Días intensos, interesantes y decisivos para el sistema de las Naciones Unidas (ONU) y para el mundo de la propiedad intelectual fueron los que se vivieron la semana pasada en Ginebra, con motivo de la elección del candidato único para director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), cuyo proceso no estuvo exento de intervenciones de actores importantes de la política y economía, principalmente de las dos superpotencias.

A poco más de 50 años de su creación, la OMPI, organismo especializado de la ONU conformado por 193 países miembros, además de ser la encargada del sistema internacional de propiedad intelectual, es hoy por hoy referente en innovación y temas de vanguardia y de urgente atención. Este organismo no sólo es depositario de los tratados internacionales más importantes en la materia, sino también es la encargada de administrar, entre otros, los sistemas internacionales de solicitudes de patentes, marcas y diseños, lo cual se traduce en considerables ingresos, pudiendo así autofinanciarse y presumir un muy envidiable superávit. En temas de vanguardia, los análisis, reportes y estadísticas elaboradas por la OMPI en temas como comercio electrónico, ecosistema digital, inteligencia artificial, salud, patentes y folklore son utilizadas y tomadas en consideración por muchos otros organismos; como ejemplo podemos citar uno de los más utilizados: el Índice Global de Innovación.

Al igual que la mayoría de los organismos internacionales, el máximo órgano de la OMPI es su Asamblea General, conformada por la totalidad de los países miembros (193), la cual, entre muchas encomiendas, tienen la de designar, a propuesta del Comité de Coordinación (compuesto por 83 miembros), al director general por periodos de seis años. Tocó la semana pasada que dicho comité eligiera un candidato único para su designación. De 10 candidatos inscritos, sólo llegaron a la contienda cinco: China, Colombia, Ghana, Perú y Singapur; los favoritos, el primero y el último, cuyos candidatos, con una amplia trayectoria en propiedad intelectual y multilateralismo, fueron lo que se disputaron la elección en una segunda ronda. Daren Tang, actual Jefe Ejecutivo de la Oficina de Propiedad Intelectual de Singapur (IPOS) resultó ganador con 55 votos, incluyendo el de México.

Para todos es conocida la transformación que ha tenido Singapur en sus poco más de 50 años de existencia: pasó de una fundación y primeros años turbulentos y difíciles a una de las economías más fuertes y sanas en el mundo y a uno de los cinco más importantes centros de comercio mundial. El milagro singapurense también se ha visto reflejado en el terreno de la propiedad intelectual, pues para responder al increíble ecosistema de innovación (Singapur ocupó el octavo lugar a escala mundial en 2019), la IPOS, haciendo gala a su lema “Ideas to Assets” (de las ideas a los activos), se ha transformado de ser una agencia tradicional de registro a ser un referente regional y mundial en temas como los antes apuntados, al grado de ser considerada la segunda oficina de PI más innovadora del mundo y de organizar uno de los tres foros anuales más importantes y vanguardistas en propiedad intelectual del mundo: el Singapore IP Week.

Daren Tang, abogado y bilingüe de nacimiento (inglés y mandarín), quien ha sido clave para lograr lo anterior, será el primer singapurense en dirigir un organismo de la ONU. Con una gran trayectoria en la administración pública de su país, una gran experiencia en temas multilaterales de propiedad intelectual y con quien he compartido foros y mesas de negociación (APEC y TPP/CPTPP), pero sobre todo por su pasión por la propiedad intelectual, promete ser un gran Director General de la OMPI. ¡Felicidades!

Consultor especialista en protección de innovación y Propiedad Intelectual.
Twitter: @MA_Margain

Google News

TEMAS RELACIONADOS