La guerra de “baja” intensidad Israel-Irán cada vez más abierta

Mauricio Meschoulam

Israel e Irán protagonizan, desde hace tiempo, una espiral de ataques y contraataques de distinta índole. No obstante, estos ataques son hoy mucho más abiertos y están escalando, lo que eleva los riesgos de que esta guerra de baja intensidad (cada vez menos baja), se salga de control y se transforme en algo mucho más delicado. La confrontación, hasta ahora, se ha manifestado en rubros como bombardeos en el territorio sirio, ataques indirectos efectuados a través de actores aliados, ataques navales, la ciberguerra y sabotajes varios, especialmente contra el proyecto nuclear iraní. En este último ámbito, el pasado fin de semana ocurrió un incidente de alto riesgo—un sabotaje al reactor iraní de Natanz, el más importante del país—el cual es particularmente relevante porque sucede justo cuando tienen lugar en Viena las conversaciones para reactivar el pacto nuclear entre Irán y las potencias firmado en 2015, del cual Trump se retiró en 2018. Comparto unas notas al respecto:

1. Recordar que Irán e Israel son dos de los mayores enemigos regionales desde hace décadas. Ambos países se perciben como amenaza. Israel considera el proyecto nuclear iraní, de hecho, como un peligro existencial. Para Irán, sin embargo, sus capacidades nucleares simplemente representan un esfuerzo por equilibrar la balanza ya que Israel cuenta con sus propias bombas atómicas desde hace más de 50 años. Irán apoya a diversos actores no-estatales que han cometido atentados contra civiles israelíes y han combatido contra su ejército en distintos momentos, tales como Hezbollah o Hamás. De su lado, Israel se mantiene efectuando actos de sabotaje que incluyen infraestructura civil y militar en Irán. Estos factores impactan continuamente en la forma como cada acción y reacción es entendida y respondida por cada parte. La violencia directa entre ambos—ya no por parte de aliados—ha estado creciendo en los últimos años de manera peligrosa.

2. Uno de los ámbitos en donde esta confrontación se ha mantenido escalando es el territorio de Siria, país fronterizo con Israel. En la medida en que Irán o sus aliados fueron resultando beneficiados del desenlace de la guerra siria, Israel fue sintiendo amenazada su frontera y su seguridad inmediata. Así, durante años, su aviación estuvo bombardeando Siria cada vez que detectaba que había un traslado de armas hacia la milicia libanesa de Hezbollah—fundada, armada, financiada y entrenada por Teherán—o las fábricas de armamento y posiciones del ejército del presidente sirio, Assad, aliado de Irán, que podrían operar a favor de milicias proiraníes. Sin embargo, conforme Teherán fue afianzando sus propias posiciones en territorio sirio (ubicando bases y personal militar iraní en ese país), Israel las ha estado atacado ya de manera directa. Cientos de soldados y oficiales iraníes han muerto en estos ataques. Irán, pensando en el largo plazo, ha elegido responder únicamente de manera ocasional y limitada y, en cambio, se ha concentrado en conservar y acrecentar dichas posiciones en ese territorio.

3. Otro rubro de enfrentamiento que ha estado escalando entre Israel e Irán es una guerra naval de baja intensidad. El Wall Street Journal reportó el pasado marzo que desde 2019, Israel había llevado a cabo “al menos una docena” de ataques contra buques iraníes que iban dirigidos a Siria llevando petróleo y otros productos. Aparentemente, un ataque israelí en contra de una embarcación iraní ocurrido en febrero de este año, y que fue denunciado por Teherán como “terrorismo”, formaría parte de esta serie de golpes. Por contraparte, Irán es sospechoso de haber atacado un buque israelí en el Golfo de Omán, también en febrero del 2021, y otro en marzo que fue impactado por un misil mientras viajaba de Tanzania a la India.

4. Lo relevante de esta serie de ataques mutuos tiene que ver con dos factores. El primero, se trata de una guerra cada vez más pública y abierta en la que, a diferencia de hace unos años o meses, ambas partes están dispuestas a atribuir a la otra la responsabilidad del golpe, lo que conlleva también un compromiso de respuesta. El segundo, el nivel de los ataques. Por ejemplo, frente al evento de marzo en que el buque israelí fue impactado por un misil iraní, Israel respondió apenas hace unos días atacando un navío que pertenece a las Guardias Revolucionarias Iraníes ubicado en el Mar Rojo, el cual, se piensa, operaba con fines militares y no civiles. Es decir, la espiral se encuentra claramente en ascenso.   

5. Un siguiente ámbito de enfrentamiento entre ambos países es el de la ciberguerra y los sabotajes. Por ejemplo, el año pasado, hackers iraníes llevaron a cabo un ciberataque en contra de al menos unas 80 firmas israelíes ubicadas en toda clase de industrias, incluida la aeronáutica y la aeroespacial. Se trata de un ciberataque realmente masivo que se prolongó durante varias semanas. De su lado, Israel ha planeado y puesto en marcha ataques para sabotear plantas, tecnología e infraestructura iraní, también desde hace mucho tiempo. En julio del 2020, al menos siete barcos iraníes fueron incendiados en un puerto en el sur de ese país. También en 2020, hubo distintas explosiones en varios complejos militares, centros de investigación y depósitos de armamento en Irán. Nuevamente, se trata de ataques atribuidos a Israel, aunque usualmente, ambas partes eligen no responsabilizar directamente a la otra.

