Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez.
Fotografía actual:

Archivo Fotográfico El Universal

Diseño web:

Miguel Ángel Garnica.

El 8 de enero de 1910, el piloto mexicano Alberto Braniff -quien había tenido la oportunidad de estudiar en la Escuela de la Fábrica de Aviones Voisin, en Francia- marcó un precedente en la historia de la aviación mexicana y latinoamericana: por primera vez una aeronave alzaba el vuelo en la Ciudad de México a 2 mil 240 metros de altura sobre el nivel del mar.

La hazaña se gestó en los llanos de Balbuena , al oriente de la ciudad, no tan alejado del sitio donde hoy se encuentra el Aeropuerto Internacional Benito Juárez; el terreno era propiedad de la familia Braniff y su ubicación era ideal debido a que estaba libre de obstáculos y facilitaba la transportación vía férrea, y en partes, del avión biplaza Voisin, que Braniff había comprado en 1909 en Europa y que llegó a México vía marítima al Puerto de Veracruz, teniendo como destino final la capital.

Para saber más al respecto nos acercamos a Víctor Hugo Gutiérrez, asesor histórico del Colegio de Pilotos Aviadores de México , quien nos contó que una vez que el avión arribó a la ciudad, las partes fueron trasladadas de San Lázaro a los terrenos de la familia y el equipo del piloto se encargó de ensamblar el aeroplano ; mientras tanto, los terrenos donde se realizaría el vuelo fueron aplanados para facilitar tanto el despegue como el aterrizaje del avión.

Originalmente, el vuelo estaba planeado para el 26 de diciembre de 1909, pero no se logró debido a que no se encontraba la mezcla de combustible ideal para que la aeronave pudiera elevarse a la altura de la capital mexicana.

Fue hasta el 8 de enero de 1910 que Alberto Braniff logró volar y marcó el inicio de una era para la aviación de México y Latinoamérica , de acuerdo con el asesor histórico del Colegio de Pilotos Aviadores de México, ese fue tal vez el día con menos audiencia y con la sola presencia de un reportero del diario The Mexican Herald , ya que para muchos otros sería “otro día más para ver al aeroplano correr por el campo”. Víctor Hugo Gutiérrez detalló el vuelo de esta manera:

“Alberto Braniff aceleraba mientras sus mecánicos sujetaban al avión mientras se alcanzaban las revoluciones necesarias, al llegar el momento levantó la mano para dar la indicación de que lo soltaran y el Voisin inició la carrera desapareciendo en una nube de polvo y finalmente levantó el vuelo a 2,240 metros sobre el nivel del mar, ante la mirada del escaso público, la sorpresa del único periodista que obtuvo la noticia que podríamos decir ha sido la más importante de su carrera y finalmente la algarabía y felicidad del equipo de Braniff y su familia ahí presente.”

A 110 años de los inicios de la aviación en México
A 110 años de los inicios de la aviación en México

Antes de la histórica hazaña, Braniff también participaba con Joaquín de la Cantolla y Rico y Jules de Dubois a bordo de un globo aerostático, poco antes de realizar un vuelo sobre el Valle de México, alrededor de 1910. Crédito imagen: SINAFO- CONACULTA-INAH.

Al día siguiente, The Mexican Herald publicó: “Voló derecho una distancia de 500 metros y luego se elevó graciosamente a una altura de veintiséis pies, descendiendo de nuevo, corriendo por cerca de doscientos metros y luego volvió a elevarse como un pájaro hasta más o menos la altura anterior. Luego aterrizó y se acercó al hangar donde los escasos presentes le atributaron un entusiasta aplauso”. El entrevistado explicó que, si bien el vuelo fue breve y a 15 metros del suelo, “fue una gran hazaña que marcó a toda una nación”.

El vuelo de Braniff impuso un par de récords históricos: no sólo fue el primero en México y en Latinoamérica -el brasileño Santos Dumont voló en julio de 1906, pero en territorio francés-, sino que también fue el primer vuelo a nivel mundial en una ciudad a una altura de 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar; “el récord certificado en ese entones correspondía a Hubert Latham , volando un Antoinette VI que fue logrado en la ciudad de Chalons, Francia, establecida a 453 metros sobre el nivel del mar”, comentó Víctor Hugo Gutiérrez.

A 110 años de los inicios de la aviación en México
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El piloto mexicano Alberto Braniff Ricard en los llanos de Balbuena, el día 8 de enero de 1910. Imagen: SEDENA/Cortesía.

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Alberto Braniff abordo del aeroplano Voisin sobrevuela los llanos de Balbuena. Crédito: SEDENA/Cortesía

A 110 años de los inicios de la aviación en México
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A 110 años de los inicios de la aviación en México
A 110 años de los inicios de la aviación en México

Cortesía: Colegio de Pilotos Aviadores de México.

Después del primer vuelo, empresarios y gente con el poder adquisitivo necesario empezaron a comprar aviones para poderlos disfrutar personalmente o utilizarlos con fines publicitarios, tal fue el caso de Ernesto Pugibet, dueño de la cigarrera El Buen Tono.


