del Cuerpo de Bomberos en el que hubo un brindis con champaña y distintos bocadillos.

EL UNIVERSAL ILUSTRADO publicaba en 1932 que los agentes de tránsito estaban siempre alertas de dejar la calle vacía por si los bomberos la necesitaban. En el momento que un siniestro se presentaba y la sirena sonaba, no sólo había incertidumbre, sino también expectación.

Desde la torre del Cuartel, que está justo en la esquina de Independencia y Revillagigedo, sonaba la sirena, compuesta de dos bocinas y que podía girar. En este mismo texto se describía que el tamaño del aparato era tan grande que en la cúpula sólo cabía un vigía, el cual activaba eléctricamente la alarma en caso de emergencia, pero el sonido era tan fuerte que abandonaba su lugar.

Asimismo, el texto explica que una vez alertados, los bomberos se movían con “la más seria disciplina”. Incluso la reacción era la misma cuando había ensayos: la alarma era prendida y los bomberos se movilizaban a un lugar en específico de la ciudad. Ahí se hacían observaciones sobre qué material podía usarse y cómo se podría improvisar el tiempo de llegada.

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El gobierno de la ciudad gastó más de un millón de pesos para que la sede de los bomberos dejara de ser provisional. FOTO: Archivo/ EL UNIVERSAL

En el actual archivo histórico del heroico cuerpo de bomberos, el señor Manuel Palafox y el sargento Agustín Ruíz Nando acomodan expedientes en forma de línea del tiempo para explicar la historia de la Estación Central, edificio en el que alguna vez trabajaron sus familiares.

El señor Palafox lleva trabajando para los bomberos desde 1996 y es el precursor de la existencia del archivo. Ataviado con camisa blanca y corbata azul rey con el logo de los bomberos, comenta que para llegar al momento de la inauguración del inmueble, se tienen que explicar antes algunos puntos.

Desde el borde izquierdo de una mesa de 5 metros, el señor Palafox inicia el recorrido por la línea del tiempo y refiere que el antecedente más antiguo del bombero existió en México – Tenochtitlan a través de un personaje llamado Topilli encargado, entre otras cosas, de apagar fuegos.

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El señor Manuel Palafox y el sargento Agustín Ruiz Nando en el Archivo Histórico del Heroico Cuerpo de Bomberos. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

Sin embargo, la creación de un Cuerpo de Bomberos propio del Distrito Federal se dio el 20 de diciembre de 1887 con 15 gendarmes que quedaron bajo las órdenes del ingeniero Leonardo del Frago y cuyas primeras instalaciones estaban ubicadas en la planta baja de Palacio Nacional.

Desde su nacimiento, el Cuerpo de Bomberos estuvo ligado a la policía, aunque sus funciones fueran distintas y es hasta 1998 que se decreta su autonomía, según la página de esta institución.

En 1989 este organismo entra en el ayuntamiento del Distrito Federal con un sueldo de por medio.

Con sus lentes obscuros, el señor Palafox muestra un documento en el que aparecen las distintas ubicaciones que ha tenido la Estación Central de Bomberos: la primera fue en 1892 sobre la calle de Moneda. Tres años después pasó a lo que hoy es Filomeno Mata, pero sólo duró ahí hasta 1901 cuando se cambió a la calle de Donceles en el edificio que también fue la Secretaría de Comunicaciones.

En 1905 la estación se pasó a la calle Tacuba; en 1907 a Avenida Juárez en lo que fue el Hotel Prado y es con la inauguración del edificio en Independencia en 1928 que la búsqueda de un lugar para el cuartel general cesó por 29 años.

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El sargento Agustín Ruiz Nando en el Archivo Histórico delante de las dos cajas rojas que resguarda papeleo de los hombres que han muerto en cumplimiento de su deber. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

En esta central trabajaron el abuelo y padre de Agustín Ruiz Nando. El sargento se jacta de ser miembro de la familia bomberil más longeva en acción, pues para 2020 estarán cumpliendo 100 años en el cuerpo de bomberos ya que su abuelo ingresó en 1920.

