El avionazo en el que murieron periodistas en las elecciones de 1970

Mochilazo en el tiempo

Aquel año de elecciones presidenciales, una aeronave se estrelló en el cerro El Mesón, en Veracruz, en ella viajaban representantes de la prensa para cubrir la campaña del entonces candidato priísta, Luis Echeverría Álvarez. Hoy recordamos esta tragedia y recopilamos los testimonios de quienes por diversas circunstancias salvaron la vida

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Texto: Angélica Navarrete R.

El 25 de enero de 1970, el fotógrafo de EL UNIVERSAL Jesús Fonseca estaba en Poza Rica, Veracruz, cubriendo la gira del entonces candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Echeverría Álvarez. A todos los reporteros gráficos les sorprendió que pudieron hacer su trabajo con gran facilidad, pues no había tumultos con otros compañeros como siempre ocurre en las coberturas de actos políticos.

“Ni quién nos estorbara”, relata Fonseca en el libro Machetazo a…., una recopilación de Francisco Jorda Galán.  

Ese día pensaron que el avión donde viajaron sus compañeros se había retrasado por el mal tiempo. Mientras, la recepción del candidato Echeverría fue con júbilo, lo acompañaba el entonces gobernador de Veracruz, Rafael Murillo Vidal, a quien antes de terminar el discurso del candidato, le fue entregado un papel que compartió con Echeverría, ambos hicieron muecas y expresiones rígidas.

Fonseca alcanzó a escuchar que el candidato preguntaba si había sobrevivientes, por lo cual supuso se trataba de una mala noticia.

Uno de los dos aviones donde viajaban 16 representantes de la prensa nacional, entre reporteros, camarógrafos y fotógrafos, así como sus cuatro tripulantes, se había estrellado en lo alto del cerro El Mesón, ya en Poza Rica. La tragedia enlutó al sector periodístico a nivel nacional.

Según el relato de Jesús Fonseca, aquel accidente donde murió parte de la comitiva de prensa que cubriría la gira del candidato fue, “sin duda”, una de las experiencias que más huella le dejó en su carrera, varios de los pasajeros eran sus compañeros y amigos.

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El reportero Jesús Fonseca. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Tras enterarse de la tragedia, Echeverría y varios grupos de reporteros y fotógrafos se dirigieron al hospital de Poza Rica, donde habían llevado al único sobreviviente, un joven reportero de 22 años, Jesús Kramsky Steinpreis de El Heraldo de México, aunque al principio a los comunicadores no los dejaron ingresar.

Luego de que el director del hospital dio parte al candidato presidencial, a quien ya se trataba como si fuera el primer mandatario, todos fueron al aeropuerto. Echeverría voló al lugar del accidente en un helicóptero.

Supieron que de 20 pasajeros del Corvair XB-DOK, 16 periodistas y cuatro de la tripulación, solo Kramsky se salvó.

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Esta fotografía de 1970 fue publicada al día siguiente del accidente de avión en el Cerro de El Mesón, se observa a soldados y socorristas de la Cruz Roja durante el rescate de los cuerpos de quienes perdieron la vida; en la imagen de 1980, Jesús Kramsky visita el lugar del accidente a 10 años de la tragedia. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL y Facebook "En Cumplimiento de su Destino por Jesus Kramsky Steinpreis". Diseño web: Rodrigo Romano.

La demora por las maletas salvó varias vidas

Ese 25 de enero de 1970 inició con una mañana fría cuando el licenciado Humberto Lugo Gil y el señor Francisco Algorri recibían a los periodistas en el hangar de la Compañía Mexicana de Aviación, en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

Uno de ellos, Carlos Infante, a quien apodaban “El Campesino”, según el relato de Fonseca, había subido al avión que más tarde se estrellaría, pero se bajó diciendo que le había tocado un asiento lateral y que como no tenía prisa y para ir más cómodo, mejor esperaría subir a otra aeronave.

El fotógrafo decano, que cubrió entre muchos hechos el movimiento y la matanza estudiantil de 1968, recuerda en el libro que al tratarse de una larga gira de más de 30 días, era difícil lavar la ropa durante todo ese tiempo, por lo que se juntaron muchas maletas de los reporteros que todos subieron en un camión para que viajaran por tierra y eso demoró a algunos de ellos, “este entretenimiento contribuyó en parte a que a algunos no nos llevara ‘la huesuda’”, escribió Fonseca.

