Estos días, mientras ocurrían los esperados ejercicios militares efectuados por Rusia en conjunto con Bielorrusia al norte de , Moscú también llevó a cabo otros ejercicios por tierra, por aire y por mar, esencialmente en las distintas fronteras ucranianas y en el Mar Negro. Pero otro componente de estos mismos ejercicios aparentemente pasó desapercibido en muchos medios: la inclusión de Siria. Desde la base aérea que Rusia tiene en ese país, como parte del mismo conjunto de ejercicios militares, Rusia ha estado empleando aviones de combate con misiles hipersónicos y bombarderos estratégicos de largo alcance. El ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu, llegó a Siria el martes pasado para supervisar específicamente esos ejercicios. Este despliegue, justo ahora, nos recuerda cómo es que el factor sirio ha venido jugando un rol crucial en toda la escalada de la confrontación Rusia-Occidente. En el texto de hoy recordamos cinco ángulos al respecto intentando explorar cómo es que ello nos permite entender un poco mejor la racionalidad de .

1. El factor sirio como contribuyente al ascenso de tensiones Rusia-Occidente.

Primeramente, Siria ha sido una zona de influencia de enorme importancia para Moscú desde hace décadas. Para el Kremlin, Siria es al mismo tiempo puerta de salida hacia el Mediterráneo—a través de la base naval que tiene en ese país desde los años setenta—y puerta de entrada hacia el Medio Oriente. En la Guerra Fría , Siria era un socio crucial para contener a Washington y a su aliado Israel. Moscú ha sido desde hace años el principal proveedor de armas de los Assad. A lo largo de la guerra civil que inició en 2011, el Kremlin ha estado detrás del presidente sirio tanto en lo diplomático como en lo militar, y ha sido crucial para su supervivencia. Rusia ha tenido que intervenir de manera directa para rescatar a Assad en sus momentos de mayor debilidad.

Para entender este nivel de apoyo, es necesario añadir otros elementos al análisis. Esto incluye los movimientos de expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte ( OTAN , la alianza rival de Moscú) de 1999, 2004 y 2009, y la integración a la alianza de países que, en la visión de Putin , nunca debieron ser integrados pues, en su momento fueron parte de la órbita inmediata de seguridad soviética (o incluso parte misma de la URSS como los países Bálticos), además de los planes de Bush, entre 2002 y 2008, para el despliegue de misiles estadounidenses en Polonia supuestamente para defenderse de un potencial ataque de Irán. Está también en el 2008, la invitación de la OTAN a Georgia y a Ucrania, países limítrofes con Rusia, a sumarse a esa alianza, así como la invasión rusa a Georgia en ese año.

Pero no solo eso, sino que, tras la Primavera Árabe del 2011, la OTAN se movilizaba para intervenir militarmente en la región del Medio Oriente y el Norte de África, específicamente en Libia. En Siria, país en donde iniciaba una guerra civil ese mismo año, los países occidentales y varios de sus aliados estaban apoyando a la rebelión en contra del presidente Assad , aliado de Moscú. Más aún, Arabia Saudita, Qatar y Turquía (miembro, éste último, de la OTAN), estaban armando y apoyando logísticamente a varias milicias rebeldes. Siria fue, por tanto, desde entonces, una línea roja que Putin decidió defender de manera contundente.

2. El factor sirio como espejo de Ucrania.

Para 2014, mientras la guerra en Siria ardía, ocurre en Ucrania el movimiento social del Maidán y el derrocamiento del presidente prorruso Yanukovich (de lo cual hemos hablado en otros textos). Ya en ese punto, Putin estaba completamente dispuesto a exhibir su resolución y capacidad para resguardar los territorios que consideraba como sus órbitas de influencia o seguridad. Por tanto, aunque Ucrania es, para Rusia, geográficamente mucho más relevante que Siria, lo que sucedía en ambos casos no estaba desconectado: es en 2014 cuando Rusia anexa la península de Crimea e impulsa la rebelión separatista del este ucraniano (que continúa hasta nuestros días), y es en 2015 cuando Rusia decide ya no solo apoyar a Assad en Siria mediante armamento, entrenamiento y financiamiento, sino mediante una intervención militar directa, cuyo despliegue en esos momentos, sorprende al mundo entero no tanto por su dimensión, sino por la forma como se publicita y se comunica esa intervención.

