Nueve apuntes sobre seguridad internacional tras el foro de Halifax 2019

Mauricio Meschoulam

“No estamos preparados para el tipo de mundo que estamos viviendo”, afirmaba una de las participantes del Foro de Seguridad Internacional de Halifax. Es posible que esa haya sido una de las mayores constantes durante los paneles a lo largo de tres días. La otra, sin duda alguna, fue China. Halifax es un foro en el que participamos 300 militares, exmilitares, funcionarias/os en activo, exfuncionarias/os, ministras/os, académicas/os, periodistas, y activistas, al respecto de los temas de la agenda de seguridad global. Este año nos volvió a acompañar una comisión bipartidista del Congreso de EEUU, varios militares y tomadores de decisiones en ese y otros países—incluido quien, hasta antes de ser despedido el domingo, era Secretario de Marina de EEUU, además del Asesor de Seguridad Nacional O’Brien, quien sustituyó a Bolton—dirigentes y funcionarios de la OTAN, y varios ministros y líderes de 80 países quienes hoy tienen en sobre sus mesas decisiones que aparecen en nuestras primeras planas a diario. En estos apuntes hago mi mejor esfuerzo por resumir algunos de los temas.

1. China. China. China y China. Ha sido muy interesante haber participado en las últimas seis ediciones del foro pues me ha tocado observar la evolución de los temas que hay en la agenda de seguridad global, al menos desde la percepción de las potencias occidentales y sus aliados. Hace unos años, la mayor preocupación era el terrorismo. De ese tema, se ha transitado hacia la “competencia estratégica entre las grandes potencias”, como se ha denominado al enfrentamiento geopolítico de EEUU con Moscú y Beijing. Pero este año, la protagonista temática, mucho más que Rusia, fue China. Esto, en realidad es un espejo de la forma en que temas son vistos desde la planeación estratégica del Pentágono y los miembros de la OTAN. Las estrategias de Seguridad Nacional de EEUU de 2017 y la Estrategia de Defensa Nacional de EEUU en 2018 marcaron el giro: "La competencia estratégica interestatal, no el terrorismo, es ahora la principal preocupación en la seguridad nacional de los Estados Unidos". Ya para septiembre de este año el Equipo de Transición del Ejército de EEUU recomendó a las fuerzas armadas cambiar su foco primario desde Rusia y Europa hacia China y la región Asia-Pacífico.

Los paneles en Halifax reflejaron exactamente este cambio de foco. Desde la expansión china en sus mares del sur hasta los campos de concentración y adoctrinamiento de la población musulmana en la provincia de Xinjiang, desde los riesgos de una Huawei “controlada completamente por el Partido Comunista”, hasta la iniciativa de infraestructura Cinturón y Ruta, la cuestión china estuvo presente en casi todos los paneles.

2. Pero no en todos: “A mi lo que me da miedo no son los otros, sino nosotros mismos”; Tim Kaine fue magistral en su afirmación. El senador estadounidense, excompañero de fórmula en la boleta electoral con Hilary Clinton, reconoce una evolución temática desde la amenaza terrorista hacia el temor por la carrera con Rusia y China, pero coloca sobre la mesa su miedo por lo que sucede dentro de EEUU, el golpeteo a las instituciones, la polarización severa, las heridas que desde Washington se inflige a las alianzas de la superpotencia. El senador no estaba solo. Quienes organizaron el foro—un foro atlántico en el que la OTAN juega un rol fundamental—buscaron con toda intención que se discutiera de manera seria el valor de rescatar las alianzas entre los gobiernos democráticos del mundo para enfrentar los retos que vivimos.

3. Las democracias en riesgo. Se pudo distinguir, atravesando distintos paneles, la presencia de los grandes temas de nuestro tiempo: los populismos, los nacionalismos, las guerras de información, el auge de la posverdad, la polarización y la convulsión social. Se habló de las manifestaciones masivas y el descontento con las instituciones en varias partes del mundo—con un énfasis especial en el caso de Hong Kong, en parte por su relevancia, y en parte como correlato a la amenaza percibida de China—intentando señalar algunas hipótesis que pueden ayudar a entender algunos de estos temas, aunque también reconociendo que seguimos teniendo mucho que aprender. Hubo un debate entre algunos que pensaban que, debido a las diferencias entre los casos, hay que analizar cada país por separado; otros argumentaban la necesidad de conectar esos análisis. Entre los temas comunes señalados destaca la revolución comunicativa que permite que las sociedades de ciertos países observen lo que ocurre en otros, además de otorgar un megáfono para expresar los desagravios, aunado esto a otras cuestiones como las desigualdades, la frustración o desilusión con las economías y con las democracias, los cambios demográficos que se han experimentado, el aumento de clases medias con aspiraciones incumplidas, la percepción negativa en ciertos sectores acerca de transformaciones culturales en temas como el género o el cambio climático, y por supuesto, también a las guerras informativas desatadas de manera intencional.

