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A 43 años de la moderna basílica Guadalupana

La Nueva Basílica de Guadalupe cumple hoy 43 años de haber sido consagrada. Siendo el segundo templo religioso más visitado del mundo, su diseño de los años 70, moderno en aquella década, sigue vigente y fue todo un reto para destacados arquitectos
La Nueva Basílica
12/10/2019
00:10
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
David Sánchez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

Entre los monumentos arquitectónicos más significativos que tiene la Ciudad de México están, sin duda, las dos Basílicas de Guadalupe; ambas construcciones sobresalen tanto por su belleza como por la devoción que genera que más de 10 millones de peregrinos las visiten cada 12 de diciembre para conmemorar la aparición de la Virgen de Guadalupe.

El conjunto de santuarios de “La Villa”, es el segundo sitio religioso con mayor número de visitantes en el mundo ya que de manera anual recibe alrededor de 20 millones de personas, entre turistas y feligreses; uno de los motivos por los cuales se decidió, en la década de los setenta del siglo pasado, que era necesario construir una nueva Basílica.

En ese entonces, el complejo arquitectónico fue auspiciado por el Gobierno Federal y por diversas fundaciones -como la Fundación Mary Street Jenkins- y liderado por el reconocido arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien contó con el apoyo de José Luis Benlliure Galán y Fray Gabriel Chávez de la Mora.

Hubo dos ideas previas al proyecto final: la primera consistía en derribar la Antigua Basílica, aplanar parte del cerro en el que está ubicada y sobre él erigir la nueva; sin embargo, la idea se descartó porque hubiera requerido de grandes elevadores para poder transportar a la gente.

La segunda pretendía construir la nueva sobre la vieja, pero tampoco convenció a los interesados, por lo que se decidió crearla en el inmenso Atrio de las Américas y dejar la Antigua como testimonio de la historia religiosa de la capital y del país. 

La primera piedra de la Nueva Basílica de Guadalupe se colocó el 12 de diciembre de 1974 y fue bendecida por el Arzobispo de México de ese entonces, Miguel Darío Miranda.

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Plana de EL UNIVERSAL donde se reporta la colocación de la primera piedra de la Nueva Basílica.

El atrio por su parte debería cumplir con varios objetivos fundamentales: tener una capacidad para que 10 mil creyentes pudieran entrar y escuchar misa en presencia de la imagen de la Virgen de Guadalupe, sin columnas que bloquearan la vista a la imagen, y que otros 30 mil pudieran escuchar misa a puertas abiertas, mientras que “sentían” la presencia de la Virgen a través del efecto de “Manto Guadalupano” que tiene la parte más alta de la Basílica. 

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Avances en la construcción de la Nueva Basílica de Guadalupe en 1975. Colección Villasana - Torres. 

Otra de las novedades que contempló el diseño de la Nueva Basílica era que los peregrinos pudieran circular y acercarse directamente a la imagen religiosa sin interrumpir la misa, por lo que se colocó una pasarela bajo el nivel del altar.

El órgano monumental de la Basílica fue elaborado con 11 mil flautas y de acuerdo a información del sitio web oficial del Recinto Guadalupano, la serie de banderas de diferentes países que se encuentra frente al órgano, “conmemora el título que se le dio a la Virgen como la Patrona Celestial de América”.

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Imágenes de la construcción del recinto, en 1976. Archivo de EL UNIVERSAL.

En el libro de la Fundación Mary Street Jenkins, se puede leer la siguiente anécdota de Pedro Ramírez Vázquez: “Recuerdo algunas de las conversaciones de personas de la Basílica… en una ocasión, por ejemplo, preguntaba acerca de las cajas receptoras de limosnas para determinar su tamaño.

Requeríamos saber cuáles eran las aportaciones dominantes y me hicieron esta muy interesante consideración: “Nosotros, a través de las limosnas, nos damos cuenta de las condiciones del pueblo. Cuando la situación económica es difícil, las limosnas aumentan, lo que es lógico, pues, ¿en qué invierte el pobre lo último que tiene si no es en esperanza?”.

La Nueva Basílica fue consagrada el 12 de octubre de 1976, cuando se trasladó oficialmente la imagen de la Virgen del antiguo templo al nuevo, en una ceremonia encabezada por el entonces Arzobispo de México, Manuel Darío Miranda.

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El 12 de diciembre de 1976 la Virgen de Guadalupe fue trasladada a la Nueva Basílica. Archivo de El UNIVERSAL.

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Escenas vividas del 12 de octubre, día en que el templo fue consagrado. Archivo de EL UNIVERSAL.

Cuenta con tres capillas, dos al interior -dedicadas a El Santísimo y a San José- y otra al exterior, colocada debajo de la cruz de acceso.

Para conocer un poco más sobre la Basílica de Pedro Ramírez Vázquez desde un punto de vista arquitectónico, nos acercamos a la arquitecta María Bustamante Harfush, quien nos comentó que uno de los retos a los que se enfrentan los arquitectos cuando tienen que construir una edificación en un espacio rodeado de inmuebles antiguos es que se debe de ser “sumamente sensible para insertar una nueva pieza arquitectónica significativa que sea respetuosa con las edificaciones originales, pero que a la vez resuelva la necesidad actual.

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Misa y danzas celebradas en el nuevo recinto el 12 de diciembre de 1976. Archivo de EL UNIVERSAL.

Prácticamente todas las iglesias antiguas construidas donde hubo apariciones de vírgenes en el mundo, han tenido ampliaciones realizadas por los mejores arquitectos del lugar; por zejemplo Fátima en Portugal o Lourdes en Francia.”

En su opinión, uno de los proyectos más “disfrutables que puede tener un arquitecto” es justo la creación de un espacio religioso, ya que la creatividad que se aplique al proyecto deberá de transmitir una emoción de seguridad para que el creyente se sienta cómodo de practicar su religión en ese sitio.

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Interior de la Basílica de Guadalupe en 1980, durante una misa. Colección Villasana - Torres.

María considera que el trabajo de todas las mentes involucradas en la creación de la Nueva Basílica fue majestuoso, que marcó un parteaguas en la arquitectura mexicana, por su belleza arquitectónica y por su reto constructivo.

Bustamante explicó a El Gran Diario de México, que Fray Gabriel Chávez de la Mora, quien participó en la construcción de la Basílica, “es quizás uno de los máximos arquitectos especializados en edificaciones religiosas en el país, cuya sensibilidad por el espacio y su materialidad logra la unión sagrada del hombre con Dios”.

A forma de despedida, María nos comentó que el balance que tienen las Basílicas se debe al contraste: el templo de arquitectura moderna está distanciado del templo barroco, lo que permite que todo visitante pueda admirar y visitar los dos; sin que una opaque a la otra.

Así es como estos recintos religiosos siguen siendo un sitio de visita obligada para todo católico y paseante extranjero que desee conocer parte de la cultura y arquitectura nacionales.

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Feligreses visitando la Basílica de Guadalupe. Cortesía David Sánchez. 

Nuestra fotografía principal muestra los avances en la construcción de la Nueva Basílica en 1975, pertenece a la Colección Villasana-Torres. La fotografía comparativa actual fue capturada por David Sánchez.

Fuentes:
Arq. María Bustamante Harfush, Presidenta de FUNDARQMX, directora de la Casa del Arquitecto, vicepresidente del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México, maestra en la Universidad Iberoamericana.
Libros: Fundación Mary Street Jenkins. México 1954 -1988 y Ramírez Vázquez. 
Artículo La Nueva Basílica de Guadalupe, de Gabriela Treviño González. Sitio web oficial de la Basílica de Guadalupe.