Lecturas para la vida

Miguel Alemán Velasco

Es valioso comunicarse por medio de la contundencia de la palabra escrita

¿Qué estas leyendo? Una pregunta que es un referente, no solo de la persona, sino de la época y el nivel de avance de una sociedad. Una idea, por más avanzada que sea, no trasciende hasta que no se publica.

Pocos inventos han sido tan profundos como la imprenta, que ha impulsado cambios fundamentales en la historia. La Biblia, el Corán, la Torá son textos religiosos fundamentales que por siglos han regido la vida espiritual de miles de millones de personas.

En 1539, en la ciudad de México se instaló la primera imprenta en el Nuevo Mundo. El virrey Antonio de Mendoza y el obispo fray Juan de Zumárraga lograron que el impresor alemán Jacobo Cromberger enviara una imprenta a cargo de su asistente Juan Pablos.

Las primeras ediciones en tierras americanas, como era de esperarse, fueron textos religiosos para la evangelización y publicaciones inmortales de las plumas de autores como Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, Carlos de Sigüenza y Góngora o Bernal Díaz del Castillo, entre otros. Y las lecturas prohibidas por la Inquisición circulaban de manera clandestina. Ahí nació la primera publicación hemerográfica en el Continente, con la primera hoja noticiosa, que en 1542 daba a conocer los estragos de los sismos de 1541 en Guatemala.

En el escenario político, además de la gran herencia grecorromana, llegaron a América las ediciones de El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo; El contrato social, de Juan Jacobo Rousseau, o La riqueza de las naciones, de Adam Smith.

Las obras de Nicolás Copérnico, por sus observaciones del universo, El Origen de las Especies, de Charles Darwin, sobre la evolución humana, o El discurso del método, de René Descartes, cambiaron los paradigmas de la ciencia, la lógica y la razón.

Evidentemente, la publicación del Manifiesto Comunista, de Engels y Marx, así como El Capital, son documentos que han inspirado y justificado la forma de actuar y de gobernar desde los inicios del siglo XX.

Quizá el único libro prohibido para su venta en Alemania, por décadas, ha sido Mi lucha, de Adolf Hitler, por inspirar la peor expresión de censura y represión.

En cambio, La Sucesión Presidencial, de Francisco I. Madero, dio paso a la Revolución Mexicana bajo el principio de la no reelección y la democracia para la búsqueda de la justicia social.

Yo siempre he sostenido que México es una potencia cultural. Siempre hay un libro que deja huella en la vida, por ello es valioso aprovechar la gran herencia intelectual de las obras de Justo Sierra, José Vasconcelos, Juan Rulfo, Martín Luis Guzmán, Elena Garro, Rosario Castellanos, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia, Agustín Yáñez, Miguel León Portilla, Sergio Pitol, Fernando del Paso, Carlos Fuentes, Octavio Paz y una lista de valiosos hombres y mujeres que día a día dejan huella en la forma de pensar y percibir nuestra identidad.

Quizá en los índices de Desarrollo Humano se debería incluir el número de libros que lee la población en un año, como un indicador de indiscutible valor del nivel de vida de un país en nuestro tiempo.

Así, amigos lectores, las tecnologías cambian y las ideas trascienden. Por ello es valioso comunicarnos libremente por medio de la contundencia de la palabra escrita.

Rúbrica. El PRI y su misión. Es impostergable que el PRI abra espacios de reflexión para superar sus disensos y atender las causas sociales que le dieron origen.

 

@AlemanVelascoM
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