El día que murió el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz

Mochilazo en el tiempo

“Sé que tengo cáncer. Y ya me voy a morir”, dijo Gustavo Díaz Ordaz poco tiempo antes de que un infarto terminara con su vida, además, declaró que se iba “con la conciencia en paz”. Murió el 15 de julio de 1979, más de una década después de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968, suceso del cual asumió la responsabilidad. Hoy te contamos sus últimos momentos

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15 de julio de 1979. El presidente José López Portillo, Emilio Martínez Manautou, Enrique Olivares Santana, Luis Echeverría Álvarez y Joaquín Gamboa Pascoe, hicieron una guardia ante el féretro del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Texto: Cristina Hernández

Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México de 1964 a 1970, murió el 15 de julio de 1979 de un paro cardiaco debido al cáncer de colon que padecía. Faltaban cuatro meses para que se cumplieran 11 años de la llamada matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, suceso que marcó su mandato.

“Tras breve mejoría, un súbito ataque cardiaco cortó su vida”, decía una de las notas firmadas por Eduardo Arvizu en la primera plana de EL UNIVERSAL.

En una de las fotografías del funeral de Gustavo Díaz Ordaz aparecen José López Portillo y Luis Echeverría ante el féretro, tres presidentes de México.

“El licenciado Don Gustavo Díaz Ordaz fue un gran ejecutivo que afrontó –durante su gestión presidencial– problemas serios; problemas que resolvió siempre como varón con valor. Fue responsable y digno; un gran mexicano cuya pérdida lamento”, afirmó el entonces presidente José López Portillo.

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Primera plana del 16 de julio de 1979. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Su muerte reunió a empresarios y líderes políticos que montaron guardias de honor. El exmandatario fue velado en la agencia Gayosso de Félix Cuevas y luego trasladado a la capilla ardiente de la Cámara de Senadores para rendirle homenaje.

“El cuerpo fue maquillado y vestido con un traje negro, para ser colocado luego en un ataúd del mismo color, para posteriormente trasladarlo a la capilla ardiente”, narraba EL UNIVERSAL.   

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Elementos del Estado Mayor Presidencial llevan el cuerpo de Díaz Ordaz al salir de la agencia Gayosso de Félix Cuevas rumbo a la Cámara de Senadores. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

El trayecto del cortejo fúnebre estuvo rodeado de una gran cantidad de elementos del Estado Mayor Presidencial, quienes también cargaron el ataúd. En el frente desfilaba la bandera nacional y los militares usaron un listón negro en el brazo izquierdo como señal de luto. Algunos de los vecinos del Centro Histórico se asomaron por ventanas y balcones para ver pasar aquella caja cubierta con el lábaro patrio.

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Guardias de honor a Gustavo Díaz Ordaz, en la segunda imagen aparecen sus hijos y familiares. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL.

Fue enterrado en el panteón Jardín, ubicado en la alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México, junto a su esposa Guadalupe Borja de Díaz Ordaz, quien había muerto apenas cinco años atrás también de un infarto.

Fue una ceremonia de inhumación sobria, de tan sólo 26 minutos, según la crónica de EL UNIVERSAL. Estuvieron el entonces Secretario de Gobernación, Enrique Olivares y el ex presidente José López Portillo. Además de parientes y amigos de la familia Díaz Borja.

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Cortejo fúnebre de Díaz Ordaz, julio de 1979. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL.
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Atrás acompañan el féretro los  familiares del expresidente, 1979. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
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Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

“Sé que tengo cáncer. Y ya me voy a morir”

Gustavo Díaz Ordaz nació el 12 de marzo de 1911 en San Andrés Chalchicomula, Puebla, lo que ahora se conoce como Ciudad Serdán. Quienes lo conocieron describían el carácter del ex presidente como severo y seco para tomar decisiones determinantes.

Murió el 15 de julio de 1979 a los 68 años, en su casa, en la Cerrada del Risco número 133, del Pedregal de San Ángel, donde era atendido por un grupo de médicos, y acompañado por sus hijos Gustavo, Alfredo y María Guadalupe.

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El presidente López Portillo entrega a Guadalupe Díaz Ordaz de Nasta el lábaro patrio que cubrió el ataúd con los restos de Gustavo Díaz Ordaz, al término de la ceremonia luctuosa efectuada en el panteón Jardín de esta capital. Foto: Presidencia de la República.

Durante sus últimos años de vida, Gustavo Díaz Ordaz se exilió de la vida pública para permanecer con su familia y algunas personas cercanas, entre ellos Rafael Moreno Valle, quien era muy amigo del ex mandatario.

“Yo me cuento entre sus mejores amigos. Soy quizá el único quien compartió su casa”, contó Moreno Valle al reportero de EL UNIVERSAL Miguel Reyes Razo, para la edición del 16 de julio de 1979.

En entrevista, Rafael Moreno Valle narró cómo fue su último encuentro con Díaz Ordaz. Desde marzo el ex presidente supo qué tan avanzada estaba su enfermedad: “Le vinieron fríos y calenturas. Gustavo creyó que el mal de niño se le revivía de viejo”.
 
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Entierro de Díaz Ordaz, 1979. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

“Esta es nuestra despedida. Sé que tengo cáncer. Y ya me voy a morir. Me queda poco tiempo. Arreglaré mis cosas”, le dijo Díaz Ordaz cuando lo mandó llamar para comunicarle la noticia.

