La potencial muerte del líder del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, tiene enormes ramificaciones. Esto empieza por analizar la confusión informativa que ha habido al respecto, pero continúa por revisar el impacto que estos hechos podrán tener en el futuro del grupo Wagner, sus operaciones globales, la política interna en Rusia (y su proyección de mensajes hacia afuera) hasta el terreno de las hostilidades en Ucrania. Unos apuntes al respecto:

1. Es natural que tras hechos como la caída de un avión que estaba transportado a una figura tan prominente como Prigozhin—un individuo que hasta hace poco era un aliado crucial de Putin, líder de una organización instrumental a los intereses de Rusia y su guerra en Ucrania, pero quien también orquestó una insurrección armada en contra de Moscú—así como otras importantes figuras del liderazgo del Grupo Wagner, produzca confusiones. No obstante, pasadas las horas y los días, hay que decir que la ambigüedad que ha habido al respecto forma parte de todo el panorama a analizar: no parece haber un interés en generar información de manera transparente y veloz.

2. Lo que por ahora sabemos es que, hasta el momento de este escrito, tanto las agencias de noticias rusas como la agencia de aviación de ese país, confirmaban que el nombre del líder de Wagner aparecía en la lista de pasajeros de un avión (vinculado a dicho líder) que abruptamente cayó en su trayecto. Algunos análisis técnicos han indicado que la aeronave pudo caer por misiles, o por una explosión a causa de una bomba o artefacto (o bien, algún otro mecanismo como combustible adulterado), lo que apunta a que el avión fue deliberadamente derribado, y lo que, naturalmente, levanta las sospechas de intento de asesinato contra dicho líder y personas de su círculo.

3. Hasta este momento siguen haciendo falta las confirmaciones oficiales por parte del Kremlin o de Wagner. Inicialmente, funcionarios de inteligencia de Occidente estuvieron declarando que tampoco podían confirmar la muerte del líder. Posteriormente, desde el Pentágono, en la voz del General Patrick Ryder, llegó una evaluación inicial, indicando que Yevgeny Prigozhin probablemente sí murió en el accidente aéreo, sin dar más detalles. Pero a la vez, el jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, el puesto militar más importante de ese país, declaraba que podría tomar tiempo determinar si el líder de Wagner fue o no fue muerto en estos hechos. De su lado, el propio Putin pronunciaba un discurso dando sus condolencias a las víctimas y prometiendo una investigación seria sobre los hechos. Putin ya hablaba ahora sí de Prigozhin en tiempo pasado.

4. En fin, quedarán en efecto varias preguntas y es probable que muchas de ellas no se resuelvan pronto (o nunca). Ya hay funcionarios rusos que han culpado a Ucrania de los hechos (cosa que obviamente Kiev niega rotundamente). Otros actores, incluso dentro de la propia Rusia, han afirmado que es difícil pensar en un atentado de semejante magnitud sin que Putin lo supiera o lo hubiese autorizado. Así que, en caso de confirmarse la muerte de este personaje, e independientemente de que lleguemos a conocer o no la verdad material de los hechos, hay una especie de “verdad cognitiva”, es decir, una gran cantidad de dinámicas psicológicas ya operando, las cuales parten de la suposición de una represalia orquestada por Putin en contra de un exaliado que se salió de su control hasta el punto de levantarse en armas contra Moscú. En otras palabras, la psicología del atentado apunta ya a actores y mensajes ubicados en el Kremlin, no en Kiev o en otros sitios, y esto ya tiene efectos políticos.

5. Para entenderlo, hay que considerar que desde el momento en que transcurrió la insurrección de Wagner, cuando esa agrupación tomó el control de la ciudad de Rostov-on-Don y sus instalaciones militares, cuando lanzó su columna hacia Moscú, combatió con fuego y derribó helicópteros del ejército ruso matando a decenas de militares, hasta el final de dicha insurrección y la subsecuente negociación con el presidente bielorruso, Lukashenko, en todos esos momentos y de manera posterior, la muerte de Prigozhin se mencionó varias veces como una posibilidad. El que más claro lo puso fue el propio Lukashenko, quien medió entre Putin y Prigozhin y quien, según él, "aconsejó" a Putin no matarlo pues "no convenía".

