Cuando en Tacubaya había bellos portales

Mochilazo en el tiempo

La “Villa de Tacubaya”, hoy colonia, era conocida por sus casonas de descanso y por ser referencia para quienes acudían a sitios entonces apartados de la capital como Mixcoac, Tlalpan, San Ángel, o bien, a Guadalajara o Morelia. Para los viajeros existían al menos tres zonas de portales con tiendas para comprar desde comida, hasta sarapes, velas o ruedas para carretas

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Postal del Portal de la Magdalena en los años veinte. Estaba situado sobre la hoy llamada avenida Jalisco esquina con la calle de Rufina. Colección Carlos Villasana. 

Texto: Ruth Gómez y Carlos Villasana

Tacubaya es, sin duda, uno de los sitios y nombres más conocidos de la Ciudad de México. La zona contiene no sólo uno de los puntos de conexión de transporte público más importante de la capital, sino también una gran relevancia histórica.

Al igual que hoy, las modernas tiendas de autoservicio, mercados y supermercados, en su momento, los portales representaban una imagen muy conocida de lo que definía un espacio de encuentro social y comercial, cuya característica principal eran los arcos exteriores que inmediatamente identificaban el lugar.

Estas estructuras eran muy similares a las que existen en la actualidad en diversas poblaciones del interior de la República; en la Ciudad de México tenemos como ejemplo el Portal de Mercaderes del Zócalo capitalino, o bien, los portales del centro de Tlalpan.

En el caso de la zona de Tacubaya fueron varios y todos acabaron demolidos para ampliar calles y avenidas.

Entre los siglos XIX y principios del XX, la “Villa de Tacubaya” era conocida por sus casonas de descanso y por ser un punto de referencia para quienes viajaban “fuera” de la urbe; por ello, tenía portales en los que se podían encontrar diversos artículos. La arquitecta María Bustamante, comenta a EL UNIVERSAL que: 

“Algunos de estos portales tenían por objeto abastecer a la gente que emprendería un largo viaje hacia Morelia o Guadalajara, así́ como a Mixcoac, San Ángel y Tlalpan. El Portal de Cartagena y el de la Magdalena tenían este fin. Debajo de sus arcadas, para dar sombra y protección, se localizaban importantes tiendas de abarrotes que ofrecían granos de frijol, arroz, un jabón o una vela, así́ como sarapes, cuerdas y ruedas de carreta entre una infinidad de objetos y alimentos para el transeúnte”.

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Así se veía el centro de Tacubaya desde las alturas.  Justo en medio de la toma destaca la nave del antiguo mercado de Cartagena, demolido en la década de los cincuenta para ampliar Parque Lira hasta Revolución. Del lado izquierdo se ve el techo alargado del cine Cartagena, en la calle de José Martí, que luego fue llamado Marilyn Monroe y ahora es una tienda Elektra; a la derecha, el cauce del Río Tacubaya en la actualidad es la calle de Rufina. Colección Carlos Villasana.

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Una toma de inicios del siglo pasado donde se aprecia la actual avenida Jalisco, entonces llamada Juárez, en Tacubaya. A la izquierda está la barda de la finca que perteneció a la familia Mier; en una parte de este espacio se construyó el Edificio Ermita. Las casas del lado derecho desaparecieron al ensanchar la avenida en los años cincuenta. Colección Carlos Villasana.

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El portal de las flores y sus alrededores, se encontraba a la altura de la Alameda de Tacubaya y la calle José María Vigil, justo en frente de la Iglesia de La Candelaria. Colección Carlos Villasana.
 

Portal de la Magdalena

Se ubicaba en la esquina de la calle Juárez y el Río Tacubaya, hoy Avenida Jalisco y Rufina. María Bustamante comenta que en sus primeros años sólo tenía un nivel, pero posteriormente se le añadió un segundo.

Comenta que en libros de la época se decía que una de las ventajas del portal es que era techado, lo que permitía que cualquier carro que llegara pudiera subir o bajar mercancías sin problema; en el sitio había pulquerías, tiendas de abarrotes, tlapalerías, carnicerías o posadas.

Fue demolido en la década de los años cincuenta y actualmente el espacio es parte del paradero del Metro Tacubaya. Lo podemos observar en nuestra fotografía principal.

Compara el antes y el después deslizando la barra central (clic aquí para ver más grande)

La foto antigua, de la colección Carlos Villasana, es de alrededor de los años 30, donde se observa el portal de San Juan mostrando la vida cotidiana. Este portal se encontraba en el actual cruce de la avenida Jalisco y la calle de Becerra, antes llamadas Juárez y Nonoalco, en Tacubaya. Hoy este punto se encuentra en avenida Jalisco, frente al paradero del Metro Tacubaya, donde alguna vez estuvo este portal. Foto actual: Angélica Navarrete/EL UNIVERSAL.
 

Portal de Cartagena

El Portal de Cartagena era el más conocido dentro y fuera de Tacubaya, debido a que tenía una gran variedad de productos y también porque estaba en el corazón del pueblo, en el entronque de las actuales avenida Jalisco y Parque Lira, que en esos años se llamaban Calle Real y Torres Torrija o Camino Azcapotzalco; donde hoy existe una conocida tienda de colores amarillo y azul.

