Donar sangre, del misticismo a la respuesta ante pandemias

Mochilazo en el tiempo

Las transfusiones sanguíneas iniciaron como un procedimiento riesgoso del que pocos salían con vida. Poco se sabía del misterioso pero vital tejido. Hoy contamos con bancos de sangre y tecnologías seguras para su donación.

Texto: Elisa Villa Román

La sangre es un tejido cuyo estudio siempre ha atraído a científicos y religiosos por su relación directa con la vida. Las culturas antiguas sentían fascinación porque la concebían como un vehículo del alma, vital para mantener la salud.

En la medicina griega y romana se le consideraba una de las cuatro sustancias básicas que conforman la materia viva junto con la bilis negra, la bilis amarilla y la flema. El equilibrio de estos cuatro líquidos o “humores” mantenía en buen estado de salud a una persona.

Transfusión sanguínea en 1931. Archivo Wellcome Collection/Internet Archive.

Una de las historias más documentadas es la del papa Inocencio VIII, que en 1492 recibió la sangre de tres niños, a quienes se les prometió una suma de dinero. En ese entonces se creía en el poder curativo de transferir sangre de una persona joven y vigorosa a un anciano o enfermo.

Sin embargo, los niños murieron por hemorragia y el anciano sacerdote por complicaciones durante el procedimiento.

Con el paso del tiempo y los avances científicos se supo que la sangre está conformada por distintas células: glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos), plaquetas que “nadan” entre plasma y sustancias para la coagulación.

Lograr transfundir sangre de persona a persona requirió siglos de observación y hoy involucra un área de la medicina moderna.

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Ángeles realizando una "sangría espiritual". Técnica: gouache, s/f. Archivo: Wellcome Collection. 

La primera transfusión exitosa fue realizada por el inglés Richard Lower, quien mantuvo dos perros con vida gracias al procedimiento. En 1667, junto con su colega Jean-Baptiste Denis lograron transferir sangre de una oveja a una persona. Pero fue hasta 1829 que James Blundell las realizó entre humanos.

En México, la primera transfusión la realizó el doctor Abraham Ayala González en 1925 en el Hospital General y casi una década después se crearon los primeros bancos de sangre.

Hoy contamos con tecnología médica producto de siglos de investigación científica. Sin embargo, la pandemia actual por la Covid-19 ha frenado las donaciones altruistas de sangre en todo el mundo. Sólo en México disminuyeron 70%, según cálculos de autoridades sanitarias.

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Transfusión sanguínea directa. Archivo: Library of Congress

 

Las vidas salvadas

El 10 de septiembre de 1928, una mujer que no pasaba de los treinta años entró al consultorio del doctor González cargando a un niño casi moribundo: “un chico destruido en su organismo hasta el grado de que no se necesitaba ser médico para tener por seguro el desenlace inmediato”.

La historia fue documentada por el reportero Jacobo Dalevuelta en las páginas de este diario y por las fotografías publicadas. Se requirieron dos médicos y una enfermera para la operación. “Niños arrancados de las garras de la muerte: la señora ofreció su propia sangre para inyectarla al pequeño”, dice la publicación.

Para lograrlo, la enfermera (cuyo nombre no se menciona) inmovilizó con vendas al niño mientras los médicos Juan González y Javier Ibarra realizaban el procedimiento.

Uno de ellos aplicó anestesia e hizo un corte de tres centímetros en el pie derecho del niño, mientras el otro extraía sangre del brazo de la madre que pasaría por un recipiente de cristal para finalmente entrar por la vena del pequeño.

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“Niños arrancados de la muerte”, publicación en EL UNIVERSAL, 1928.

“Se trata de un procedimiento de transfusión de sangre a niños raquíticos, mal alimentados, de aquellos que pueden haber sido declarados ya despojos de la vida y a quienes la sangre materna los reintegra, los devuelve a los hogares, a llenar su función de ternura y de alegría”, escribió el reportero.

