El Chopo: de pabellón japonés a museo universitario

Mochilazo en el tiempo

El Museo Universitario del Chopo es uno de los lugares emblemáticos de la colonia Santa María la Ribera. Famoso por su estructura metálica de fabricación alemana fue sede del Museo Nacional de Historia Natural, para luego convertirse en referente de la cultura alternativa capitalina.

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Jóvenes conviven en los alrededores del Museo del Chopo, en una imagen de los años setenta. Archivo EL UNIVERSAL

Texto: Cris Fernández Ortiz

A pesar de su cercanía con puntos turísticos del Centro Histórico, la colonia Santa María la Ribera es una zona de la que aún faltan muchos sitios de qué hablar por su gran historia y tradición.

Uno de ellos es la imponente estructura de metal que se encuentra en el corazón de la colonia y que quizás ha sido su mayor ícono desde el siglo XX. Este edificio, además de ser el único de su estilo en la Ciudad de México estuvo a punto de ser desmantelado en los años 60.

En la segunda mitad del siglo XIX, con el auge de la ferias mundiales y el estilo arquitectónico Art Nouveau, se comenzaron a construir estructuras de metal y cristal en todo el mundo como el Hackesche Höfe en Berlín, el Crystal Palace en Londres o la entrada del Sullivan Center en Chicago.

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El Museo Universitario del Chopo es uno de los edificios emblemáticos de la colonia Santa María la Rivera desde inicios del siglo XX. Foto: Especial.

El Art Nouveau, que recibió distintos nombres según el país como Jugendstil en Alemania o Stile Liberty en Italia, fue una corriente artística de finales del siglo XIX que buscaba romper con las tendencias artísticas del momento tomando inspiración de la cultura urbana y poniendo énfasis en el sentido decorativo.

Estructura metálica de origen alemán


Una de estas grandes estructuras metálicas se compró a una metalúrgica alemana durante el gobierno de Porfirio Díaz, a principios del siglo XX con la intención de convertirla en un centro de exposiciones.
 

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La estructura de diseño alemán, pensada originalmente para ser una fábrica, fue adquirida por el gobierno mexicano durante la presidencia de Porfirio Díaz con la intención de convertirlo en centro de exposiciones. Foto: Especial.

La estructura, diseñada por el alemán Bruno Möhring, urbanista y también arquitecto, estaba pensada originalmente para ser una fábrica, por tal razón cuenta con altas paredes capaces de albergar gran maquinaria, un amplio espacio abierto y ventanas de cristal. Su estructura de acero y sus altas torres en la entrada es lo que le dan su identidad visual tan característica, además de su gran tamaño.
                                   
Las piezas del edificio fueron enviadas en barco y tren desde Düsseldorf, ciudad al oeste de Alemania, para finalmente llegar a la  Estación de trenes de Buenavista. Se eligió esa ubicación por el atractivo que sería para las familias de clase media que vivían allí y por su cercanía con el centro de la capital.

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La estructura fue construida en Alemania y diseñada por Bruno Möhring, también urbanista y arquitecto. Se pensó que Santa María la Ribera era el lugar ideal para establecerla. Foto: Especial.

Desde un inicio la función de la estructura fue errática; de hecho, se rentaba a quien lo necesitase porque el gobierno carecía del presupuesto para mantenerlo. El ejemplo más importante se dio cuando el espacio se alquiló a la embajada japonesa para que presentara una exposición de arte industrial japonés.

Esta exposición se inauguró en 1910, en el marco de las celebraciones de Centenario de la Independencia, y continuó hasta 1913. Por tal razón, durante muchos años, el edificio se  conoció como “El Pabellón Japonés”.

