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Dos famosos nazis en México

El próximo domingo se cumplen 80 años de la invasión alemana a Polonia, hecho que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939. En este marco histórico dos simpatizantes nazis hicieron de México su trinchera en tiempos de Lázaro Cárdenas
Detención de nazis
30/08/2019
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Texto: Janet Membrila
Diseño Web: Miguel Ángel Garnica
 


La invasión de Alemania a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, detonó una presagiada segunda gran guerra que motivó la llegada a México de simpatizantes nazis, entre ellos, el propagandista Arthur Dietrich y el espía George Nicolaus.

Ambos utilizaron territorio mexicano como una trinchera para combatir a sus enemigos, los Países Aliados: Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos.

El vínculo que nuestro país había construido con la Alemania nazi permitió las actividades de los dos extranjeros, la creación de textos a favor de la causa alemana y la filtración de información hasta el continente europeo; sin embargo, la transición hacia el conflicto bélico modificó la relación.

El día del asalto, a través de la agencia de noticias United Press, la población mexicana leyó en las páginas de EL UNIVERSAL: “Alemania bombardea e invade Polonia” como información de última hora.

Oficialmente se anunció que los alemanes arrojaron bombas a la estación polaca de tren TCzew, las poblaciones Rypnic y Putzk y que el ejército de aquel país continuó resistiendo los ataques por el oeste; mientras que el Führer (líder en alemán), Adolf Hitler, pronunció un discurso sobre el fracaso de los supuestos intentos para lograr un acuerdo pacífico con Polonia.

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A la espera de que se anunciara la Segunda Guerra Mundial la población europea permanecía en pánico; los ciudadanos ingleses que habitaban en Francia retornaban a su país natal, algunas mujeres rezaban y los infantes portaban tarjetas de identificación colgadas en el cuello para ser transportados a zonas seguras. Archivo EL UNIVERSAL.

Cuando la noticia se dio a conocer a nivel mundial México se proclamó imparcial y este diario lo registró así: “Ante el estado de guerra existente y a fin de fijar y dar a conocer la actitud de nuestro país, en el actual conflicto, el Gobierno que presido declara su resolución de permanecer neutral en la contienda”, manifestó el entonces presidente de la República, Lázaro Cárdenas del Río, el 5 de septiembre de 1939.


México socio de Alemania nazi

El mismo día de la ocupación alemana, el presidente Lázaro Cárdenas rindió su Quinto Informe y habló sobre la expropiación petrolera realizada el año anterior, en 1938, “el trance obligado en que nos puso la rebeldía de las empresas” al no aceptar las prestaciones que exigían los trabajadores del petróleo.

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Lázaro Cárdenas del Río, presidente de la República de 1934 a 1940, pronuncia un emotivo discurso sobre la expropiación petrolera, un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Archivo EL UNIVERSAL.

Por ello, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial había fricciones en la relación de México con Estados Unidos y Gran Bretaña a causa de la nacionalización petrolera, cuando el país rompió contratos con las empresas extranjeras y asumió el control de sus propios hidrocarburos sin la intervención estadounidense y británica. 

En entrevista, la especialista del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Daniela Gleizer Salzman, señala: “Estábamos en una situación muy delicada porque las compañías petroleras de Estados Unidos, las británicas y holandesas realizaron un boicot. Dejaron de comprar petróleo a México -donde su principal ingreso era el petróleo- y el gobierno norteamericano acusó a Cárdenas de Comunista”.

Según la investigadora Daniela Gleizer, México debió buscar otros mercados y finalmente los encontró en los países del otro bando, los del Eje: Alemania, Italia y Japón. El petrolero independiente, William R. Davis, compró el recurso mexicano para refinarlo y venderlo principalmente a las dos primeras naciones.

El gran diario de México reportó que el comercio entre Alemania, Italia y nuestro país se desarrollaba favorablemente por la compra del petróleo; se efectuaban contratos en los que aquellos países europeos recibían el hidrocarburo y a cambio pagaban a México con maquinaria para fabricar papel y seda artificial.

