Así eran las antiguas muñecas mexicanas

Mochilazo en el tiempo

Las muñecas han acompañado a los niños en distintas formas. Antes de la Colonia, en lo que hoy es el territorio mexicano, se jugaba con huesos humanos y barro. En nuestro país surgieron en el siglo XVI gracias al mestizaje

Texto: Patricia Plata Cruz y Yessica Torres

A sus 90 años doña Carmen Rodríguez siempre recordaba con lágrimas aquella muñeca de cartón pintado, la primera que tuvo a los 6 años, cuando ya era huérfana de madre y padre. Ante la sorpresa de sus ojos la figura perdió su forma en las aguas de un río de su natal Guanajuato, cuando aquella inocente niña la metió a bañar.

Mientras que doña Tomasa Valdez no anhelaba tener una de porcelana o de trapo porque durante su infancia su única amiga fue una muñeca que ella misma hacía con barro. La elaboraba por las tardes y al día siguiente la levantaba del suelo, su muñeca podía durar días o sólo instantes por su fragilidad, pero no importaba. Su condición económica no le permitió tener una muñeca “elegante”, como ella dice.

¿Cuántas veces hemos escuchado los relatos de nuestras abuelas que anhelaban tener una muñeca de porcelana?

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Cerca del Día de Reyes, en enero de 1968, los capitalinos se acercan a ver las muñecas en los aparadores del Centro. Crédito: Jesús Fonseca/EL UNIVERSAL.

La historia de las muñecas se remonta hasta el origen mismo de la humanidad, han sido acompañantes de las personas en la infancia y también en su adultez. Cuando se encuentran rudimentarias esculturas humanoides de arcilla ¿habrán sido ídolos o juguetes?
 

Comparativa de la fabricación de muñecas. Diseño web: Miguel Ángel Garnica.

En el mundo hay antecedentes muy antiguos. En América, según Erick Morales, director del Museo de las Muñecas de Saltillo, Coahuila, los niños precolombinos jugaban con los huesos y cráneos de los sacrificios humanos hechos diariamente en honor de Mictlantecuhtli. 

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Fotografías de muñecos de distintos materiales publicadas el 24 de abril de 1924 en EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

De acuerdo con algunos investigadores de la historia de los juguetes, en el antiguo territorio mexicano se creía que las primeras muñecas se elaboraban con arcilla, palma y cabellos de maíz. Estas se utilizaban en los rituales sepulcrales de algunos niños como protección contra los malos espíritus durante su viaje al Mictlán. 

A los conquistadores esto les pareció muy tétrico y  decidieron sustituir esos “juguetes” por las representaciones en estatuillas de vírgenes, santos, querubines.

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Muñecos y muñecas publicados en 1924 en EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

En conferencias, algunos especialistas en el tema han afirmado que en los mercados de la Nueva España ya se vendían las muñecas de porcelana traídas de Europa, pero las niñas indígenas y mestizas no contaban con los recursos para poder adquirirlas y las pequeñas españolas no les prestaban las suyas.

Fue así que se mandaron traer muñecas europeas de menor calidad para la servidumbre; asimismo, las madres indígenas comenzaron a confeccionarlas con retazos de tela para que sus hijas pudiesen jugar sin envidiar los juguetes de las niñas peninsulares y criollas.

De acuerdo con el INAH, las primeras muñecas como hoy las conocemos aparecieron en nuestro país en el siglo XVI, gracias al mestizaje. Pero por las variadas culturas en las diferentes regiones de México, cada uno de estos grupos sociales fue influyendo con características propias. Así fue como nacieron las famosas muñecas Marías, con sus coloridos moños y vestidos.

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Las antiguas fábricas de “pequeñas mamás”

En los siglos XVII y XVIII en Europa comenzó la fabricación de muñecas de madera en pequeños talleres familiares, luego, en el siglo XIX perdieron auge por la aparición de los nuevos materiales y por la implementación de nuevas técnicas por la Revolución Industrial. 

A partir la fabricación masiva, la confección de muñecos de trapo empezó a tener más auge, ya que las niñas, más que vestirles y adornarles querían hacerlas. En vez de ser modistas, deseaban ser pequeñas mamás.
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Muñecas y muñecos de porcelana del Museo de la Muñeca de Saltillo en Coahuila. Año 2020.

De hecho, ya en el siglo XX, en EL UNIVERSAL ILUSTRADO se publicaban textos donde explicaban al público infantil mexicano cómo podían elaborar su propia muñeca desde casa en tan solo unos pasos

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Fragmento de una plana de diciembre de 1923. EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

Sosenkis Susana, en su texto de Producciones culturales para la infancia mexicana: los juguetes (1950-1960) menciona que las muñecas, además de divertir y entretener acompañan a los niños y escuchan sus confidencias, son muchas veces el consuelo de sus fugaces tristezas.

Asimismo, cuando las madres y maestras enseñaron a las niñas a fabricarlas fue lo mismo que enseñarles a ser amas de casa. Estos juguetes dejaron de producirse en masa para volverse trabajos artísticos.

Para 1919, en México ya se había instalado la industria muñequil, ejemplo de ello fue la pequeña fábrica “El Céfiro”, donde trabajaban 26 mujeres y 27 niñas, con un sueldo de $1.25 y $1.50 para las adultas y 25 centavos para las pequeñas.

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Muñecas de 1919 en una promoción para la Navidad de 1919 en Nueva York, E.U.

