La reforma laboral avanza

Miguel Carbonell

Una de las reformas jurídicas más relevantes de las últimas décadas está avanzando de forma que podría calificarse como casi exitosa a lo largo y ancho de la República. Aunque el fragor noticioso y la discordia que caracterizan a la República no permitan verlo con claridad, la reforma laboral que inició en 2017 con importantes cambios a la Constitución, que fue seguida en 2019 por una Ley Federal del Trabajo integralmente reformada, y que al día de hoy incluye temas novedosos en materia de subcontratación (outsourcing) y de teletrabajo, se está aplicando con buenos resultados en un número creciente de entidades federativas y a nivel federal.

Una de las principales apuestas de la reforma laboral consiste en la figura de la conciliación obligatoria antes de poder acudir ante los nuevos órganos jurisdiccionales que están poco a poco sustituyendo a las antiguas Juntas de Conciliación y Arbitraje. Entre noviembre de 2020 y enero de 2022 se habían celebrado casi 18 mil convenios de conciliación en el país, los cuales abarcan montos para trabajadores y patrones que suman más de 3,600 millones de pesos. Casi el 70% de los asuntos laborales del país se están resolviendo en la etapa de la conciliación y dentro de ellos casi un 80% se concluyen en la primera audiencia.

Hay entidades federativas que están logrando tasas de conciliación muy superiores al promedio. Por ejemplo, en San Luis Potosí se concilian el 89% de los asuntos, en Guanajuato el 91%, en Quintana Roo y Veracruz el 93%, en Querétaro el 94% y en Tlaxcala el 98%.

Lo más sorprendente es que el esquema de la conciliación está permitiendo resolver los asuntos en un tiempo realmente breve en comparación con los muy tardados procedimientos que se verificaban en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, antes de la puesta en funcionamiento de la reforma laboral. Por ejemplo, en Hidalgo el 80% de los asuntos que se concilian quedan resueltos en menos de 5 días. En el Estado de México, que tiene la carga de asuntos más numerosa de todo el país, el 51% de asuntos se resuelven por medio de la conciliación en menos de 25 días en promedio. En Morelos o Oaxaca la mitad de los asuntos quedan conciliados en menos de 15 días. Los datos demuestran que entidades como Zacatecas concilian menos asuntos que el promedio nacional y que Chiapas tarda mucho en resolver los asuntos que llegan a juicio por no haberse conciliado. Hay áreas de oportunidad en muchas entidades federativas.

Más allá de los datos específicos, lo que tales números demuestran es que se está comenzando a crear una nueva cultura laboral, más afín a la conciliación y menos proclive a prolongar durante años los pleitos.

Todos los que hemos atendido asuntos laborales en el sistema anterior podemos contar anécdotas de juicios que tardan años en resolverse, con audiencias que se posponen una o varias veces por la falta de cumplimiento de alguna formalidad procesal y en los que las partes no aceptan ninguna propuesta de arreglo conciliatorio. Hoy parece que las cosas están cambiando poco a poco.

También la reforma laboral ha mejorado la vida interna de los sindicatos. Se han legitimado, bajo las nuevas reglas de la reforma, casi 3 mil contratos colectivos de trabajo y se ha consultado, en ejercicios de democracia sindical, a más de un millón de trabajadores. Las decisiones se han tomado por voto personal, libre, secreto y directo de las trabajadoras y trabajadores del país.

No cabe duda que falta mucho por hacer todavía para que reforma laboral sea una realidad en México, pero hay datos alentadores que demuestran la voluntad de las partes involucradas para mejorar la protección de los derechos de los trabajadores y a la vez dar seguridad jurídica a los patrones para que sigan invirtiendo y creando empleos.

En materia de Estado de derecho no siempre abundan las buenas noticias. Normalmente, quienes observamos y comentamos la realidad jurídica nacional, solemos relatar regresiones y violaciones múltiples a nuestras leyes. El panorama nacional en materia de Estado de derecho casi siempre es desolador. Por eso mismo es que resulta infrecuente que podamos afirmar, con datos contrastados, que algo se está haciendo bien. En materia laboral no podemos echar las campanas al vuelo y quedan largos trechos todavía por recorrer, pero algunos (modestos) pasos se están dando en la dirección correcta. Enhorabuena por ello.

 

Abogado constitucionalista.

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