Con lágrimas en los ojos durante aquella entrevista, Moreno Valle relató que Gustavo Díaz Ordaz siempre se quejó de “trastornos digestivos”.

Primero creyó tener una úlcera, aunque nunca se la encontraron sí le detectaron problemas en la vesícula y posteriormente un tumor maligno en el hígado que se propagó y degradó la salud del ex presidente.

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Díaz Ordaz, durante su mandato presidencial. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL.

Los sucesos de Tlatelolco lo siguieron más allá de la tumba 

Durante su sexenio, Díaz Ordaz inauguró las instalaciones del Estadio Azteca en mayo de 1966 y ese mismo día se realizó un partido entre América y Torino que terminó con un empate 2-2.

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Mayo de 1966. Inauguración del Estadio Azteca, el entonces presidente Díaz Ordaz develando la placa conmemorativa. Foto: Archivo de EL UNIVERSAL.

Al año siguiente, el 4 de septiembre de 1967, inauguró la Línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo Metro con lo que dio inicio a una red de líneas del transporte que hoy es el más utilizado en la Ciudad de México.

En ese entonces se hicieron una gran cantidad de fotos y notas sobre el nuevo transporte público que estrenó el mandatario haciendo el primer viaje a bordo del Metro. Sin embargo, nada marcó su sexenio como los hechos de 1968 en Tlatelolco.

Por ello, a 50 años de la matanza estudiantil fueron retiradas varias placas inaugurales de obras con el nombre de Gustavo Díaz Ordaz en la Ciudad de México. Estaban colocadas en las instalaciones del Metro y la Plaza de Armas de Magdalena Mixhuca, en el caso del Metro la placa estaba en la estación Hidalgo de la Línea 3 inaugurada en 1970.

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En la imagen antigua, la inauguración de la línea 2 del Metro por Díaz Ordaz; en la del 2018, trabajadores retiran una de las placas con el nombre del exmandatario. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL y Especial. Diseño web: Rodrigo Romano.

El Movimiento Estudiantil de 1968 había iniciado con una pelea  entre alumnos de preparatoria que derivó en extremos como la toma de las instalaciones de Ciudad Universitaria por el Ejército Mexicano y, por último, la matanza del 2 de octubre de 1968, donde se estima que murieron cerca de 300 personas cuando el Ejército disparó a personas civiles en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, durante un mitin estudiantil.

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Diez días después, el 12 de octubre,  Gustavo Díaz Ordaz encabezó la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos en México.

Durante su  Quinto Informe de Gobierno, en 1969, se declaró responsable de lo ocurrido en 1968: “Asumo íntegramente la responsabilidad ética social, jurídica política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”. Los legisladores lo ovacionaron de pie por su declaración.

 

“Si Gustavo Díaz Ordaz hubiera actuado con debilidad, el país habría caído en el caso. El desorden estaba ahí. Solo la serenidad y la energía de Gustavo Díaz Ordaz salvaron al país”, añadió Moreno Valle ante la pregunta sobre los hechos de 1968.

El senador Gustavo Baz también habló al respecto: “Gustavo Díaz Ordaz quiso siempre salvar a México de una revolución cruenta en 1968 y, con excepción de los sucesos de Tlatelolco, lo logró”. Además, él consideraba que Díaz Ordaz tenía las cualidades necesarias para ser presidente de la República.

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Toma de Ciudad Universitaria por el Ejército. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
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2 Octubre 1968. Agazapados junto a un transporte militar, varios soldados se protegen y a la vez contestan el fuego de los francotiradores atrincherados en los edificios de Nonoalco Tlatelolco. Foto: Jesús Fonseca / Archivo EL UNIVERSAL.

Al ser elegido como presidente el 6 de julio de 1964 durante su discurso inicial anunció que en su mandato daría impulso a la educación, al programa agrario integral, la industrialización rural y al desarrollo de la electrificación en el país.

Durante su último informe de gobierno afirmó: “La fuerza sólo se usó para contener la violencia y propiciar un clima de paz que permitiera afrontar los problemas […] Con la conciencia tranquila, al pueblo de México puedo decirle: Misión Cumplida”, dijo Díaz Ordaz aquel 1 de septiembre de 1970.

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El presidente Gustavo Díaz Ordaz a su salida de la Cámara de Diputados durante su primer informe de gobierno. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Su periodo presidencial terminó el 9 de diciembre de 1970 cuando entregó el mandato a Luis Echeverría, quien había sido subsecretario de Gobernación, durante este sexenio Díaz Ordaz permaneció alejado de la vida pública.

Fue hasta seis años después, en 1977, cuando el entonces presidente José López Portillo lo nombró embajador de México en España.
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El presidente saliente Gustavo Díaz Ordaz con el presidente electo Luis Echeverría, 1970. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Más tarde renunció al cargo por problemas de salud, según argumentó. Sin embargo, en la entrevista antes mencionada, Rafael Moreno Valle comentó: “fue a España con poco gusto. Esa es la verdad”. El ex presidente dijo a uno de sus mejores amigos, durante sus últimos días de vida, que se iba con “la conciencia en paz”.

Sin embargo, para muchos como el escritor Antonio Navalón “Tlatelolco, que nunca se olvida ni se olvidará, llevó a la tumba a Gustavo Díaz Ordaz lleno de terror, pesadillas y culpa”, publicó el 14 de junio de 2011 en EL UNIVERSAL.

Fuente: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
 

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