Así llegó el punk a México

Mochilazo en el tiempo

El movimiento punk llegó a México a finales de los setenta. Size, Dangerous Rhythm y Rebel d´ Punk fueron las primeras bandas consideradas parte de esta tendencia en nuestro país. Más que un género musical o una moda se trata de una actitud que aún hoy muchos siguen como parte de una ideología de rebeldía

Texto: Laura Daniela Jurado Cano

Son muchas las definiciones que se le ha dado a la palabra “punk”. Podemos encontrarla en los diccionarios como un adjetivo que refiere a una persona que comete actos de grosería e incivilidad, un gamberro o un rufián.
El término fue usado por primera vez en 1971 por el crítico musical Dave Marsh al referirse a la banda chicana Question Mark & the Mysterians, la llamó “punk rock”, según explica en entrevista el locutor Óscar Sarquiz.

Pasó poco tiempo para que apareciera el grupo inaugural de esta naciente movida: Los Ramones, provenientes de Nueva York, quienes hicieron su debut en 1974. A ellos les siguieron muchas bandas como los Sex Pistols y The Adicts en 1975, The Clash, Buzzcocks, Black Flag en 1976.

Quizá el lector se pregunte cómo llegó la influencia musical de esas bandas hasta nuestro país. Muchos creen que comenzó a permear en las periferias de México donde desde hace tiempo ha tenido buen recibimiento, pero no fue así.

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“Ganzo”, “Nariz Bola” y “El piraña”, década de los 80. Foto: Cortesía/ Facebook México punk, chavos, banda, caos urbano.
 

El punk, de la clase media alta a la clase trabajadora

Aunque esta tendencia inició en la clase media alta pronto permeó en la baja.  Este saltó se dio desde el inicio del movimiento sobre todo en el Reino Unido, según un artículo que hizo el escritor Anthony Burgess en el que expone que las problemáticas de las que hablaban las canciones así como la estética que exponían se ajustaba a la realidad de las clases desposeídas, por lo que fue adoptada por estos últimos. A continuación un fragmento del texto citado anteriormente, que lleva por título llanamente de "Punk":

"El punto central de lo punk tanto en la música como en su decoración, ha sido siempre el ser una cultura de los desposeídos. Las canciones que exige el culto punk tenían que ser estéticamente pobres para encajar, mediante una analogía falsa, en la pobreza de sus seguidores. Se podía observar la misma hipocresía en sus ropas rotas".

En buena parte esta transculturación tiene que ver con los mexicanos que viajaban al extranjero y presenciaban conciertos de aquellas u otras agrupaciones mencionadas. Óscar Sarquiz cuenta:

“El punk se vestía de clase trabajadora y sí tuvo un fuerte eco en ella, como en Reino Unido y en otras partes. La idea llegó por Malcom McLaren que supo hacer un manejo mediático muy inteligente para lograr que otros quisieran imitar, por ejemplo, a los The New York Dolls o a los Sex Pistols. Había una simulación de que todo esto era de clase trabajadora. La primera oleada de punk se dio bajo estas circunstancias socioeconómicas. En México fue igual, el punk no surgió en las periferias ni en los hoyos fonky, sino en las Lomas, en una clase media acomodada”.

Precisamente él fue integrante de Ruido Blanco donde también tocó Sabo Romo, un grupo de No wave, un día les tocó alternar en el escenario con Dangerous Rhythm, una de las primeras bandas de punk en el país. El vocalista de esa agrupación había estado en los Ángeles y ahí vio a los Screemers, uno de los primeros grupos de punk californianos, luego observó a The Clash y tuvo la idea de hacer un grupo así.

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Óscar Sarquiz, segundo de derecha a izquierda, con sus compañeros del grupo Ruido Blanco: Andy Versión, Rufi Fandiño, Sabo Romo, Tono Zrkx! Y Delia M. Foto: Cortesía/ Óscar Sarquiz.

Eran finales de los 70, no había muchas propuestas más que Size, Dangerous Rhythm que después cambiaría su nombre a Ritmo peligroso y Rebel d'Punk. Posteriormente comenzaron a surgir otras como Atoxxico, Massacre 68, entre varias, que trataban de mantener una esencia punk: tener la rebeldía de romper reglas.

