El arte que había en varios cines capitalinos

Mochilazo en el tiempo

Por décadas, los cines de la capital contaron con murales, esculturas, vitrales y otros elementos artísticos que los hicieron únicos y ganaron la fascinación del público. Hoy retomamos algunos de ellos con la ayuda de expertos y el recuerdo de sus visitantes

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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez.

El desarrollo de la industria del cine en la ciudad no sólo constó de instalar proyectores y butacas para que los espectadores pudieran disfrutar de una película, sino de generar una experiencia que “envolviera” al usuario en un ambiente distinto al urbano; por lo que se empezaron a decorar con tapices, vitrales, murales o esculturas.

Nelly Rodríguez, una de las administradoras de la página “¡Cácarooo, los viejos cines de la ciudad de México!”, especializada en la historia de estos recintos en la capital, comentó a El Gran Diario de México que si bien no hay un dato sobre en qué fecha o por qué se empezaron a ornamentar; se puede inferir que conforme los cines fueron creciendo en tamaño y adelantos tecnológicos, se dedicaron a mejorar en todos los aspectos para que el público la pasara bien al interior del recinto y decidieran volver.

Algunas de estas mejoras consistieron en la decoración de los espacios, en las que solían participar artistas plásticos mexicanos, tanto reconocidos por el mundo cultural como artistas locales.

Generalmente eran contratados por los dueños de los establecimientos, quienes decidían si sólo se haría una intervención con un mural o una escultura, o si el cine sería “atmosférico” —“que tenían una decoración particular; por ejemplo el Cine Colonial, construido por Carlos Crombe, tenía luces que se proyectaban en el techo, tipo estrellas mientras estaba la película”—  o “temático” como el Palacio Chino.

Fue así que los elementos estéticos y decorativos empezaron a formar parte intrínseca de los cines, por lo tanto, se convirtieron en parte de su identidad.

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Entrevista a Luis Castro, dueño del Cine Palacio Chino realizada por EL UNIVERSAL el 1 de octubre de 1941, a un año de su apertura y con motivo del 25 aniversario de esta Casa Editorial. Archivo Hemerográfico EL UNIVERSAL.

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Entre los cines decorados por artistas reconocidas existen varios ejemplos, el primero es el Cine Ermita donde el muralista Xavier Guerrero, maestro de Diego Rivera, pintó el mural “El día y la noche” con una técnica prehispánica que consistía en utilizar pigmentos que se iluminaban cuando la sala de cine se apagaba, de manera natural los pigmentos absorbían la luz y eso hacía que el mura permaneciera ligeramente iluminado cuando empezaba la película.

Cuando la sala del Cine Ermita se dividió en dos, los dueños no tuvieron cuidado del mural y, al desaparecer el recinto, un grupo de personas logró rescatar el mural y hoy en día está resguardado en las bodegas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

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El interior del Cine Ermita. Esta sala, obra del arquitecto Juan Sordo Madaleno, fue una de las más populares de la zona de Tacubaya. Las imágenes en blanco y negro son alrededor de los años 50. Crédito: Guillermo Zamora, Iván Alvarado; Archivo Casa Estudio Diego Rivera; Archivo Sordo Madaleno Arquitectos.

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Mural del Cine Ermita mientras era desarrollado por Xavier Guerrero y cómo lucía al interior de la sala alrededor de la década de los años 50. La imagen a color corresponde al mural embodegado en años recientes. Crédito: “Cácarooo Los viejos cines de la ciudad de México”, página de Facebook.

Otro caso fue el del Cine Diana que contaba con una obra del artista Manuel Felguérez en el vestíbulo que consistía en relieves de metal que por muchos años fueron descuidados y hasta utilizados como aparador.

En 2014 el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM realizó una gestión que  permitió que la obra fuera traslada a este museo, de acuerdo con el libro Desafío a la Estabilidad. Procesos artísticos en México, 1952-1967:

En la misma obra se lee: “En 1961, Manuel Felguérez realizó el “Mural de hierro”, una obra de dimensiones monumentales para el vestíbulo del cine Diana, ubicado en la avenida Paseo de la Reforma. Considerado en su momento como un atrevido ensamblaje de materiales de desperdicio, la pieza de Felguérez se empotró sobre un muro chorreado con óxido que, en unión con las estructuras metálicas, remitía a las tendencias abstractas entonces en boga. Si bien esta obra formaba parte de una larga tradición muralística, sorprendió en el contexto mexicano por el insólito uso de chatarra de hierro: pedazos de vigueta, recortes de placas de acero, tubos galvanizados, cabezas de remaches y pedacería diversa.

Para la inauguración del edificio, Alejandro Jodorowsky y su grupo de teatro realizaron una intervención escénica titulada “Poema dinámico para un inmóvil de hierro”, en el cual se desdibujaron las fronteras del teatro, la poesía, la iluminación y la obra escultórica.”

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Mural de Hierro que alguna vez estuvo en el Cine Diana. Crédito Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Un mural que es muy recordado pero del que no se tiene registro fotográfico por el momento, expone Nelly Rodríguez, es un mural al interior del Cine Latino, de un pintor de nombre Octavio Ríos realizado en 1960.