Sin que la voz le tiemble, cuenta el sargento Nando que el 3 de junio de 1942 su abuelo falleció en el cumplimiento de su deber. EL UNIVERSAL en su edición del 4 de junio destacaba en la segunda sección la explosión de Fábrica de Artificios y Municiones en el kilómetro 10 de la carretera México-Toluca. Además, en la parte superior izquierda de la plana aparece la foto del bombero.

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En esta plana del periódico de 1942 el primer hombre de izquierda a derecha es el Capitán Joaquín Ruiz Galicia tras el accidente. FOTO: Archivo/ EL UNIVERSAL

El cuerpo del capitán Joaquín Ruíz Galicia  y de los otros tres bomberos, tuvieron un cortejo fúnebre el 4 de junio de 1942 que comenzó en las instalaciones de la Estación de Independencia. A la ceremonia asistió el presidente Manuel Ávila Camacho y a manera de despedida, la sirena de los bomberos sonó durante quince minutos, según las crónicas.

Por otro lado, el mayor Agustín Ruiz Fragoso, padre del Sargento Nando ya está retirado. Dentro de las múltiples tareas que llegó a hacer, comenta el bombero, estuvo la de ser actor en la película "El bombero Atómico" protagonizada por Mario Moreno “Cantinflas”, que se estrenó en 1952.

Al inicio de este video aparece la grabación del edificio en la que Cantinflas muestra también como era la rutina. 

En esta película, “Cantinflas” ingresa al cuerpo de Bomberos para tener dinero suficiente que le permita cuidar a una niña que acaba de adoptar. A los ochos minutos aproximadamente, aparece cómo eran las instalaciones de la Estación de Independencia. También se observan los vehículos de la época, además del uniforme, dormitorios y rutinas de los bomberos.

Al minuto 37 de la cinta, “Cantinflas” rescata a una niña que se encontraba dentro de un edificio en llamas, y para salvarla debe brincar con ella a una lona sujetada por otros bomberos para amortiguar el golpe. El Sargento Nando comenta que su padre fue quien realizó la acción. Su tío Jesús Nando Soria también se hizo presente en el largometraje como el corneta de órdenes y se le ve a lado del actor Miguel Manzano.

En este otro video se nuestra toda la escena en la que Cantinflas rescata a la niña  del edificio que se está incendiando.

La Estación de Independencia fue casa de los Bomberos hasta 1957. En la primera plana de este periódico, se anunciaba el 8 de septiembre de ese año que una nueva Central de Bomberos sería inaugurada entre Calzada de la Viga y Fray Servando Teresa de Mier, en un terreno de 6 mil 745 metros cuadrados.

Por ello, desde 1957 la Tesorería hace uso de las instalaciones del inmueble en la calle de Independencia, que según la obra,  Arte del Pueblo: Manos de dios, tuvo ligeras modificaciones como la clausura de la escalera de la torre y el cierre de sus característicos arcos.

Para 1980, el lugar fue ocupado por la Secretaría de Marina. Una mujer que no quiso dar su nombre laboró por 30 años en la Dirección General de Administración de este organismo estuvo presente desde el primer día, hasta poco después que las oficinas fueron desalojadas tras el sismo de setiembre de 1985.

Esta mujer lleva 11 años jubilada y recuerda que en el inmueble se encontraban las oficinas de la Dirección General, del Oficial Mayor, del Jefe de Operaciones, así como algunas subdirecciones. Asimismo, el patio central donde alguna vez hubo bombas de agua, se había convertido en estacionamiento de vehículos comerciales.

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Así luce la actual estación central de bomberos que se encuentra a un lado del Mercado Sonora. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

Durante celebraciones como el Día de la Marina o fin de año, se llevaban a cabo fiestas en las que la Sinfónica de la Marina amenizaba con música de todo tipo; después llegaban los Mariachis y el baile se llevaba a cabo en el patio del lugar.