6. Sin embargo, después de esas negociaciones, muchas interrogantes se mantuvieron. Por un lado, quedaba claro que Prigozhin había puesto en ridículo a Putin, había desafiado al estado ruso, y, sobre todo, había ocasionado algo que Putin había querido evitar desde el inicio de la intervención rusa en Ucrania: llevar la guerra a casa. Tanto así que, debido a los actos de Wagner, se declaraba la ley marcial en Moscú, y el alcalde anunciaba la suspensión de labores en la ciudad. Todo esto sin mencionar que Rusia tenía que desviar su atención, aunque hubiese sido brevemente, del terreno ucraniano y concentrarse en una insurgencia interna. Así que, por donde se viera, esa rebelión tenía que tener consecuencias.

7. No obstante, las negociaciones y la realidad parecían indicar otra cosa. A pesar de que sí hubo una campaña de propaganda negativa contra Prigozhin, pasaban las semanas y observábamos cómo el líder de Wagner parecía conservar su libertad de movimiento y sus operaciones. Prigozhin iba y venía de Moscú a San Petersburgo, luego a Bielorrusia, y según reportes, también a África. Esto indicaba que se sentía seguro, lo que no podía ser otra cosa que el resultado de un pacto. Hace pocas semanas, en el marco de un foro sobre África en San Petersburgo, el líder de Wagner tuvo reuniones con distintos funcionarios africanos, justamente unas horas después del golpe militar en Níger, y declaró que su organización podía ser muy útil para garantizar la seguridad en ese país (así como opera a lado de los militares golpistas en el vecino Malí, por ejemplo).

8. Adicionalmente, cuatro mil contratistas privados de Wagner se establecieron en Bielorrusia como parte de las negociaciones. Pero no solo eso, sino que en las últimas semanas hemos observado un número de incidentes que involucran a Wagner y han elevado las tensiones en las fronteras de ese país con Polonia con Lituania y Letonia, al grado de que dichos miembros de la OTAN han decidido elevar su presencia militar en esas fronteras. Todo esto apuntaba a que una estrategia de Moscú—una vez más empleando a Wagner como herramienta—podría incluir la desestabilización del flanco este de la OTAN.

9. Todo parecería indicar, entonces, que, a pesar de la insurrección de Wagner, Putin no estaba listo para romper del todo con su exaliado Prigozhin, quien fuera un brazo del Kremlin en tantas partes y durante tantos años, no solo en África o Medio Oriente, sino en la propia Ucrania dada la eficacia combativa de su agrupación.

10. Esta lectura apuntaba a que Putin había hallado algún acomodo: alejar a Prigozhin de Moscú—que es en donde más problemas y conflictos causaba su presencia—pero permitirle operar tanto en Bielorrusia como en otras partes del mundo y seguir adelante en la utilización de Wagner como un instrumento para las agendas rusas.

11. Ahora, por supuesto, los hechos nos devuelven al punto en donde nos encontrábamos hace dos meses. Hay varias posibilidades al respecto. La primera—asumiendo, nuevamente, que este mensaje esté siendo enviado desde la cúpula del poder ruso—tiene que ver con que Putin pudo haber cambiado de opinión, evaluando cómo se estaban acomodando las cosas para Wagner y quizás, temiendo que Prigozhin pudiera volver a crecer y empoderarse, optó por terminar con su vida. Otra posibilidad, no descartable tratándose de un personaje enigmático como Putin, es que eliminar al líder de Wagner siempre hubiera estado en su mente, y que, sin embargo, le permitió sentirse cómodo para que bajara la guardia. Otra posibilidad está relacionada con la necesidad inmediata de enviar mensajes a rivales y enemigos internos y Putin evaluó que tenía que hacerlo por la vía más dura posible. Otras posibilidades, hipótesis menos probables, incluyen el que este atentado hubiese sido perpetrado por alguien más (como algún actor interno en Rusia).