4. Guerras informativas desde afuera y desde adentro. Nuevamente, mucho se habló sobre el papel de potencias como China y el de Rusia en cuanto a las guerras informativas. En ese sentido, el expresidente ucraniano, Petro Poroshenko fue categórico: “No se equivoquen”, dijo al Foro. Lo que está pasando en EEUU al respecto del Impeachment, es producto de la confusión y el caos orquestados desde Moscú, indicó. En su visión, lo peor que pueden estar haciendo los estadounidenses es pelearse los unos contra los otros pues eso es jugar el juego que Putin quiere que jueguen. Pero más allá de ello, en el análisis de varios panelistas, el problema no siempre está afuera. Muchísimos actores al interior de nuestros países se han dado cuenta lo fácil que es ejercer influencia en conversaciones y temas a partir de la creación de cuentas y noticias falsas en redes sociales, el posicionamiento de tópicos de discusión y el avance de determinadas agendas. No busquen al mercader del caos afuera, decían, pues está operando desde adentro. Y cuando sí está afuera, hay también muchos actores que internamente se benefician de esas guerras de información. Así que mucho cuidado con las campañas electorales que vienen. Ya no solo estaremos hablando de “Fake News”, sino de “Deep Fakes”, la alteración intencional de fotografías o videos para hacer “decir” a ciertos actores cosas que nunca dijeron.

5. Uno de mis momentos de mayor reflexión: hablando de las “revoluciones en el mundo”, mi ya buen amigo, Mohammed Abulahoum, uno de los arquitectos de la Primavera Árabe en Yemen, nos dijo que, tras ocho años, ellos han tenido que aprender lecciones a la fuerza. “Íbamos demasiado rápido. Pedíamos demasiado, y no hay revoluciones express”. La gente en Yemen, nos dice Mohammed, quería “libertad, libertad, libertad, libertad”; hoy en cambio, piden un poco de comida en la mesa, empleo, alto a la corrupción. Ningún lado gana, nos dice. Había que avanzar más lento, concluía el yemení visiblemente desilusionado después de estos años de una cruenta guerra civil en su país que sigue sin terminar.

6. Mi mesa de discusión favorita: el avance del extremismo de derecha y el terrorismo supremacista blanco, una cena privada en la que me tocó participar con 16 personas. No puedo decir demasiado porque la mesa era “off the record”. Solo aporto estos datos que son públicos y proceden de mis propios recuentos: según el Índice de Terrorismo Global 2019, los ataques terroristas de esta naturaleza han aumentado 320% en los últimos cinco años. Paralelamente se reporta que el número de crímenes por odio en EEUU alcanzó su mayor nivel en 16 años. Una vez más, el internet y las redes sociales juegan un rol fundamental en eso que el líder de la Liga Antidifamación en EEUU ha descrito así: “Las redes sociales han (…) favorecido el que los extremistas puedan mover sus mensajes desde las márgenes hacia el centro de la discusión. En el pasado, ellos no podían encontrar audiencias para su veneno. Ahora, con un click, un post o un tuit, pueden propagar sus ideas con una velocidad que nunca antes habíamos visto”. ¿Cuál es la puerta de entrada o el elemento detonante en la radicalización de esta clase de extremistas? Un estudio conducido desde Google podría darnos algunas claves. Si posteriormente puedo publicar resultados, lo hare con gusto. Mientas, adelanto una pista: ese proceso parece iniciar—como uno de los patrones detectados—con el acceso en internet a las teorías de conspiración; teorías que, para algunas personas, dan cierto sentido o explicaciones a los problemas percibidos. Lo que sigue después de eso, lo comento en otro momento.

7. Algunos esbozos de soluciones que fueron discutidos. Moderar el discurso propio y tratar de que lo hagan aquellos quienes son líderes de opinión. Pero además de ello, ayudar en lo posible, a fortalecer las posiciones moderadas, o de aquellos actores que son “menos radicales” dentro de grupos polarizados o enfrentados. Paralelamente, incentivar el diálogo y la colaboración con el sector empresarial: por ejemplo, favorecer el entorno e intereses de negocios entre rivales como EEUU y China, así como el intercambio informativo empresas-gobiernos, haciendo que, por ejemplo, los titanes de comunicación, internet y redes sociales, sean corresponsables para enfrentar los retos que se viven (había varios representantes de este sector en el foro y este fue parte de su aporte). De igual manera, se propuso solidificar el papel de las instituciones y los acuerdos internacionales, el rol del multilateralismo. Aunque sabemos que el ataque a esas instituciones y al multilateralismo procede justamente desde sitios como Washington, se propone no dejar de insistir en esa alternativa.

8. Las ausencias: América Latina, salvo excepciones, notablemente fuera de la discusión. Medio Oriente también bastante relegado a un segundo plano, a diferencia de otras ediciones del foro en donde jugaba un papel mucho más central. De África, prácticamente ni se habló. De la crisis climática como tema central en las discusiones de seguridad hacia el futuro, muy pocas menciones en esta edición del foro, aunque hay que decir que en otros años este tema sí ha sido exhaustivamente abordado.

9. El gran acierto en mi opinión: Desde hace unos años, se ha puesto mucho énfasis en la inclusión de género en las fuerzas de seguridad y en las mesas de discusión de espacios como este. El Foro de Halifax cuenta con un programa denominado “Paz con Mujeres” en el que participan varias oficiales de alto rango de distintas fuerzas armadas, quienes tuvieron un destacado papel a lo largo de las discusiones estos días. En este tema, se exhibe un avance desde una perspectiva esencialista, hacia una mirada más incluyente: “Estas mujeres están en puestos de alto mando no por ser mujeres, sino por ser las mejores en sus campos”, como lo describió un general de Países Bajos.

En fin, muchos más temas que este espacio no me permite abarcar. Grandes reflexiones, mucho que seguir pensando, muchas más preguntas que respuestas, pero también de eso se trata. Cierro con esto: es una fortuna poder formar parte de ese foro; agradezco eternamente a quienes me invitan cada año.

Twitter: @maurimm

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