El tema de ISIS está resurgiendo. En realidad, nunca dejó de estar ahí. La cantidad de atentados terroristas y ataques de otros tipos (como ataques a fuerzas de seguridad diversas para conquistar territorios) que esta organización ha cometido a través de su muy amplia red, es enorme. Pero no es un tema estaba en los medios hasta hace poco, principalmente a raíz del atentado cometido en Rusia. La rama de ISIS que ha perpetrado una buena parte de esos ataques (como contra Rusia, pero también tres atentados suicidas en Irán hace unas semanas) es conocida como ISIS-Khorasán (ISIS-K o ISKP). Ya en textos previos he explicado en qué consiste esta filial (o “provincia”) del autodenominado “Estado Islámico”. Esta rama de ISIS se ha estado volviendo más sofisticada en términos de su reclutamiento, su capacidad de financiamiento y su capacidad operativa. Sin embargo, hay un rubro concreto en donde está mostrando habilidades que nos recuerdan quién era esa organización llamada ISIS o “Estado Islámico” en la década pasada: su estrategia mediática, el uso de sus ataques como actos comunicativos con distintos objetos. En el texto de hoy comparto algunos recordatorios al respecto con el propósito de retomar aquella reflexión.

Uso de Twitter

A lo largo de los años ISIS entendió demasiado bien, quizás mejor que quienes le combatían, que la guerra se ubicaba más en la esfera de lo psicológico y lo simbólico que en Siria, en Irak, en Libia o Afganistán. De acuerdo con un estudio de Brookings (Berger y Morgan, 2015), de septiembre a diciembre del 2014 los seguidores de ISIS operaban al menos unas 46,000 cuentas activas en Twitter, mismas que renovaban automáticamente si éstas eran dadas de baja. El estudio indica que, gracias a estas tácticas de comunicación altamente organizadas, ISIS consiguió impactar en la forma en como el mundo le percibía, proyectando la idea de que era materialmente mucho más poderosa de lo que en realidad era. ISIS empleaba imágenes y videos para transmitir a millones de personas conectadas a redes sociales, de manera gráfica la violencia que ejercía, atraer a nuevos reclutas e inspirar a lobos o actores solitarios. Brookings detectó que una gran parte de las cuentas de Twitter se ubicaban en la zona nuclear de ISIS (Siria e Irak), aunque muchas de las cuentas operaban desde muchos otros países. Uno de cada cinco partidarios de ISIS elegía el inglés como lengua para emplear en sus tuits. Además, cada una de estas cuentas tenía aproximadamente 1000 seguidores, muchos más que el promedio de usuarios comunes en Twitter.

Citando a funcionarios estadounidenses, Hoffman (2016) indicaba que ISIS emitía un promedio de 90 mil tuits diarios. El mismo autor señalaba que además de su propia agencia de noticias llamada AMAQ y estación de radio, “al-Bayan”, ISIS contaba con una oficina de medios de comunicación encargada de producir y distribuir su revista en línea, fotos y videos. Hoffman (2016) señalaba que, a partir del 2014, ISIS comenzó una campaña plurilingüe donde se podía apreciar videos e imágenes al más puro estilo de Hollywood, las cuales horrorizaban a millones de personas. El autor explica el modus operandi de las redes sociales de ISIS, organización que contaba con oficinas donde se producía y distribuía el contenido. Esta serie de herramientas contribuía a la unificación de una misma estrategia de comunicación común a toda la red, logrando su posicionamiento como “marca global”. Esta marca presentaba su ideología como la necesidad de una guerra cruel en contra de sus enemigos, pero al mismo tiempo, aseguraba justicia social para sus seguidores, así como una administración adecuada y una buena vida moral y religiosa.

Sin Respiro

“Este es nuestro califato, en toda su gloria. Crece y se expande”, nos dice una voz en perfecto inglés. Conforme la voz habla, se aprecian mapas, gráficas, fotografías. “Su territorio ya es mayor que el de la Gran Bretaña”—y entonces, el video exhibe un mapa de la Gran Bretaña para que su audiencia entienda el concepto—“ocho veces el tamaño de Bélgica”—los creadores del video colocan ocho Bélgicas en pantalla por si los jóvenes “dispersos” que seguramente miran ese video no entienden qué significa eso—“y 30 veces el tamaño de Qatar” –una vez más, treinta Qatares aparecen a cuadro para explicar con peras y manzanas lo que el narrador quiere decir. Sigue la voz: “…estados seculares con leyes hechas por hombres, cuyos soldados que pelean por los intereses de legisladores (fotografía de Obama y Kerry), mentirosos (fotografía de Bush), fornicadores (fotografía de Bill Clinton), corporaciones (escudos de diversas compañías tales como General Electric, Citygroup, o Exxon Mobil), o por la libertad de sodomitas (aparece un Iphone con una nota que indica con el texto resaltado en amarillo: Persecución de ISIS a LGBT. Discusión sobre víctimas gay del Estado Islámico en Irak y Siria)”, “…para descubrir la cima de la jihad islámica (aparece una gran montaña en cuya cima se ubica la bandera del Estado Islámico)”.