El mural-escultura de nombre “Un Hombre Latinoamericano” estaba al interior de uno de los complejos más famosos de la ciudad, motivo por el cual mucha gente lo recuerda: se observa a un personaje sosteniendo un mundo, del que emergía un relieve del continente latinoamericano. El mural se perdió cuando el cine fue demolido.  De este autor se tienen un par de registros de otros murales en el Teatro Nazas en Coahuila -que antes era cine- y otro que estaba en el Cine Cosmos, pero que muy poca gente recuerda.

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El extinto Cine Latino tomado de la Enciclopedia Plazola alrededor de los años 90. Cortesía Nelly Rodríguez.

Hace un par de años surgió la noticia que el mural “Los Danzantes” del artista Carlos Mérida sería colocada en una torre que lleva el nombre del antiguo Cine Manacar, recinto para el que fue realizado en 1965; era una especie de telón ya que se ubicaba al frente de la pantalla y se abría o cerraba cada que iba a empezar la función.

 

Traslado del mural “Los danzantes” del artista Carlos Mérida a la plaza Manacar en 2018. Video de la Secretaría de Cultura Federal.

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El interior del cine Manacar en una toma de inicios de los años sesenta. Este espacio en Insurgentes Sur y Río Mixcoac, formaba parte del Centro Urbano Manacar, demolido recientemente. Colección Villasana - Torres.

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También existían murales que fueron realizados por autores que hasta hoy en día permanecen anónimos, en un sondeo realizado por Nelly en la página  “Cácarooo Los viejos cines de la ciudad de México”, los usuarios recuerdan que el Cine Bahía contaba con un mural representando a los “Tres Caballeros”, en el Cine Soto había otros con guacamayas pintadas mientras que en el Cine Acapulco había un faro con palmeras y en el Cine Continental personajes de Disney.

Un señor de nombre Ricardo Ramírez recordó que el Cine Sonora tenía a los costados espectaculares vitrales con la temática de desierto “se veían escenas de la vida de los indígenas seris, cazando, pescando o bailando y en el vitral más grande había un mural del rostro de una bellísima indígena seri. Quién sabe qué habrán hecho con esas maravillas de cristal”, señaló el entrevistado.

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El Cine Sonora tenía como decoración una temática de desierto. Crédito: Revista Cinema Reporter / Colección Villasana - Torres.

Por su parte, Luis Helguera compartió que de pequeño le fascinaban los detalles de cada cine al que lo llevaran sus familiares y, a parte de los que hemos mencionado recuerda que al interior del Cine Teresa había unas esculturas, una femenina y otra masculina en el “quiebre” de las escaleras de acceso, así como esculturas de las musas encima de la pantalla y que en el Lindavista había “tres especies de ángeles que adornaban la entrada a la sala, y adentro tenía tipos mexicanos”.

Recuerda con especial admiración la decoración de los cines: Lido, Bella Época, Real Cinema, el Palacio Chino, Ópera, Metropólitan, Roble, México y el Chapultepec.

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El interior del Cine Lido en una fotografía de 1944. Esta sala ubicada en la colonia Hipódromo es obra del arquitecto Charles S. Lee y había sido inaugurada dos años antes; más tarde cambió de nombre a Bella Época, y hoy el edificio alberga una librería del Fondo de Cultura Económica. Crédito: Juan Guzmán, Fotográfica MX.

Nelly explica que el movimiento de ornamentación de los cines coincidió en algunos años con el auge del movimiento de la plástica mexicana, en el que se intervenían artísticamente decenas de sitios públicos.

Considera que justo en ello radica su importancia, que fueron parte de un movimiento que buscaba que las artes plásticas estuvieran presentes en la vida cotidiana de los citadinos y que terminó generando una buena impresión a quienes iban a los complejos cinematográficos.

Los cines atmosféricos y temáticos “daban la sensación de estar entrando a un sitio específico, a un lugar que te podía hacer volar la imaginación más allá de la película que exhibiera”, continuó. Considera que si esta forma artística regresara a los cines  - cuando se tenga permitida su operación- se podría generar una relación más cercana entre el visitante y los cines, al mismo tiempo que se apoya a la comunidad artística local.
 

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Interior del Cine Manacar en los años sesenta en la que destaca el biombo "Los Danzantes", obra de Carlos Mérida, que funcionaba como telón. Es la misma imagen que utilizamos para la fotografía principal. Colección Villasana - Torres. La foto reciente es de 2019, cortesía de Alejandro Rivera. 

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres. Archivo Hemerográfico EL UNIVERSAL y “¡Cácarooo, los viejos cines de la ciudad de México!”

Fuentes: 

  • Nelly Rodríguez, artista visual y pedagoga. Asimismo, desde 2011 es fundadora, junto a Juan Carlos, Manuel y Luis, la comunidad de “¡Cácarooo, los viejos cines de la ciudad de México!” en Facebook, un espacio dedicado a la memoria de estos espacios cinematográficos.
  • Libro “Desafío  la Estabilidad. Procesos artísticos en México, 1952-1967” del Museo Universitario Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México, 2014.


 

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