Sin embargo, el 19 de septiembre de 1985, la fuente citada refiere que no la dejaron entrar a las instalaciones porque había fugas de gas y posibles derrumbes de edificios aledaños. Por quince días no hubo actividades en el inmueble de Independencia y señala que algunos trabajadores tenían miedo de pisar la construcción.

Distintos inmuebles pertenecientes a la Marina cayeron con el temblor y era casi imposible que todo el personal cupiera en el edificio de Independencia; por ello la entrevistada cree que ante la falta de espacio, todo el personal se tuvo que cambiar a la actual sede ubicada en el sur de la Ciudad y la afamada edificación art déco quedó vacía.

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Cortejo fúnebre en la estación de Independencia que perdieron la vida en 1948 durante el incendio de “La Sirena” en Avenida 16 de septiembre. Heroico Cuerpo de Bomberos/Cortesía

Hay versiones que señalan posibles daños estructurales como la causa del abandono del lugar; sin embargo, en la oficina de comunicación social del MAP desmintieron esta información, pues no sufrió deterioros y las revisiones son constantes.

El 26 de septiembre de 2001, EL UNIVERSAL informaba que con una inversión de 60 millones de pesos el gobierno federal y del entonces Distrito Federal, rescatarían el edificio considerado como monumento nacional por alojar la antigua estación de bomberos para ser sede del Museo de Arte Popular.

El primero de marzo de 2006 este periódico anunciaba que el Museo de Arte Popular había sido inaugurado. En ese entonces, se convertía en el museo 128 de la ciudad. Según el portal del Sistema de Información Cultural (SIC), ahora la capital cuenta con 160 de estos recintos.

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El edificio de los arquitectos Vicente Mendiola y Guillermo Zárraga se convirtió en patrimonio cultural urbano de valor artístico por el INBA. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

Actualmente las puertas del lugar están abiertas de martes a domingo desde las 10 de la mañana, hasta las 6 de la tarde (los miércoles cierran a las 9). La entrada general cuesta 60 pesos, excepto en domingo que es gratuita. Sin embargo, los menores de edad, así como adultos mayores, artesanos, estudiantes, maestros y personas con discapacidad tampoco pagan.

El recorrido del museo comienza desde el tercer y último piso, a la planta baja. Cuenta con un elevador que se encuentra independiente de la estructura principal, pues según la oficina de comunicación social del MAP,  el edificio está catalogado como patrimonio cultural urbano de valor artístico por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL) así que ni su fachada, ni estructura pueden ser modificados.

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Así luce el interior del museo con el ascensor que fue añadido como parte de la remodelación. FOTO: Gabriel Sánchez Pozos /Cortesía.

Probablemente alguna vez mientras ibas a alguna función en el Teatro Metropólitan o te dirigías al Barrio Chino por la calle Independencia, viste los arcos de este edificio. Cuando mires a través de ellos para ver cómo es el museo, o tan sólo para admirar tu reflejo, recuerda que un día por ahí salían los bomberos a toda velocidad para auxiliar a la ciudadanía.

La imagen principal es de la colección Carlos Villsana-Torres en la que se muestra el parque vehicular, el personal y la primera función del edificio al ser Estación de Bomberos durante los años 20 del siglo anterior.

En el caso de las imágenes de nuestras comparativas, la primera es la estación de bomberos durante los años 30; la segunda es la actualidad del edificio al haberse convertido en el Museo de Arte Popular.

Fuentes:
Popular, M. d. (2004). Arte del Pueblo Manos de Dios. Ciudad de México: Landucci
https://bit.ly/37NghAs
https://bit.ly/34y1A2l
https://bit.ly/2sscMPH

Entrevistas: Manuel Palafox Y Calzada, Agustín Ruíz Nando y Carlos Corona