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Fotografía de los muñecos que se elaboraban en la pequeña fábrica “El Céfiro” en 1919.

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Bella postal de la fábrica mexicana “El Céfiro” tomada el 16 de septiembre de 1920 y publicada en EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

Las populares muñecas nacionales

Entre los 40 y 50, con el nuevo nacionalismo mexicano que buscaba apoyar el consumo de productos locales, las muñecas indígenas comenzaron a popularizarse entre la población, en contraste con los modernos modelos extranjeros que seguían siendo exclusivos para niñas de familias con alto poder adquisitivo.

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Anuncio de muñecas de una tienda departamental vigente. 2 de enero de 1942. EL UNIVERSAL.

El papel de las muñecas en la historia de la humanidad ha sido un reflejo de las  costumbres, moda y cultura de los diversos grupos sociales, por ello, en la actualidad el diseño y forma de estos juguetes ha cambiado.

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“Las muñecas Beatriz han sido siempre las primeras en presentar la moda en México: 1º. La Berrinchuda, 2º. La Cola de Caballo, 3º.La muñeca de Vinilo con pelo y ahora presenta la máxima novedad de las muñecas en México: ¡La muñeca de casi un metro de alto, que es una verdadera compañera de juego de su niña! Véala y adquiérala en los principales establecimientos y pida le muestren toda la línea de oro de MUÑECAS BEATRIZ”, se leía en este anuncio publicado en EL UNIVERSAL, 1959.

Son clásicas las que caminan, hablan o comen, así como las que hacen alusión a distintas profesiones, ya no son sólo amas de casa, otras son una analogía de monstruos, vampiros y de variados personajes incluso de cómics. Algunas son diseños únicos pero con el mismo objetivo entretener, acompañar, adornar.

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Muñecas actuales. Imágenes tomadas de internet.

Otro ejemplo de su versatilidad y aceptación es la isla de las muñecas ubicada en Xochimilco, al sur de la capital, donde al coleccionista del lugar no le importa que sus rostros ya no sean bellos, tampoco que usen vestimenta de moda e incluso que sus cuerpos luzcan  incompletos.

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 Archivo ELUNIVERSAL
 

 Las leyendas de muñecas

En México hay un museo dedicado a las muñecas en Saltillo, Coahuila. Su directora Cynthia Fuentes explicó, en entrevista para este diario, que la idea de crear un museo surgió a partir de una colección de cinco muñecas que ella tenía y con la ayuda de su esposo Erick Morales. 

Hasta el día de hoy ahí resguardan cerca de 7 mil muñecas provenientes de 150 países, algunas de ellas son donaciones de personas cuya última voluntad fue entregar sus colecciones a este lugar.
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Cynthia Fuentes, directora del Museo de la Muñeca en Saltillo, Coahuila. La acompaña su esposo Erick Morales de quien recibió apoyo para formalizar este recinto que resguarda cerca de 7 mil muñecas provenientes de 150 países. Foto: Cortesía.

La directora comenta que hay leyendas de tradición oral en torno a estos juguetes, por ejemplo, en Celaya, Guanajuato, se elaboran las “Lupitas”, muñecas que, según cuentan los pobladores, se encuentran en un burdel de la Ciudad de México, donde las tienen con medias, zapatos de tacón, vestimenta de leopardo y el nombre escrito de una persona.

Cuando estas muñecas se colocaban en las ventanas significaba que la mujer que prestaba sus servicios estaba disponible. Se desconoce si este lugar aún existe.

Otra historia relatada en el museo proviene de Oaxaca, de donde era originaria una bruja que se dedicaba a la magia negra, ella obsequió una muñeca a su sobrina de Saltillo, quien la cuidaba y resguardaba en una vitrina, pero sentía que la muñeca la observaba, por lo que prefirió donarla al museo. 

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Muñecas de las que se cuentan leyendas. Cortesía Museo de la Muñeca de Saltillo.

Un día, al abrir la vitrina donde se guardaba, la muñeca se dejó caer y su rostro se fisuró, cuando revisaron la herida encontraron marcas de dentadura de bebé. Según la tradición oral esa muñeca fue exorcizada por un sacerdote y hoy en día se encuentra en las salas de exposición del museo.

Una muñeca no solo adquiere un valor para quien la posee, sino que con el pasar de los años vale también por la historia que cuenta reflejo de una sociedad y del simbolismo que en su momento se le otorgó, mismo que podrá ser contado a las próximas generaciones a través de libros y periódicos como nosotros lo hicimos hoy para usted.

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Páginas del catálogo de la tienda Liverpool en la que se aprecian los juguetes para niñas que anunciaba la nueva línea de muñecas Lilí. La muñeca más costosa de la foto es “Primeros Pasos”, la cual lleva un vestido azul corto y ocupa el tercer lugar en el anaquel donde se encuentra la niña. Colección Villasana-Torres.

Nuestra fotografía principal ilustra a tres niñas jugando con las muñecas que los Reyes Magos les trajeron en 1971.

Fuentes:

  • Archivo EL UNIVERSAL
  • UNIVERSAL ILUSTRADO
  • Entrevista a Cinthya Fuentes, directora del museo de la muñeca en Saltillo
  • Montiel Teresa, La muñeca a lo largo del siglo XIX, 2015.
  • Sosenkis Susana, Producciones culturales para la infancia mexicana: los juguetes (1950-1960), México, UNAM.
  • Sin autor, retratos muñequiles, Biblioteca Nacional de España.

 

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