6. Este es el punto en el que entra quizás lo más delicado: el rubro nuclear. Ya en el pasado, Israel ha conducido ciberataques contra el programa nuclear iraní. Más recientemente, por ejemplo, apenas en noviembre del 2020, un comando asesinó al Dr. Mohsen Fakhrizadeh, un científico iraní considerado el padre y líder del proyecto nuclear de ese país. En esa ocasión, el presidente Rohani acusó directamente a Israel y prometió responder (justo entonces sobrevino el ciberataque masivo referido arriba).

7. El sabotaje contra el reactor nuclear de Natanz ocurrido este fin de semana, debe ser entendido bajo este contexto. El ataque ya fue denunciado por las autoridades iraníes como “terrorismo nuclear” atribuido a Israel. Sin embargo, lo más relevante del mismo, no es tanto el hecho de que aparentemente retrasará el proyecto nuclear iraní varios meses, sino los tiempos en que ocurre.

8. Justo la semana pasada arrancaron las negociaciones indirectas entre Irán y la administración Biden para reactivar el pacto nuclear que había sido firmado por Teherán con seis potencias en 2015 y del que Trump se retiró en 2018. Paralelamente, Irán anunció—como parte de las medidas de presión que ha venido escalonando desde 2018—que estaba efectuando una nueva violación a dicho acuerdo nuclear al echar a andar centrífugas avanzadas para el enriquecimiento de uranio.

9. Parte del objetivo israelí, probablemente, tanto ahora como en otros casos, consiste en enviar un mensaje a Biden en el sentido de que Israel tomará acción por sus propios medios para combatir el proyecto atómico iraní independientemente de que se reviva o no aquel pacto nuclear con el que Netanyahu nunca estuvo de acuerdo.

10. Como hemos explicado antes, la oposición a este acuerdo nuclear tanto por parte de Israel como por parte de varios países árabes y grupos conservadores en EEUU obedece a lo siguiente. (a) El pacto tenía fecha de caducidad de 10 a 15 años tras los cuales Irán podría retornar a su actividad nuclear anterior; (b) El programa de misiles estaba excluido del acuerdo, por lo que Irán, ahora beneficiado por la inversión y la entrada de flujos económicos importantísimos, podía seguir desarrollando misiles balísticos durante los años de vigencia del pacto, y (c) El acuerdo no restringía la actividad de Teherán en su región en contra de intereses de los firmantes o sus aliados, lo que incluye el apoyo a milicias y organizaciones consideradas terroristas, como Hezbollah, y, por tanto, cuando Irán volviera a llenar sus arcas, estas actividades serían impulsadas.

11. Israel argumenta que, si estas inquietudes no se atienden adecuadamente, la reactivación del pacto nuclear es, de hecho, peligrosa. En ese sentido, su forma de ejercer presión contra la Casa Blanca parece incluir estrategias como las que estamos viendo. No obstante, Netanyahu está jugando un juego muy delicado con Washington, quien responde de la siguiente forma: “Estados Unidos”, dice la Casa Blanca, “no está de ninguna manera involucrado con el incidente de Natanz. Las conversaciones nucleares continuarán según están planeadas”.

12. Los tiempos también son complicados para Irán. Si Teherán decidiese responder con fuerza en contra de Israel (o a través de sus aliados regionales), correría el riesgo de desatar un conflicto de mayor escala justo en momentos en los que busca demostrar una relativa moderación al negociar en Viena. Si en Washington (por ejemplo, en el Congreso—y no solo entre republicanos sino también entre muchos demócratas) o, en otras capitales de Occidente se percibe a Irán como un actor que pone en peligro los intereses de países aliados, las posturas que buscan liberar sanciones y recursos a Teherán resultarían debilitadas. Hay que entender que la economía iraní se encuentra dramáticamente golpeada por las sanciones, por la pandemia y la crisis económica global.

13. Esto es, en parte, lo que ha ocasionado que Teherán elija normalmente restringirse en sus represalias, y opte por seguir adelante con esta guerra de baja intensidad en la que se mantiene golpeando a Israel o a otros países de formas que le permiten negar su participación en los hechos.

14. No obstante, todo tiene un límite. A medida que esta guerra siga escalando de nivel, y a medida que se siga tornando cada vez más pública, será imposible para Irán no responder de maneras más abiertas ante eventos como el asesinato de un prominente científico o un ataque directo a sus instalaciones nucleares. El problema es que, si lo hace, la espiral ascendente podría salirse de las manos de todas las partes, desatando un conflicto difícil de imaginar. Esperamos prevalezca la capacidad de todos los actores para reducir las tensiones y generar acuerdos que permitan evitar lo peor.

Internacionalista
Twitter: @maurimm

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