El avión Corvair XB-DOK donde él viajó partió diez minutos después del que se accidentó. Describe que en cuanto pasaron Pachuca, Hidalgo, ya no vieron tierra por lo nublado que estaba el día. Pasados 45 minutos comenzaron a abrochar sus cinturones pensando que en los siguientes minutos aterrizarían; sin embargo, siguieron volando ya sobre tierra veracruzana.

Había pasado una hora con 25 minutos de vuelo cuando la aeronave giró hacia la izquierda y pensaron que regresarían a la Ciudad de México debido a que la visibilidad era nula, luego algo los inquietó: la actitud de la sobrecargo y del mecánico, quienes salían y entraban de la cabina para asomarse por las ventanillas sin decirles qué sucedía; después, una voz por el micrófono anunció que por fin aterrizarían en Poza Rica, aquel sobrevuelo duró de forma inusual casi una hora más.

“Mi mente no registraba nada”, se había borrado la tragedia

En lugar de ir al hospital de Poza Rica, el señor Fonseca subió inmediatamente al cerro de El Mesón, donde observó la magnitud de la tragedia: “en medio del dolor que me embargaba desarrollé mi labor y fotografié los dramáticos resultados del avionazo, gráficas que al día siguiente fueron publicadas en todos los diarios de la capital”.

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Gráficas de la tragedia en Poza Rica publicadas en EL UNIVERSAL GRÁFICO del 26 de enero de 1970. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Jorge Coca, reportero de EL UNIVERSAL, al no saber nada de Fonseca lo dio por muerto, cuando en realidad estaba en lo alto del cerro de El Mesón tomando fotografías. El decano cerró su texto diciendo “pero afortunadamente continúo vivito y coleando”, y así siguió, hasta los 93 años, cuando falleció en octubre del 2020 debido a la  Covid-19.

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Fotografías de Jesús Fonseca, reportero gráfico de este diario desde la edad de 19 años. Murió a los 93 años en octubre de 2020 víctima de la Covid 19. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Las páginas de este diario publicaron la lista de los fallecidos: José Falconi, reportero de El Heraldo, Rafael Moya, jefe de redacción de El Heraldo, Adolfo Olmedo Luna, reportero de Ovaciones, Mario Rojas Sedeño, reportero de El Sol de México, Hernán Porragas, reportero de El Sol de México, José Ley, fotógrafo de El Sol de México, Eduardo Quiroz, fotógrafo de El Heraldo, Lorenzo Hernández Borboa, fotógrafo de El Sol, Jesús Figueroa, reportero de La Prensa, Jaime González, fotógrafo de Excélsior, Rodolfo Martínez, fotógrafo de La Prensa, Miguel de los Santos, reportero de PIMSA, Rubén Porras, reportero de La Afición, Ismael Casasola, fotógrafo del PRI, doctor Camilo Ordaz, del IEPS.

De la tripulación: Leopoldo Ramírez, capitán piloto aviador, Luis Martínez, copiloto, Javier Eliseo, ingeniero de vuelo y Rosa María Pedroza, sobrecargo.

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“Estaremos unidos por muchos años”, primera plana de EL UNIVERSAL GRÁFICO del 26 de enero de 1970, donde se observan los rostros de los reporteros, fotógrafos y camarógrafos que murieron en el accidente. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Se informó que el cerro de El Mesón, donde se estrelló el avión, tiene una altura de 230 metros y que el aparato volaba a unos 225, antes de estrellarse dio una vuelta para caer sobre árboles, luego se destrozó. Al parecer una de las causas del accidente fue la poca visibilidad.

Según la información de este diario, la cola se encontró a 250 metros del resto del fuselaje y en un área de 100 metros los cuerpos de los infortunados. Estaban casi por llegar, a solo 6 kilómetros de su destino, al norte de Poza Rica.

El candidato estuvo en el sitio de la tragedia donde por más de media hora organizó las labores de rescate de los cuerpos de reporteros, fotógrafos y camarógrafos. Los restos estaban diseminados, las máquinas de escribir y las grabadoras por alguna situación quedaron juntas.