3. El factor sirio como espacio para demostrar compromiso con las alianzas.

Mediante su intervención en Siria, Moscú mostraba que estaba dispuesta a respaldar a sus aliados con toda la fuerza directa que hiciera falta. El tema resultaba relevante porque emergía después de siete años de Doctrina Obama, tras la cual Washington había sido muy cuestionada precisamente en esta materia. Ante un Obama percibido como alejado de ciertos aliados, Rusia se presentaba como la potencia que sí responde. Más aún, cuando Trump llega al poder, ese presidente no duda en retirar su apoyo a sus aliados kurdos—quienes habían sido instrumentales en el combate a ISIS en Siria y en Irak—ante su conflictiva con Turquía, y, de hecho, reduce la presencia estadounidense en Siria al mínimo. En cambio, Rusia se mantiene firme a lado de su aliado Assad aún hasta el día de hoy.

4. El factor sirio como demostración de fuerza.

Al margen de Assad, Rusia quería demostrar que estaba dispuesta a usar la fuerza y llegar tan lejos como tuviese que llegar para garantizar sus intereses, a pesar de las sanciones diplomáticas y económicas que pesaban en su contra, a pesar de contrariar los intereses de Washington y sus aliados, y a pesar de, en ese momento, encontrarse en una situación económica enormemente débil. El escenario ideal para enviar este mensaje era Siria.

Rusia no estaba peleando en Siria solo con lo necesario, sino con más de lo necesario. Probó, por ejemplo, armamento que estrictamente no necesitaría para ejecutar sus ataques. A veces, en lugar de utilizar sus aviones para bombardear determinados objetivos, enviaba desde el Mediterráneo sofisticados misiles, nunca antes utilizados en combate, empleando tecnología de punta, la cual, según analistas, igualaba o rebasaba la que había desarrollado Washington. Con ello, Rusia buscaba manifestar que sigue siendo una superpotencia con intereses geopolíticos que está preparada para defender y que está dispuesta a enfrentar a Washington hasta donde sea necesario, si EU interfiere en territorios que Moscú considera como parte de su esfera de influencia.

5. El factor sirio en Ucrania, de vuelta al presente.

A pesar de lo que muchas personas piensan, la guerra siria no ha concluido. Sin embargo, la posición de Assad es completamente diferente tras haber recuperado buena parte del territorio que llegó a perder y tras afianzar su dominio sobre Damasco. Para efectos de Moscú, lo esencial consiste en que su base naval y su base aérea en Siria, y con ello su posición geoestratégica, sobrevivieron a la guerra. La rebelión apoyada por Occidente quedó brutalmente reducida. Por tanto, Rusia se consolida como la potencia con la cual hay que negociar casi para cualquier asunto relacionados con esa zona. Lo sabe bien Irán, por ejemplo. Pero también lo sabe Israel, un aliado crucial de Estados Unidos.

Es interesante, como caso de estudio, observar que, en estos momentos conflictivos para Ucrania, Israel—a diferencia de otros aliados estadounidenses—ha decidido permanecer bastante neutral a fin de no enfadar a Rusia. De hecho, medios israelíes filtraron que Israel había pedido a Moscú ayuda para evacuar a sus ciudadanos de Ucrania en caso de conflicto, lo que está produciendo una disputa diplomática entre Israel y Kiev. Eso ejemplifica parte de lo que Rusia ha ganado con la determinación exhibida para mantener y aumentar su posición estratégica en Medio Oriente y para llenar los vacíos que Estados Unidos ha venido dejando en distintas zonas del planeta, desde la Doctrina Obama hasta el “America First” de Trump.

Y también todo eso es lo que nos quieren recordar los ejercicios aéreos y navales rusos conducidos desde Siria, de manera estrictamente paralela a los ejercicios por aire, por tierra y por mar que están siendo llevados a cabo por Moscú en todas las fronteras de Ucrania. Hay que conectar los puntos.

Twitter: @maurimm

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