Propiedad intelectual. Nueva regulación: moderna y equilibrada

Miguel Ángel Margáin

La propiedad intelectual (PI) juega hoy un papel esencial al permitir proteger la exteriorización y materialización de la actividad intelectual como el Derecho Humano que es, así como también en instrumentos jurídicos que permiten explotar y transmitir el valor intangible de la innovación y creatividad al grado de constituirse como moneda de cambio de la actual sociedad y economía del conocimiento.

El 29 y 30 de junio, el Senado y la Cámara de Diputados aprobaron, respectivamente y por abrumadora mayoría, la nueva Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y las reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor y al Código Penal Federal. Con este paquete, nuestro régimen de PI, al cumplir con las obligaciones internacionales contraídas, quedará a nivel de los países más avanzados del mundo. La nueva ley crea incentivos para todos los sectores innovadores, estableciendo claramente los alcances y excepciones de los derechos por ella consagrados, generando con ello el equilibrio respecto a otros con los que se relaciona. De igual manera, fortalece las facultades del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, desde impulsar el desarrollo científico nacional en conjunto con los centros de investigación y con la industria que invierte en México, hasta contar con mayores facultades para hacer frente a la piratería y facilitar el cobro de daños y perjuicios. Las reformas a las legislaciones autoral y penal modernizan el sistema para regular los derechos de autor y conexos en el ámbito digital y hacer frente a las violaciones que en él se lleguen a presentar.

Durante el proceso, desde las iniciativas respectivas hasta las intervenciones en tribuna de Senadoras y Senadores y de Diputadas y Diputados, operó como tema rector el contar con un sistema de PI moderno, eficiente, efectivo, acorde a los tratados internacionales –en concreto del T-MEC– para proteger la creatividad e innovación de todos –mexicanos y no mexicanos– para alentar la competitividad, la inversión, el empleo y sobre todo en aras de un estado de derecho que brinde certeza jurídica. De igual manera, y aun cuando se aludió a los Derechos Fundamentales, la generalidad lo hizo respecto a aquéllos que con los cuales hay una simbiosis; dentro de los pocos que se refirieron a los derechos de PI como tales, fueron el senador Ricardo Monreal (Morena) y la diputada Ximena Puente (PRI).

Haber llegado a la nueva ley y a las reformas no fue fácil, máxime cuando ciertos Derechos Humanos fueron enfrentados a inexistentes afectaciones con motivo de la regulación de tal o cual figura de PI. Así, respecto a derechos como los de libre expresión, información, salud y acceso a medicamentos de calidad y justo precio, se llegó a señalar que normas relativas a la protección de los derechos de autor en el ámbito digital, a proveedores de internet, a la decodificación de señales, a invenciones, significarían censura, denegación al acceso a la información y cultura, así como extensión de la vigencia de las patentes y, con ello, a medicamentos más caros. Incluso, en redes sociales llegó a aparecer el hashtag #DiNoALaPropiedadIntelectual, que por fortuna no ha crecido ni avanzado, pues no abona a un México moderno.

Con voluntad, sobrepasando diferencias, llegamos a este 1 de julio con una de las legislaciones más innovadoras, modernas, equilibradas y justas del mundo, que permitirán el fomento de inversión en innovación para avanzar en la ruta correcta para la prosperidad y bienestar de México y Norteamérica.

 
Twitter: @MA_Margain

Comentarios