La operación resultó exitosa y de acuerdo con la nota, el personal había logrado salvar a 72 niños desde que González aprendió la técnica de transfusión sanguínea en Estados Unidos.

Jacobo Dalevuelta cuestionó si en esa clínica la sangre podía ser donada por otra persona que no fuera la madre, a lo que el médico respondió que no. 

Trabajo dentro de un banco de sangre en 1950. Se pueden observar las tecnologías de la época y las pruebas de compatibilidad sanguínea. Archivo: United States Army/Internet Archive

Un año después, en noviembre de 1929, el mismo reportero entrevistó a Roberto Alfaro Trejo, un joven pasante de medicina que llevaba un récord como donador altruista. Lo apodaban “El Géiser Humano” y había donado sangre más de cincuenta veces.

Alfaro era un donante universal que prestaba sus servicios entre el Puesto Central de Socorros de la calle Revillagigedo y el pabellón 19 del Hospital General. Tenía 24 años, era alto, corpulento y estaba a punto de graduarse de la carrera de medicina.

“Su sangre puede ser recibida por cualquier persona y poseyendo esta incalculable riqueza, nunca ha dudado un momento cuando hay posibilidad de salvar a alguien. Alfaro Trejo, un generoso humanitario digno de que se le conozca y se le admire”, escribió Dalevuelta.

Fue la muerte de su padre la que inspiró al joven médico a prestar sus servicios: “En 1921 murió mi padre de una infección del estómago. La ciencia médica en esa época era rudimentaria (...) estoy seguro de que mi padre con una intervención quirúrgica oportuna y con mi sangre, se hubiera salvado”, expresó Alfaro.

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“Un hombre generoso que regala su sangre, el caso de Roberto Alfaro Trejo”. Publicación en EL UNIVERSAL.

Sin embargo, el joven comentó que muchas personas no entendían que sus servicios eran altruistas y en ocasiones había quienes que lo presionaban para donar:

“En una ocasión vino un señor y sin más, me dijo: ‘dice el doctor fulano de tal que necesita un litro de sangre, y que vaya usted luego’. ¡Un litro de sangre! La cantidad mayor que he dado es de medio litro en una sola transfusión”.

Aun así, Alfaro seguía donando y casi siempre le agradecían por su labor. “¿Dejará usted de dar sangre?”, preguntó Jacobo Dalevuelta. El joven respondió: “Cada vez que salgo de una transfusión, declaro que es la última”.

Los grupos sanguíneos A, B y O fueron hallados en 1901 por Karl Landsteiner, quien además estableció los principios de compatibilidad entre éstos, tema básico para asegurar transfusiones exitosas.

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La sangre tenía un halo de misterio para quienes la estudiaban con curiosidad. Archivo: EL UNIVERSAL ILUSTRADO, años 30.

Las transfusiones a gran escala vinieron con las Guerras Mundiales para salvar a los soldados heridos en combate. Ahí se perfeccionaron los procedimientos antiguos en una carrera de velocidad contra la muerte. 

México abrió su primer banco de sangre en 1942 aunque algunas fuentes indican que ya existían algunos desde los años 30 y a mediados del siglo XX se implementaron las bolsas especiales para “empaquetar” la sangre y sus derivados, abandonando el recipiente de cristal.

Una nota de 1945 retrata cómo era un banco de sangre en la Ciudad de México. El doctor Marco Mena Brito, encargado de esta división, contó que una de las fortalezas de los bancos era contar con suficiente diversidad en tipos de sangre para salvar a más personas.

“Es muy raro el tipo de sangre Rh negativa. No todos los seres humanos la poseen, pero el Banco de Sangre del Hospital del Niño se enorgullece de tener un stock para ser utilizado en cualquier momento”, dijo.

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La donante toma un vaso de leche después de la extracción. Reportaje de 1945 sobre los bancos de sangre. Archivo: EL UNIVERSAL.