12. Aún así, como dije, las interpretaciones y dinámicas están ya corriendo. Esto es debido a que quien muere no es cualquier persona, sino uno de sus aliados cercanos que, con el correr de los años y en especial en los últimos meses, se fue paulatinamente saliendo de su control hasta desafiarlo públicamente, desafiar a las instituciones rusas y a otros que también eran aliados de Putin, pero sobre todo, llegar al extremo de una rebelión armada en contra de su país con todo el costo que esto imponía para efectos de los intereses rusos y de las metas del propio Putin en cuanto a Ucrania y a Occidente.

13. Por ello, vale la pena detenernos un momento en esto: Tras la insurrección de Wagner de hace dos meses, se fue tejiendo una narrativa acerca de la potencial debilidad del presidente ruso. Había análisis que afirmaban que este era ya “el principio del fin” de Putin, un fin ocasionado por su capricho ucraniano y su aventura militar. Hoy en cambio, el mensaje hacia adentro y hacia afuera de Rusia tiene que ver con la fortaleza que aún mantiene. Quizás efectivamente porque observó sus puntos débiles y porque ha estado actuando firmemente para sellar todas sus vulnerabilidades, al final de esta historia, Putin queda como un líder fuerte, incluso descabellado, que está dispuesto a hacer pagar las últimas consecuencias a quienes se le oponen o quienes cruzan líneas que no deben cruzar.

14. Este mensaje debe leerse además en el contexto de la democión, anunciada oficialmente apenas horas antes de la caída del avión, del General Surovikin, quien no ha sido visto desde el día de la insurrección de Wagner. Surovikin comandó las operaciones rusas en Siria en 2015 (para las cuales empleó a Wagner, por supuesto) y su relación cercana con Prigozhin era conocida. Surovikin también dirigió las operaciones rusas en Ucrania durante unos meses hasta enero. Y según la inteligencia de EU, ese general sabía de la insurrección de Prigozhin con anticipación. Ahora, dice Moscú, Surovikin "está de vacaciones".

15. Además, lo más probable es que el ejército ruso y su inteligencia militar (la GRU) vayan tomando el control de lo que queda del Grupo Wagner para sostenerlo como un instrumento del Kremlin, pero quizás bajo un formato distinto, con un mucho mayor control ejercido desde Moscú, pero a la vez, conservando sus operaciones globales al servicio de la agenda rusa. Wagner y fuentes internas rusas informaron que el Ministerio de Defensa ruso recientemente comenzó a formar nuevas compañías militares privadas para reemplazar a Wagner en África y Medio Oriente y comenzó a reclutar personal de Wagner con ese fin.

16. Por último, el impacto de la muerte de Prigozhin en términos de la guerra en Ucrania se da esencialmente en el sentido de enviar un mensaje hacia los muy diversos intentos de insubordinación dentro del ejército ruso, los cuales hemos observado y documentado en este espacio. A esos actores que se intentan rebelar o que se han vuelto vocales en sus críticas, queda ahora claro, aparentemente, quién tiene el control del país y cuáles son las consecuencias de rebasar ciertas líneas. No obstante, el impacto de la muerte de Prigozhin en términos propiamente de la guerra contra Ucrania, probablemente será limitado. Wagner llevaba ya meses sin operar. El ejército ruso presenta debilidades, por supuesto, pero también ciertas fortalezas que le están permitiendo por ahora resistir la contraofensiva ucraniana y si ello cambia, no será por la ausencia de Wagner sino por otros factores que igual estaban ya en operación desde que esa organización se retiró del frente de batalla hace muchas semanas.

Lo seguiremos revisando conforme fluya más información.

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