Mapas, fotografías, smartphones, textos resaltados. Se trataba esencialmente de jóvenes hablando a jóvenes en un lenguaje común. La eficacia de este video fue de tal magnitud, que al efectuar un análisis de la cobertura que se le dio, el resultado es que el énfasis que se coloca en los medios es esencialmente en cuan amenazado se ubica el país en cuestión. Podríamos tomar a México como ejemplo. La cobertura incluye encabezados como: “Estado Islámico amenaza a México” (Noticias Telemundo, 2015) o “ISIS amenaza coalición, entre ellos México” (Eje Central TV, 2015). Pero ese efecto no es exclusivo de nuestro país, sino un efecto generalizado. Un ejemplo de la cobertura del mismo video en un país como Corea del Sur, muestra a una reportera quien después de hablar del gran tamaño del Estado Islámico, dice: “pero, sobre todo, el video espanta al mundo con más terror”. La cobertura resalta cómo es que Corea del Sur es amenazada (incluso resalta la bandera de Corea del Sur dentro de los países amenazados), y agrega: “muchos expertos indican que Corea del Sur ya no es un refugio seguro de la amenaza de violencia presentada por ISIS” (Arirang News, 2015).

La trampa, una y otra vez, resulta enormemente efectiva. Una labor de escrutinio un poco más minuciosa para verificar la veracidad de la “expansión” o “tamaño” del “califato” que el video comunica hubiera revelado que ISIS se encontraba ya en esas fechas perdiendo buena parte del espacio que controlaba. El “Estado Islámico”, al momento de la publicación de dicho video, había perdido al menos un 40% del territorio que controlaba en Irak (Dearden, 2016). O que más que porciones completas y continuas de territorio, ISIS dominaba muchos pequeños focos o “bolsas” de territorio, no siempre conectadas entre sí, varias de las cuales van y vienen de sus manos continuamente.

Al final, no obstante, el video cumple cabalmente con su cometido. El mensaje se transmite con eficacia: “El Estado Islámico ya existe, cuenta con un gran territorio que sigue expandiéndose. Sus metas están siendo logradas. Y en su logro, no hay pausa ni respiro… No respite”.

Wilayat Trabulsi: la “Provincia Tripolitana”

El mar no solo se escucha claro, sino que sirve de fondo para todo el acto. Las aguas se tiñen de rojo.  La “Provincia Tripolitana del Estado Islámico” se dio a conocer en 2015 con un video de militantes que se manifiestan como pertenecientes a ISIS, quienes decapitaban a 21 cristianos coptos egipcios. En este video se observa la repetición de discurso y simbología muy precisas, tales como la referencia a las Cruzadas, los uniformes color naranja –que emulan a las de los de prisioneros de Guantánamo, entre otros muchos elementos. Salvo que ahora, esta ejecución se hacía frente al mar, evidenciando que se trataba de otra “locación”, no la usual, para perpetrar el acto. Podemos observar la proyección de una imagen—aparentemente coordinada—que es absolutamente coherente con la idea central que ISIS busca comunicar: “No somos un grupo u organización terrorista, o milicia insurgente. Somos un Estado. Por lo tanto, nuestros grupos u organizaciones afiliadas no son grupos ni organizaciones, sino provincias”. De manera que, si bien esta filial libia de ISIS constaba en 2015 de una o varias milicias locales preexistentes (alimentadas por combatientes foráneos), se puede afirmar que ya para entonces había una mercadotecnia común. Ello nos hablaba de un importante grado de coordinación, pero no necesariamente operativa, sino en cuanto a la comunicación política y en cuanto al uso psicológico de la violencia para generar y transmitir mensajes varios.