El procedimiento era muy similar al actual. El donante acudía al puesto de extracción donde se le hacía una valoración clínica. A la sangre extraída le aplicaban los análisis necesarios para detectar sífilis, paludismo, fiebre de Malta y otras enfermedades conocidas hasta entonces.

En la nota se explica que a cada donante se le trataba “espléndidamente”, pues al final de la extracción se le regalaba un refrigerio pues algunos sufrían desmayos, “más de carácter psíquico que de otra clase”.

El doctor Mena hizo un llamado a donar sangre para salvar las vidas de sus pacientes: “¿No vale la pena intentarlo? ¿No es satisfactorio recibir la sonrisa o el agradecimiento de un niño a cambio de este sacrificio?”
Y finalmente explicó: “Si el donante resulta enfermo, se le dirige una carta cerrada y personal citándolo para mostrarle sus análisis y ponerlo sobre aviso del mal que lo afecta. Servicio por servicio”. 

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Botella para transfusión sanguínea de los años 40. Archivo: Wellcome Collection. 

 

No hace falta una emergencia para acudir a donar

En décadas más recientes, los contagios por VIH, sífilis, hepatitis y otras infecciones, obligaron a las instituciones de salud a implementar controles más rigurosos sobre las transfusiones y en 1993 se promulgó la Norma Oficial Mexicana NOM-003-SSA2-1993 para la disposición de sangre humana y sus componentes con fines terapéuticos.

En la norma se indica cómo deben almacenarse los hemocomponentes y su manejo antes, durante y después de llegar al paciente. Las bolsas, por ejemplo, contienen los aditamentos necesarios para conservar los elementos sanguíneos y cuando se terminan de utilizar son desechadas bajo la norma de Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos.

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Un cartel que invitaba a donar sangre en 1984. Archivo: EL UNIVERSAL.

La doctora Daniela Vargas Gutiérrez es especialista en hematología pediátrica. Dice que el miedo al contagio de enfermedades infecciosas y creer que no se puede donar si se tienen tatuajes, son algunos de los obstáculos que prevalecen para la donación de sangre.

“Caso curioso, pero la mayoría de los hombres no considera que tener más de dos parejas sexuales es un factor de riesgo, otros no cuentan a la esposa como una pareja sexual. Ese sería para nosotros un criterio para que no sea candidato a donar”.

Vargas dice que es vital la difusión sobre donación altruista en los medios de comunicación y también por parte del personal de la salud, quienes en su opinión deben asegurar un trato digno a los donantes, pues son comunes las quejas durante el proceso.

“En México hace falta más información. Hay que quitar el miedo a las donaciones y crear un aprendizaje desde pequeños sobre los beneficios de la donación, no sólo en desastres o urgencias, sino tenerla disponible para toda persona que la necesite”.

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Transfusión en 1918. Archivo: EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

Ella trabaja como hematóloga en el Hospital del Niño y el Adolescente Morelense, donde diagnostica enfermedades de la sangre, desde anemias hasta hemofilia y leucemia.

Comenta que las donaciones se han visto afectadas por la actual pandemia de Covid-19: “Los donadores tienen miedo; justo hoy el papá de mi paciente refiere que no quieren acudir a donar porque saben que en el hospital Parres [Hospital General de Cuernavaca "Dr. José G. Parres"], tienen hospitalizados a pacientes con Covid-19”.

La doctora concluye que la mayor parte de los componentes sanguíneos provienen de donaciones para cirugías programadas, pues es un requisito. Por eso es importante acudir a donar de manera altruista.

“La mejor transfusión es la que no se indica. Si el mexicano tuviera la educación de la donación altruista, cuando se encontrara en una urgencia podría tener sangre disponible y casi asegurada su transfusión”, dice.

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Transfusión sanguínea a mediados del siglo XX. Foto: Library of Congress.