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Ante la creciente amenaza de un conflicto armado, el gobierno francés ordenó la movilización general durante la Segunda Guerra Mundial. En la primera gran Guerra Francia había participado en el bloque de los Aliados (Triple Entente) junto con Inglaterra, Bélgica, Japón y Rusia, entre otros, contra el bando de la Tripe Alianza: Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria. Foto: Archivo EL UNIVERSAL


El Führer mexicano

En el libro México en guerra de José Luis Ortiz Garza se menciona que “de toda América Latina, México fue el país al cual las potencias centrales prestaron mayor atención. La Ciudad de México era sede de una oficina en la cual trabajaba gratuitamente un calificado equipo de propagandistas alemanes”.

Antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, a finales de 1939, laboraba en el país Arthur Dietrich, agregado de prensa de la embajada alemana y encargado de crear textos para influir en la opinión mexicana.

El representante alemán arribó a México en el año de 1924; después de haber sido acusado y encarcelado por “realizar una estafa de ochenta mil pesos” en un rancho de Hidalgo, se mudó a la Ciudad de México y vivió en la colonia Mixcoac, según José Luis Ortiz.

Después de la llegada de Dietrich, el embajador de Alemania en México, Rüdt von Collenberg, anunció que él “había sido designado agregado de prensa de la legación alemana en la ciudad de México por instrucciones del Ministerio de Relaciones Exteriores en Berlín”, de acuerdo con Carlos Inclán Fuentes en su libro Perote y los nazis.

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En 1940 Estados Unidos estableció la Oficina del Coordinador de Asuntos Inter-Americanos (OCAIA), dirigida por Nelson Rockefeller, en la que se producía propaganda norteamericana para México y en general América Latina. Archivo EL UNIVERSAL.

El propagandista trabajó durante cinco años de manera intensa en actividades para crear y difundir periódicos, revistas, folletos y boletines pro alemanes. El escritor Carlos Inclán cuenta que para ello “se relacionó con gente del medio periodístico y con agrupaciones políticas de derecha afines al fascismo”. Algunos lo llamaron “el Führer mexicano”.

El historiador Carlos Inclán dice que el gobierno era consciente de la labor del propagandista alemán, pero que no representaba una amenaza, “¿qué agregado oficial de prensa de un poder imperialista no realizaba labores de propaganda durante los años cuarenta, qué de extraño había en eso para las autoridades mexicanas?”.

Su oficina se ubicaba en la calle Viena número 17, colonia Juárez de la capital, desde donde inspeccionaba publicaciones famosas como el periódico La Noticia y las revistas Tiempo, Hoy y Timón.

Timón, Revista Continental cuyo director era José Vasconcelos, político y escritor mexicano, contenía “artículos no firmados, en su mayoría pro nazis”; sus fotografías eran de origen alemán, italiano y japonés, e incluso mostraban el “heroísmo de los soldados del Eje”, de acuerdo con el especialista Itzhak Bar-Lewaw.

En uno de los artículos de José Vasconcelos fechado el 8 de junio de 1940 y titulado “La inteligencia se impone” escribe lo siguiente:

Hitler, aunque dispone de un poder absoluto, se halla a mil leguas del cesarismo. La fuerza no le viene a Hitler del cuartel, sino del libro que le inspiró su cacumen. El poder no se lo debe Hitler a las tropas, ni a los batallones, sino a sus propios discursos... Hitler representa, en suma, una idea, la idea alemana, tantas veces humillada antaño por el militarismo de los franceses, la perfidia de los ingleses…

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Portada de Timón, Revista Continental, publicación que dirigió el escritor José Vasconcelos.  Su primer número surgió el 22 de febrero de 1940. Crédito: Mediateca INAH.

Por esta razón Estados Unidos denunció la presencia de agitadores anónimos, al servicio de la causa nazi, en el país; su actividad era conocida como “quinta columnas”.

Un año después de iniciar su labor en México, el divulgador fue declarado “no grato” por parte del entonces secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Hay, por considerar “perjudicial para los intereses de nuestro país la propaganda que dirige”, la noticia se publicó en EL UNIVERSAL en junio de 1940.

Entonces la legación alemana solicitó a las autoridades la visa de Dietrich para que saliera de inmediato del territorio nacional. El periodista alemán partió de la Ciudad de México el 16 de julio de 1940 por la noche, rumbo a Manzanillo, Colima, para después embarcarse en el navío japonés Heiyo Maru.

En el artículo Las relaciones entre México y el Tercer Reich 1933 a 1941 de Daniela Gleizer se menciona que la expulsión del Führer mexicano “respondió principalmente a las presiones de los Estados Unidos […] para que se pusiera fin a la propaganda nacionalsocialista en el país, y […] asegurar el apoyo de su vecino del norte a la candidatura de Manuel Ávila Camacho”.