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El presidente Porfirio Díaz acompañado  de su esposa, la Sra. Carmen Romero Rubio, y el embajador japonés, Kuma Horigoutchi, son captados por la cámara durante la inauguración de la exposición industrial japonesa en el antiguo Palacio de Cristal, hoy Museo del Chopo, el 2 de septiembre de 1910. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Sede del Museo Nacional de Historia Natural 

A principios del siglo XX, con el estallido de la Revolución Mexicana y los cambios de gobierno, el espacio se convirtió en el Museo Nacional de Historia Natural. Fue la época de mayor auge para el museo, por ser un lugar popular para visitas familiares.

Entre las exhibiciones más importantes estaba un modelo gigante de ballena azul y varios dinosaurios. A finales de los veintes, el edificio se integró al patrimonio de la Universidad Nacional Autónoma de México, que ya desde antes lo administraba.

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Durante mucho tiempo esta estructura alemana albergó al Museo Nacional de Historia Natural. Poco a poco fue cayendo en el abandono y el gobierno tuvo la intención de  desmantelarla. Fotos: Mario Juárez, Archivo EL UNIVERSAL.

Después, no se sabe exactamente qué pasó, pero el Museo Nacional de Historia Natural cerró, quizás por el desinterés de los visitantes o la mala administración, por lo que el edificio quedó en abandono.

Para 1964 la estructura se encontraba en muy mal estado y el gobierno amenazó con desarmarlo y vender las partes. Su aspecto era terrorífico y hasta llegó a utilizarse de forma clandestina como set para películas de terror, como La mansión de la locura (1971) y Recodo del Purgatorio (1975) de José Estrada.
 

Película La mansión de la locura, filmada en el interior del ahora Museo Universitario del Chopo en 1971. Video tomado de YouTube.

Nace el Museo Universitario del Chopo

Con la aprobación de la nueva ley de patrimonios, en 1972, se permitió su protección y eventual reapertura; así, la UNAM lo planteó como un lugar de difusión de arte joven y experimental y lo nombró “Museo Universitario del Chopo”, objetivo que conserva desde entonces.
 

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Con el establecimiento de la ley de patrimonio, en 1972, este espacio fue protegido y restaurado. Imagen de la década de los setenta, Mario Juárez. Archivo EL UNIVERSAL.
 

Hoy en día debemos al Chopo gran parte de la cultura alternativa que hay en México, ya que durante décadas fue el punto de reunión de jóvenes en busca de algo distinto; ejemplo de ello es el Tianguis Cultural del Chopo, el cual surgió en su interior como un espacio para que los jóvenes intercambiaran discos y fanzines.

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Hasta la fecha, el Museo del Chopo es un referente capitalino de la cultura alternativa. Su tianguis de la calle es famoso por ser un espacio de intercambio de discos. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL.

Su “Cinematógrafo”, que se encuentra en el sótano, ha sido sala de estreno de sin fin de filmes experimentales nacionales e internacionales.

Actualmente se presenta el décimo ciclo del Festival Internacional de Cine UNAM, donde podrás ver filmes como Cryptozoo (2021) de Dash Shaw, Saint-Narcisse (2021) del director queercore Bruce LaBruce o 499 (2021) de Rodrigo Reyes.

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Infografía elaborada por este diario que muestra las nuevas áreas con las que cuenta el museo desde el 2010, cuando tuvo una remodelación interna a gran escala que permitió ampliar actividades artísticas y educativas.


Otro aspecto importante ha sido su apertura y difusión a temas de diversidad sexual desde los años 70, polémicos desde entonces e incluso hasta la fecha.

Desde 1973 se encuentra bajo la supervisión del INAH gracias a Ley Federal de Monumentos.

n el año 2010 tuvo una remodelación interna de alta envergadura que permitió mayor aprovechamiento del espacio y un aspecto moderno que lo mantiene a la altura de otros museos internacionales.

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Así luce en la actualidad el Museo Universitario del Chopo, sede del famoso Cinematógrafo en donde actualmente se presenta el décimo ciclo del Festival Internacional de Cine de la UNAM. Foto: Yadin Xolalpa/EL UNIVERSAL.

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