Existen iniciativas sociales que intentan acercar a los donantes con las personas que lo necesitan. Blooders es una startup creada por los hermanos César y Javier Esquivel Téllez.

La iniciativa surgió hace un par de años como una herramienta de comunicación entre donantes altruistas y personas que requieren una donación. Javier Esquivel explica:

“Al crear la campaña de solicitud de donantes vas a tener un perfil único que sirve para dos propósitos: tú como familiar o amigo del paciente lo puedes compartir con más personas y nosotros como organización lo compartimos con los donantes registrados que viven cerca de ese hospital y que tienen el mismo tipo sanguíneo o uno compatible”.

Esquivel indica que si uno inicia una campaña de donación en Puebla, los donadores de ese estado registrados en Blooders reciben una alerta, pero sólo ellos deciden si acuden o no. “Nosotros los acercamos y aceleramos el proceso para conseguir donadores de sangre”, dice.

Actualmente, Blooders colabora con 56 de los más de 500 bancos de sangre que hay en el país, otorgándoles un software que les ayuda a organizar su sistema de citas.

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Con las guerras fue necesario mejorar la tecnología médica. Archivo: Library of Congress.

A principios de abril de 2020 ante la emergencia sanitaria por la Covid-19, el gobierno federal llamó a la población a donar sangre a fin de evitar un desabasto. En conferencia de prensa sobre los avances de la epidemia, se indicó que el tránsito de donantes a nivel nacional disminuyó hasta en 70%.

Esta disminución afecta directamente a quienes necesitan algún componente sanguíneo, como las personas que actualmente requieren quimioterapias o viven con algún padecimiento de su sangre. Si no aumentamos el volumen de donaciones, se creará un desabasto que difícilmente será manejado por las autoridades.

La escasez fomentaría el surgimiento de mercados ilegales, en este caso de venta de sangre, aunque el artículo 327 de la Ley General de Salud en materia de Seguridad Sanguínea dice que está prohibido el comercio de órganos, tejidos y células.

Toda transfusión de sangre debe hacerse sin ánimo de lucro. El ejemplo de los donantes de antaño continúa vigente: “No hace falta que sea mi familiar para que acuda a donar”.

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Tecnología antigua de transfusión sanguínea. Archivo: Wellcome Collection.

Fuentes:
Hemeroteca de EL UNIVERSAL.
Entrevista a la Dra. Daniela Vargas Gutiérrez, hematóloga pediatra egresada del Centro Médico Nacional La Raza.
Entrevista a Javier Esquivel Téllez, emprendedor y co-fundador de Blooders. https://blooders.org/
Library of Congress
Artículo “Evolución del conocimiento sobre la sangre y su movimiento”, de Raúl Izaguirre y Alfredo de Micheli. Acceso: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-8376200...
“Breve historia de la hematología: la transfusión sanguínea y el trasplante de células hematopoyéticas”, de José Carlos Jaime Pérez. Acceso: https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1732§ionid=121016146
Boletín de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico. Agosto de 2016. http://www.conamed.gob.mx/gobmx/boletin/pdf/boletin7/medicina_transfusio...
Boletín del programa de acción sobre transfusión sanguínea, de la Secretaría de Salud. http://www.salud.gob.mx/unidades/cnts/pdfs/transfusion_sanguinea.pdf
Ley General de Salud, en materia de Seguridad Sanguínea http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lgs/LGS_ref90_20abr15.pdf
"Disminuye 70% donación de sangre por coronavirus: SSa; llaman a donar", nota publicada por El Universal el 9 de abril de 2020. Acceso: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/ssa-disminuye-70-donacion...

** La imagen principal es un grabado del siglo XIX sobre una transfusión sanguínea directa. Archivo: Wellcome Collection.
*** Todas las imágenes de la Wellcome Collection, Library of Congress e Internet Archive cuentan con Licencia Creative Commons que permite su libre uso, en apoyo al conocimiento libre. 

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