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Recorte del 26 de enero de 1970 donde se observa las máquinas y cámaras fotográficas que por alguna razón se conservaron juntas al caer el avión. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Los cadáveres se depositaron en cajas de madera y ya en la capital, luego de su identificación, se cambiaron a ataúdes metálicos de color gris. Echeverría se dirigió a la Ciudad de México en el mismo avión que trasladó la fúnebre carga para asistir a los funerales. El candidato suspendió su gira por Veracruz ese día y la reanudó al siguiente.

Mientras el funeral se llevaba a cabo en la capital, en Veracruz la gira continuaba con un funcionario que Echeverría dejó en su lugar. “En luto por nuestros compañeros muertos decidimos ponernos un moñito negro”, dijo Fonseca. Luego del accidente se ordenó no viajar más en avión en esa etapa de la campaña.

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“Descansen en paz”, una caricatura de David Carrillo en memoria de sus compañeros, publicada el 27 de enero de 1970. Foto: EL UNIVERSAL GRÁFICO.

El viaje continuó por Tuxpan y luego a San Andrés. En el trayecto a esta última población Fonseca relató que escribió con lágrimas en los ojos sus impresiones de la tragedia, “las cuales fueron traducidas por Pancholín Jordá, entonces redactor de guardia de esta casa editorial y quien recibía, junto con Ángel Gómez, también redactor de guardia, las notas de los enviados de EL UNIVERSAL a la campaña”.

Luego de esta catarsis, al llegar a San Andrés, describe él: “mi mente no registraba nada, se había borrado la tragedia que pocas horas antes había presenciado”. Jorge Coca y Mario Quintero cubrieron esta etapa de la gira por encargo de este diario.

El incansable fotógrafo comentó a quien escribe, 49 años después de la tragedia, que luego de aquel evento sus compañeros no querían subirse a un avión y que varios tardaron tiempo en hacerlo.

En la capital, conmovedor recibimiento y despedida

En las notas de este diario se lee que en cuanto la aeronave de Pemex arribó al aeropuerto capitalino con los cuerpos de los periodistas, decenas de personas se arremolinaron en torno al aparato.

El primero en descender fue el candidato Luis Echeverría quien al ser cuestionado por la prensa dijo sentirse conmovido por la muerte de los comunicadores y que ya había dictado las medidas pertinentes para que nada faltara a los deudos.

El bajar los ataúdes se llevó cerca de 25 minutos, tiempo en el cual el candidato priísta permaneció apesadumbrado prácticamente sin hablar.

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Los féretros de los periodistas durante su viaje en avión a la Ciudad de México. Al llegar a la capital la aeronave fue rodeada por varias personas que ya los esperaban. El descenso de los cuerpos a las carrozas fúnebres duró 25 minutos. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Los féretros, unos negros y otros cafés fueron recibidos cada uno por una carroza. Algunas personas vestían de luto, mientras que otras, tipo informal. Con lágrimas en los ojos expresaban su sufrimiento y observaban las maniobras de descenso que terminaron a las 17:10.

Un grupo de motociclistas de la policía capitalina esperó para abrir paso al cortejo; luego, por órdenes del candidato siguieron las ambulancias de la Cruz Roja, las carrozas fúnebres, dos autobuses del PRI con periodistas y demás carros que llevaban a los deudos. El camino del aeropuerto a dos famosas agencias funerarias, en las calles de Sullivan y Félix Cuevas, duró 80 minutos.

Según la nota periodística, al llegar cientos de personas invadieron los locales, pasillos, escaleras y banquetas. Llegaron a las 6 de la tarde. En una sala de la funeraria se colocaron los ataúdes alineados para que el candidato priísta y la plana mayor del tricolor hicieran una guardia luego de la cual fueron entregados a sus familiares cada uno en una sala.

Dos horas no fueron suficientes para que capitalinos dieran el último adiós a los periodistas muertos.

Por milagro el joven reportero de El Heraldo, Jesús Kramsky Steinpreis logró salvar la vida luego de la caída de aquel avión. En el lugar del accidente, entre la vida y la muerte pudo escribir un mensaje: “Yo Jesús Kramsky periodista del Heraldo de México pido auxilio a toda persona que me pueda ayudar. Agradezco todas las atenciones. Es urgente. Por amor de Dios. Kramsky”.

Su historia la contamos en este enlace
Fuentes:

  • Jordá Galán, Francisco. Machetazo a… México, mayo de 1979.
  • Archivo hemerográfico EL UNIVERSAL
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