En sus alrededores había una plaza muy concurrida por los habitantes de Tacubaya y también la estación de los tranvías de mulitas y eléctricos, por lo que siempre había tránsito de personas. Con la llegada del Metro, el portal y sus alrededores fueron demolidos.

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La calle de Juárez, hoy avenida Jalisco, vista desde el cruce con Guerrero, ahora Parque Lira, en Tacubaya, hacia los años veinte. Destaca el antiguo Portal de Cartagena, sitio que ahora ocupa una tienda; este panorama cambió con la urbanización del rumbo en los años cincuenta.  Colección Carlos Villasana.
 

Portal de San Juan

“Hubo además otros portales que eran verdaderos centros de convivencia, como el de San Juan, donde se localizaba una fuente comunitaria para ir a acarrear el agua para las casas que aún no contaban con agua corriente en tuberías directas.
Eran sitios de encuentro, un lugar de uso público al cuidado de todos, donde el agua brotaba sin parar y después en horarios específicos. Ahí́ se veía al cargador de cubos de agua, al organillero, al vendedor de chichicuilotes y a la gente del barrio.”, comentó María Bustamante.

Este portal era más simple en cuanto a su arquitectura, pero era una zona que los habitantes ocupaban para disfrutar de la vida cotidiana; al igual que los otros portales, fue demolido para la ampliación de la Avenida Revolución.

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La avenida Jalisco vista desde el cruce con la actual Vicente Eguía, en Tacubaya, en la década de 1910. A la derecha está la cantina "La importadora", que ahora se encuentra del lado de la colonia Escandón; ninguna de las construcciones que se aprecian sobrevive en la actualidad. Colección Particular.
 

Tacubaya como referente

Para darnos una idea del contexto histórico de la zona y la razón de la existencia de diversas rutas de comunicación, así como de la creación de dichos portales que cubrían las necesidades de una comunidad en constante crecimiento, podemos remitirnos a la siguiente publicación sobre Tacubaya de la Revista El Mundo del 26 de noviembre de 1899.
 
Se lee que Tacubaya se fue desarrollando paulatinamente y pasó de sitio de veraneo de mucha gente noble a recibir cada vez más vecinos de todas clases.  Los seis kilómetros “escasos” que entonces separaban a Tacubaya de la capital, habían sido recorridos por vía férrea desde hacía cerca de 50 años, aplicando primero tracción de vapor y luego tracción animal.

El texto describe que en aquella época existían dos vías: “...una de tracción de vapor (tren) y otra de tracción animal (tranvía de mulitas), cuyos vehículos podrían cómodamente recorrer el trayecto en menos de cuarenta minutos. Próximamente entrará la tracción eléctrica (tranvía) de suerte que las comunicaciones llevan buenas trazas de mejorarse por el bien de ambas poblaciones”.

Narra que además de la proximidad con la metrópoli, Tacubaya tenía en ese entonces ventajas como las comodidades y recursos de una ciudad “y tiene el campo, el pleno campo, a sus puertas, con sólo encaminarse a cualquiera de sus suburbios”.

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El actual cruce de Jalisco y Parque Lira, en Tacubaya, alrededor de 1920. A la derecha se ve el Portal de Cartagena en el sitio que ahora ocupa una tienda Coppel; a la izquierda destaca el reloj del antiguo mercado, que luego fue reubicado en la esquina de Revolución y José María Vigil. Colección Carlos Villasana.

Sus habitantes podrían dividirse en dos tipos: “los que veranean y los permanentes. Hay en Tacubaya una activa vida de comercio, más que suficiente para sus trece o catorce mil habitantes, y goza de amenas distracciones públicas, tales como una banda militar que toca los domingos por la mañana en la Alameda de Tacubaya y en la tarde en la Ermita”.

Poco a poco dejaba de ser un “pueblecillo de veraniego” para ser “un barrio de la metrópoli”. Se consideraba que Tacubaya era uno de los puntos más agradables del Valle de México, con un brillante porvenir, “como ya lo demuestra el afán de construcciones y transportes que ha ligado la ciudad de Tacubaya con la capital. La propiedad de Tacubaya aumenta de valor cada día más, el comercio se desarrolla de una manera notable”.

Y la revista El Mundo de finales del siglo XIX no se equivocó, hoy Tacubaya sigue siendo importante zona de comercio en general y, por sus entronques con principales rutas en materia de transporte, es referente y punto de partida hacia varios sitios de la capital y del interior de la República.

Los portales fueron desapareciendo de forma paulatina en Tacubaya, esto debido a la expansión de ciertas avenidas de la zona. Una vecina de la colonia a la que le mostramos las fotos nos comentó que nunca se imaginó que así era el barrio: “me dio nostalgia ver estas fotos porque aún se percibe un aire no tan de ciudad, lleno de torres de departamentos… Ahorita es bonito, pero me hubiera gustado conocerlo”.

  • Fuentes:
  • Arq. María Bustamante Harfush, Directora de María Bustamante Arquitectura.
  • Revista El Mundo del 26 de noviembre de 1899.

 

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