Carlos Robledo formó parte de Decibel, Casino Shangai y Size, en este último tocaba el teclado y la guitarra al mismo tiempo. En breve entrevista dice: “el punk es un movimiento de denuncia es un ir en contra de las reglas. Es una actitud. Size fue avant garde, fue por eso que nos consideraron como los primeros punks de aquí.”

En el 80 por poco Size iba a abrir el concierto The Police en México, pero les dijeron que ya no después de la prueba de sonido.

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El grupo Size Fotos: Cortesía/ Facebook México punk, chavos, banda, caos urbano, década de los años 80.

Christian Omar Toledo Larriva, de casi 38 años, recuerda que hace más de 20 traía el cabello pintado, su chamarra llena de parches y botas de casquillo. Él creció en la alcaldía de Iztapalapa. Nos cuenta que de 1995 a 2010 fue su etapa más activa dentro del movimiento.

"A veces por vestir con chamarra de piel y estoperoles te detenía la policía, llegabas a casa y tus padres te regañaban por las fachas en las que andabas, no les gustaban tus pelos de colores ni lo ruidoso de tu música", recuerda.

“Mi acercamiento con la ‘subcultura punk’ comenzó a finales de los 80. Llegó a mí un casete, de un grupo llamado Rebel d' Punk, me la pasaba escuchando la rola ‘sheena es pun rocker’ un cover a los Ramones. En la secundaria me interesé por conocer nuevos grupos, empecé a comprar los casetes de los grupos Síndrome, Yaps, Especimen, entre otros. Llegando a la preparatoria hice mi primera visita al Tianguis Cultural del Chopo, me llevó mi hermano mayor, después de ese día cada sábado que podía iba solo o con algún amigo”, recuerda Christian.

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Propaganda y carteles punk provenientes de Fanzines. Los jóvenes comparten estas publicaciones como una forma de vinculación. Fotos: Cortesía/ Facebook México punk, chavos banda, caos urbano.

En el Chopo, Christian solía frecuentar el puesto de “El Pistol” (vocalista de una banda llamada Bacteria), ahí compraba casetes, en ese entonces costaban entre 10 y 20 pesos.

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"Me tocó el movimiento en donde si ibas a un lugar punk sin la vestimenta acorde eras objeto de burlas, incluso un día un locatario del Chopo me dijo ´a ti no te vendo, porque eres fresa´ Actualmente esto ya no es tan rígido, ya hay una mentalidad más abierta".

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Esta corriente de pensamiento continúa entre grupos de jóvenes capitalinos. Uno de los puntos tradicionales de reunión son los alrededores del Museo del Chopo, conocido como el tianguis cultural del Chopo. Imagen de los años 80. Cortesía/ Facebook México punk, chavos banda, caos urbano y Archivo EL UNIVERSAL.
Peinados de picos, estoperoles, cadenas y hasta clavos

“Se adoptaron formas en la vestimenta como los pelos tipo mohicano, los picos parados, pintados de colores, chamarras de piel con estoperoles, cadenas en el cuello, playeras rotas, pantalones de mezclilla desgarrados o de cuadros de colores, botas estilo militar, parches de bandas o con mensajes libertarios pegados a la ropa, pulseras de picos, así como cinturones de balas. Había quienes ponían en su ropa partes de juguetes, corcholatas, seguros, clavos, etc.”, dice Christian Toledo.

Se conoce como mohicano (nombre que procede del pueblo indígena mohicano, nativo del actual territorio de Estados Unidos que fue exterminado por los ingleses). Este peinado punk que consiste en rapar ambos lados de la cabeza, dejando en la parte central de la cabeza el cabello largo para poder hacer la cresta.

El mohicano es un símbolo de repudio a las matanzas étnicas, según Arcelia Salome López Cabello, en su artículo: El cuerpo punk como referente indentitario en jóvenes mexicanos.

Compara el antes y después deslizando la barra central o pulsa aquí para ver más grande.

Fotografías: Cortesía de la página de Facebook “México punk, chavos, banda, caos urbano”. Diseño web: Miguel Ángel Garnica.