El primer diseño mexicano y el primer vuelo postal

En abril de 1910, en el entonces velódromo de la ciudad de Pachuca, se registró el primer vuelo de un planeador diseñado totalmente por el mecánico mexicano Juan Guillermo Villasana López y a partir de 1911, los vuelos empezaron a ser más comunes: el 30 de noviembre de 1911, el entonces presidente Francisco I. Madero voló sobre la ciudad, quedando así confirmada la utilidad tanto civil como militar del aeroplano y, según señalan algunas fuentes de la época, el primer vuelo nocturno se realizó el 15 de diciembre de 1911 por el mismo Alberto Braniff a bordo de su biplano Farman.

En 1912, el gobierno autorizó que 5 oficiales estudiaran becados en los Estados Unidos de América la carrera de piloto aviador.

A 110 años de los inicios de la aviación en México
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Fotomontaje dedicado a Alberto Salinas Carranza y realizado con motivo de un vuelo nocturno en México, realizado el 21 de octubre de 1918 sobre la Ciudad de México. Texto e imagen cortesía: UIA- ASUR.

En 1912, Juan Guillermo Villasana López fue contactado por el General José González Salas, Ministro de Guerra y Marina en el Primer Gabinete del Presidente Francisco I. Madero, para que construyera cinco aeroplanos tipo Deperdussin para el Ejército Mexicano , llamando al primero “Latinoamérica”.

Villasana López también fue el creador de la hélice de madera a la que se le llamó “Anáhuac”, cuyo diseño regaló al gobierno mexicano para que la utilizaran libremente en la producción aeronáutica ; la primera fue terminada el 10 de octubre de 1912.

De acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional, el 5 de febrero de 1915 se nombró como primer Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana al Mayor Piloto Aviador Alberto Leopoldo Salinas Carranza, quien también fue el primer director de la Escuela Nacional de Aviación, inaugurada el 15 de noviembre de 1915.

Durante el gobierno Constitucionalista, en 1917, nacieron los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas de Balbuena para desarrollar, planear, arreglar y fabricar aeronaves. Durante los primeros años de la aviación mexicana la producción tuvo un gran éxito. Como parte del flamante equipo que integraban los maestros en los talleres estaban, entre otros, Juan Guillermo Villasana y Francisco Santirini, logrando varias patentes de aviación, además de los conocidos motores y hélices.

El éxito del trabajo realizado en los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas de Balbuena se veía en los novedosos diseños que de ahí salían. Tal es el caso del primer hidroavión fabricado en México y que fue probado con éxito en el Puerto de Veracruz en 1918. Los aviones pertenecían a la serie A y funcionaban con flotadores en vez del conocido tren de aterrizaje.

A 110 años de los inicios de la aviación en México
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Fotografía de los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas de Balbuena en 1917. Crédito imágenes: Colección Villasana – Torres / UIA- ASUR.

También fue en 1917 cuando se registró el primer vuelo postal en México, entre el estado de Hidalgo y la Ciudad de México: se realizó en el bioplano número 6 serie “A”, fue de fabricación nacional con un motor de 150 caballos de fuerza, piloteado por el teniente Horacio Ruiz Gabiño; inició a las 6:48 horas con un paquete postal que contenía 543 cartas, 61 tarjetas postales y otras piezas, que arribaron a la capital 53 minutos después.

La Escuela Nacional de Aviación obtuvo la categoría de fuerza armada el 10 de febrero de 1944 y renombrada como Fuerza Aérea Mexicana; de acuerdo al artículo “Momentos Estelares del Ejército Mexicano”. En julio del mismo año: ”se envió un grupo integrado por 233 elementos de la Fuerza Aérea Mexicana , a capacitarse a los Estados Unidos.

“Naturalmente, se seleccionó a los mejores pilotos de la Fuerza Aérea. Este grupo fue llamado Escuadrón de Pelea 201 , que integró la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM) y que en febrero de 1945 se embarcó rumbo a Manila, Filipinas. Después de familiarizarse con los procedimientos y con la zona de operaciones, el día 17 de mayo comenzaron los vuelos en zona de combate, como parte de las unidades estadounidenses, acumulando más de 280 horas de vuelo, en 59 misiones de apoyo a las tropas de tierra, bombardeando y ametrallando las posiciones japonesas y contribuyendo a la derrota de los japoneses y al restablecimiento de la democracia en el mundo”.

En la actualidad la Fuerza Aérea Mexicana, aunado a sus labores militares, tiene una importante función de auxilio y apoyo a la población ante los desastres naturales que se registran en el país.

Fotografía antigua:

Colección Villasana - Torres.

Fuentes:

Entrevista con Víctor Hugo Gutiérrez, asesor histórico del Colegio de Pilotos Aviadores de México. Libro “Juan Guillermo Villasana López, precursor de la Aviación Mexicana” de Efrén Meneses Villagrán, febrero de 1981, Gobierno del Estado de Hidalgo, Centro Hidalguense de Investigaciones Históricas, A.C.

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