¿Y la agenda del país?

Miguel Carbonell

Sigue avanzando el proceso electoral que tendrá su momento culminante en la jornada del próximo domingo 6 de junio. Los partidos van delineando sus estrategias, los nombres de los candidatos y candidatas van surgiendo. Se conforman alianzas y se pulen los eslogans que se harán llegar a los electores.

Pero siguen sin aparecer las propuestas de fondo que nos permitan a los ciudadanos decidir con fundamento sobre el sentido de nuestro voto. Los partidos están más enfocados en los nombres de sus posibles candidatos (la típica “grilla” de toda la vida), que en contar con un diagnóstico certero de los problemas del país y de la forma en la que habría que atenderlos.

No he leído, de parte de los partidos, un señalamiento claro en torno a los desafíos económicos que estamos enfrentando. No hay propuestas específicas sobre empleos de calidad, ampliación de la base tributaria y simplificación del sistema fiscal, sobre endeudamiento público a nivel federal, estatal y municipal, sobre competitividad económica, sobre desarrollo de infraestructura más allá de los personales proyectos que tanto nos cuestan a los contribuyentes y que tanto le gustan al Presidente de la República (la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya), etcétera.

No hay ninguna propuesta sustancial sobre la forma en la que se debería hacer frente a la calamidad de la incidencia delictiva que cada año, según datos del INEGI, afecta a un 30% de la población del país. Siguen los asaltos en el transporte público, los robos en casa habitación, los delitos contra la salud a través de diversas modalidades de narcotráfico, el contrabando de armas, la explotación sexual de niños y mujeres, las extorsiones telefónicas, etcétera. Las cifras de crecimiento delincuencial aumentaron de manera considerable a partir de 2007 y tuvieron un ligero descenso en los primeros años de la administración federal anterior; luego volvieron a subir de manera imparable. Los partidos de la oposición han tenido tiempo suficiente para proponer opciones diferentes a lo que está haciendo el gobierno. No se ha conocido ninguna propuesta seria al respecto.

Incluso en el ámbito de la justicia, en el que tanto trabajo queda por realizar, la mayor reforma que está en curso ha tenido que provenir de adentro del propio poder judicial, pues tal parece que los partidos están ayunos de ideas y de propuestas.

Lo que sí han tenido son ocurrencias temerarias que, de momento, no han prosperado. Por ejemplo, el Senador tristemente famoso Félix Salgado Macedonio propuso desaparecer la Suprema Corte si sus integrantes no se bajaban el sueldo. Otro Senador presentó una iniciativa para crear una “tercera sala” también en la Suprema Corte. Algunos otros legisladores están más que dispuestos a desaparecer al INAI, al INE y -aprovechando el impulso- de una vez al INEGI o a Banxico.

Dejando de lado esos dislates, lo cierto es que necesitamos que el proceso electoral en curso sirva para proponer opciones para el crecimiento del país. Lo más natural y esperable, es que vinieran del lado de la oposición, aunque algunos partidos siguen demostrando que prefieren rodearse de las “viejas glorias” de la política nacional en vez de buscar cuadros que tengan la formación suficiente para criticar lo que haya que criticar y hacer propuestas viables, rigurosas y asequibles para México.

Del partido en el gobierno y de sus candidatos seguramente vendrán pocas propuestas, pues sus integrantes suelen estar atentos solamente a las señales que les manda su líder máximo, sin cuyas indicaciones parece que prefieren no dar pasos de forma autónoma. Quizá en el ámbito de las entidades federativas puedan verse ciertos escenarios de innovación discursiva, pero su alcance será bastante reducido.

En todo caso, los ciudadanos tenemos un papel esencial que jugar. Si las propuestas no provienen de los políticos, tendremos que confeccionarlas nosotros, presentárselas y pedirles que se definan a favor o en contra. Los centros universitarios, las organizaciones sociales, los colegios y barras de abogados, las asociaciones de economistas y contadores, los colegios de arquitectos e ingenieros, cuentan con muchísimo talento humano que deberá paliar las insuficiencias de los políticos, siempre tan enfocados en seguir medrando en algún cargo y continuar cobrando del erario. Al país le urgen ideas y propuestas, vengan de donde vengan. Ojalá no nos demoremos en generarlas.    

 

Investigador del IIJ-UNAM.
@MiguelCarbonell
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