Aunque en México el punk llegó por clases sociales altas, paulatinamente se fue adhiriendo en las periferias de la ciudad, donde los conciertos que se realizaban eran clandestinos, en lugares como deportivos o canchas.
Al respecto, nuestro entrevistado comenta que sus amigos de Tláhuac los invitaban a “tocadas”, pocas veces eran dentro de la Ciudad de México, “lo más habitual era ir al Estado de México (Neza, Chimalhuacán, Naucalpan, Tlalnepantla), a veces se realizaban estos recitales en terrenos baldíos, en patios de las casas o en la calle”.

Otro aspecto a tratar del punk es que no se reduce a lo musical, hay toda una corriente de pensamiento a su alrededor, un ejemplo de ello es el Do It Yourself (DIY), “hazlo tú mismo”, una invitación a consumir lo menos posible, a ser autogestivo, a fabricar por propia cuenta materiales necesarios.
 

Revistas, fanzines y carteles, expresión y vinculación

Es de ahí que surge otro elemento imprescindible del punk: los fanzines, revistas creadas por colectivos en los que escriben sin censura de bandas que les gustan o de preocupaciones sociales que tienen, como puede ser el maltrato animal o ambiental.

La antropóloga social Olivia Domínguez Prieto nos habla al respecto: “los fanzines si bien no son privativos del punk, sí son un medio que cobró importancia, porque es el vehículo de vinculación con los otros”.
 
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Olivia Domínguez Prieto, antropóloga social. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

“Si alguien traía unas botas Dr. Martens era porque alguien se las había traído de un viaje, las había comprado de rehúso o había llegado en la paca”, comenta Domínguez Prieto acerca de los jóvenes que usaban botas de obrero.

Ella recuerda que algunos de los lugares donde se hacían los conciertos de los años 80 fueron el Salón Cosmos 2000, en Oceanía; también había varios en la colonia San Felipe y cerca de los basureros en Santa Fe, donde hoy vemos el Centro Comercial del mismo nombre.

Al preguntarle a Olivia si han cambiado los punks, responde que sí, que ahora tienen mejores formas para organizarse, nos comenta también que hay muchos grupos “anarko punks” que hacen sus fanzines, organizan comedores y están al pendiente de lo que pasa en los sectores más vulnerables de la sociedad a los que buscan ayudar.

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Colección musical de Christian. Foto: Cortesía

Al platicar con Christian hace una simpática analogía entre la contingencia actual y el punk: “Así como el famoso SARS-Cov-2 se ‘viralizó’ y generó una pandemia, creo que algunos movimientos culturales y sociales nos infectan y persisten por años. El movimiento punk en México tiene influencia”.

“Veo en retrospectiva aquellos años y pienso si sigo siendo el mismo individuo. Actualmente tengo unas cuantas canas, un trabajo que en realidad me gusta y disfruto, ya no voy tan seguido a tocadas punk, ni tampoco estoy al tanto con las bandas nuevas, me quedé con las de los 80 y 90.

“Lo que más me gusta del punk son esas bandas que no pretenden ser famosas, que se mantienen leales a una identidad, a ideales que hablan de las problemáticas inmediatas que viven, que comprenden la esencia del movimiento y que sienten cómo corre por sus venas esa sensación de adrenalina que nos pone a brincar con los ritmos”. 

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La rebeldía es característica principal de esta corriente, Cortesía de la página de Facebook “México punk, chavos, banda, caos urbano y Archivo EL UNIVERSAL.

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Perro punk en el Tianguis del Chopo, 2018. Foto: Cortesía/ Gerardo Santibáñez Hernández.

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Arte punk bajo puente sobre Congreso de la Unión. Foto de Charly Puente. 4 de marzo de 2020

Fuentes:
Entrevistas con Christian Omar Toledo, Olivia Domínguez, Óscar Sarquiz y Carlos Robledo.
Documental: Size: Nadie puede vivir con un monstruo, del director regiomontano Mario Mendoza.

La fotografía principal es una imagen de los años 80 de un grupo de jóvenes punks que conversan en la explanada del Monumento a la Revolución en la capital. Cortesía de la página de Facebook “México punk, chavos, banda, caos urbano”.
Un agradecimiento especial a Álvaro Detor Escobar por permitirnos usar algunas fotos de su página: “México punk, chavos banda, caos urbano”.

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