Entre septiembre y octubre de 1940 corría el rumor de que Arthur Dietrich había regresado a México con otro nombre y actuaba mediante intermediarios de la colonia alemana, pero el ministro alemán, Rüdt von Collemberg, afirmó que el comunicador estaba en Berlín con su familia, conforme al libro México en guerra.
 

George Nicolaus, el espía nazi en México

En 1940 se reportó “el proceso de investigación de aproximadamente 100 agentes nazis” en nuestro país, de acuerdo con la tesis Deportación de inmigrantes alemanes residentes en México de Claudia V. Sánchez Bernal, entre ellos, George Werner Bernhard Nicolaus, jefe de espionaje nazi que estableció la Agencia Cablegráfica de Información “Volco” en la República mexicana.

Esta agencia estuvo registrada de manera oficial en la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas como empresa de noticias autorizada para recibir y transmitir cables a Berlín y Estados Unidos.

George Nicolaus nació en Charlottenburg, Alemania; antes de arribar a México trabajó en sucursales del Banco Alemán-Antioqueño en Colombia, pero regresó a su país natal y fue enviado al ejército con el cargo de teniente.

En septiembre de 1939 fue comisionado por la División Económica del Servicio de Inteligencia alemana para viajar a la nación mexicana y realizar “trabajos de inteligencia”; Nicolaus ya tenía un previo entrenamiento en la “instrucción de métodos de sabotaje” por parte del Instituto Químico Técnico del Reich, según Claudia Sánchez.

El espía alemán llegó al país desde Colombia en un avión de la compañía alemana Transatlántica de Aviación y de inmediato se hospedó en la casa del entonces jefe de espías en México, Friedrich Karl Von Schlebrugge. Cuando Friedrich salió del país, George Nicolaus asumió el cargo de espía dirigente.

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George Nicolaus o George Campuzino, como también se hacía llamar, aviador de las brigadas “Panzer” de invasión alemana en Polonia, detenido por agentes de Gobernación; se hacía pasar por corresponsal extranjero y llegó con documentación migratoria de Colombia. Archivo EL UNIVERSAL.

En la República mexicana adoptó el nombre de George Campuzino y se estableció en la Ciudad de México en la calle Luis Moya, edificio número 22, departamento C. Allí habitó en carácter de turista, poseía una tarjeta migratoria. 

Nicolaus se especializaba en la obtención de datos sobre los movimientos en los puertos, noticias referentes a la guerra y la posición del país frente a ésta. Luego enviaba cartas informativas a destinatarios ubicados en Latinoamérica, que a su vez llevaban el mensaje vía radio hacia Alemania, esto lo refiere la tesis Deportación de inmigrantes alemanes…

Después el país se descubrió que Nicolaus era militar alemán en servicio activo y había desempeñado un puesto importante en las brigadas que participaron en la invasión de Alemania a Polonia. Se giró una orden de aprehensión en su contra por amenazar de muerte al diplomático en Washington Luis Quintanilla y por sus actividades como informante.

George Werner B. Nicolaus fue detenido, junto con otros cuatro socios alemanes y tres japoneses, el 28 de febrero de 1942 cuando se aproximaba a su casa en la calle Luis Moya de acuerdo con una nota de El UNIVERSAL.

El jefe de espías nazi “quedó bajo la custodia del Jefe del Departamento de Investigaciones Políticas y Sociales, Alfonso García González” y fue trasladado  en el buque Tres Marías,  a la Colonia Penal de Islas Marías, “el resto de los detenidos fueron enviados a la estación Migratoria de Perote”, Veracruz, dice Claudia V. Sánchez Bernal  en su tesis.

Las intervenciones ideológicas y políticas, principalmente de Alemania y Estados Unidos, hacían imposible mantener a México indiferente. Tres años después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, con el hundimiento del barco mexicano “Potrero del llano”, atacado por un submarino nazi, nuestro país entraría a la guerra contra Alemania y demás países del Eje. Pero esa es otra historia.
 

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Las imágenes comparativas refieren cómo EL UNIVERSAL informó sobre la detonación de la Segunda Guerra Mundial en el año 1939 y después, cuando México entró a la guerra en 1942.

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