Es de resaltar que el video indica con absoluta claridad que los perpetradores del acto están actuando en favor de las metas originales de Osama Bin Laden. Esta mención también tiene una serie de significados. Algunos de ellos se pueden entender así: ISIS y sus filiales se autoperciben como los auténticos seguidores de las metas originales del hoy muerto líder de Al Qaeda. Ello conlleva un corolario implícito: la Al Qaeda de sus sucesores ya no representaba, o al menos no de igual manera, las metas de la Al Qaeda original. Esto es relevante puesto que Al Qaeda e ISIS se encontraban, al momento de la grabación del video, en plena competencia por recursos, por reclutas, adherentes y por ganar la guerra de la narrativa. En esta competencia por presentar a sus seguidores el discurso más creíble, ISIS pretende comunicar que son ellos, y no Al Qaeda, quienes están llevando a cabo acciones convincentes para avanzar las metas originales de Bin Laden, dado que son ellos, no Al Qaeda, quienes están expandiendo los “dominios” del Califato.

Más allá de la competencia con Al Qaeda, y en el fondo de un acto brutalmente violento como el asesinato de cristianos egipcios inocentes, la videograbación en la que ese asesinato se exhibe, y su amplia difusión, buscaban comunicar que las operaciones del “Estado Islámico” van mucho más allá de su circunscripción original: Irak y Siria, y que este “estado” contaba ya con “provincias” que amenazan a toda clase de enemigos, por lo pronto, en la vasta región de Medio Oriente y Norte de África. Y así, como otrora la violencia era dirigida contra ciudadanos iraquíes, sirios, estadounidenses, británicos, japoneses o jordanos, en los tiempos del video, dicha violencia es dirigida—y desde otra ubicación geográfica—en contra de civiles inocentes egipcios.

El Obscuro Réquiem de un comandante de ISIS

“Liquidaremos a cada traidor” se escucha en árabe la voz de un cantor empleando la tonada clásica de la lectura de plegarias musulmanas. “Liquidaremos a cada traidor”, responde la audiencia como si fuese la continuación del rezo.

Cuando Hassam Aboud, un comandante de ISIS que operaba en Siria, murió en marzo del 2016 a causa de alguno de los ataques en contra de esta organización, la oficina de medios de ISIS rápidamente liberaba el podcast de voz: “Asesinarte es nuestro deber”, sigue el canto, “Desplumamos la cabeza de Adeeb Abbas, derramamos su sucia sangre, y dejamos su cuerpo sin vida”, “Liquidaremos a cada traidor”. “Oh Ali, juramos capturarte”, dice la voz, quizás haciendo referencia al sobrino de Mahoma, o a sus seguidores, los chiítas. “Desde el centro de Sarmin”, (un poblado en la provincia siria de Idlib), “iremos a traerte”, “Liquidaremos a cada traidor”, repite la audiencia.

Quizás porque se trata de un podcast de voz y no de videos que contengan imágenes agresivas, el New York Times decide mantenerlo como parte de la nota que informa el deceso del comandante. Es más, con toda honestidad, si no conociésemos la traducción de lo que el canto significa, tendríamos que agregar que se trata de un canto suave y hasta bello. Y si se exigiera al diario neoyorkino retirar ese podcast probablemente alguien podría argumentar que no es papel de un medio de comunicación determinar qué debe o qué no debe eliminarse de la nota, si el contenido forma parte de la información, y si éste no contiene imágenes de violencia. Pero esa es justo la trampa. Probablemente el Dark Requiem for an ISIS Commander recibía cientos de miles de clicks, y con ello, esa misma cantidad de personas, recibía el mensaje que la organización quería enviar, tal y como quiso enviarlo, y en el momento preciso en que quiso enviarlo.

Pensar en la comunicación como factor central

En suma, ISIS es una organización enormemente compleja, pero no solo por su capacidad operativa, su eficacia al reclutar, al financiarse (incluso por medio de narcotráfico desde hace años) y al atacar. Sino—y esto es esencial—por su destreza comunicativa. Estudiar lo que ISIS hizo en ese rubro durante la década pasada permite entender su poder para generar terror y atracción al mismo tiempo. El tema es que nada de eso ha terminado. Hace muy pocas semanas, con el atentado en Rusia, pudimos ver el despliegue comunicativo de ISIS (en este caso ISIS-K coordinada con la matriz de ISIS) y la trampa en la que comúnmente medios y redes sociales caen. Aprender de ello resulta tan importante, y a veces más, que el combate material a este tipo de agrupaciones.

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