Llevamos meses escuchando que llegaría una contraofensiva ucraniana. Ésta se esperaba hacia el final del invierno o el inicio de la primavera. Sin embargo, pasaban las semanas y esto no ocurría. Varios factores han sido determinantes en esta tardanza. Primero, la altísima expectativa generada en Occidente al respecto del éxito ucraniano en esta etapa de la guerra. Así que Ucrania estaba esperando a acumular suficiente armamento y municiones, además de tener entrenado a su ejército en el uso de equipo nuevo pues consideraba que no se la podía jugar sin estos factores a su favor. Segundo, tanto se había hablado de esta contraofensiva, que el factor sorpresa se había casi neutralizado y Kiev sentía que de alguna forma había que recuperarlo. Tercero, del lado ruso ha habido una gigantesca preparación en espera de los ataques, lo que ha incluido excavación y fortificación de trincheras y aseguramiento de posiciones; ello obligaba a Ucrania a diseñar tácticas diferentes. La suma de esos factores había complicado a Kiev el inicio de esta operación. Este lunes 5 de junio, sin embargo, supimos de varios ataques simultáneos, y a lo largo del día se ha especulado acerca de si la contraofensiva ha finalmente ya iniciado. Unos apuntes al respecto:

1. ¿Qué sabemos? El ministerio de defensa ruso informó que Ucrania había lanzado este lunes una ofensiva a gran escala en cinco puntos diferentes del este y sureste ucranianos. Esto fue corroborado por varios blogueros rusos que están reportando y comentando la guerra diariamente. En algunos de esos blogs se reportó que Ucrania estaba ya utilizando tanques Leopard 2 (provistos por Alemania) y otro equipo que no se había visto en la guerra. Algunas fuentes ucranianas han enviado informaciones confusas al respecto, habiendo quienes niegan que la ofensiva haya ya iniciado e indican que “cuando empiece, lo sabrán sin duda alguna”. En cambio, fuentes occidentales confirmaron a The Economist que lo que estamos viendo ya es el inicio de la esperada operación. Por un lado, hay reportes de que Ucrania ya ha logrado avanzar entre uno y dos kilómetros en ciertas posiciones (como al norte de Bakhmut). Por otro lado, la agencia rusa Tass reportó el lunes que los ataques ucranianos habían sido repelidos en su totalidad.

2. Así que naturalmente, estamos en medio de una guerra informativa al respecto. Entre otras cosas, podemos observar al mismo tiempo confirmaciones y negaciones de que la contraofensiva ha iniciado, lo que forma parte, sin duda, de intentar mantener al menos una porción de la iniciativa sorpresiva, combinado con los elementos que señalo a continuación.

3. Las señales que indican que la contraofensiva ya inició, incluyen: (a) el uso de vehículos blindados de fabricación occidental que no habían participado en operaciones ofensivas importantes en Ucrania. Esto implica ya el involucramiento de unidades de las brigadas ucranianas entrenadas en Occidente (Rane, 2023), y (b) el aumento de la actividad ofensiva del ejército ucraniano en estas horas; esto comprende ataques simultáneos tanto en el sureste como en la región de Luhansk al norte.

4. De una parte, hay probabilidades de que Ucrania esté lanzando fintas intencionales para confundir a su enemigo. Ya el pasado otoño observamos que buena parte de las fuerzas ucranianas se habían concentrado hacia la ciudad de Kherson al sur, cuando repentinamente atacaron por el noreste (sin detener su ofensiva sobre Kherson). Rusia no lo esperaba y en solo 48 horas perdió la región noreste de Kharkiv.

5. Pero, por otra parte, también es probable que Ucrania esté probando las líneas rusas, con el propósito de ir detectando las zonas más débiles. Este punto lo abordé en una colaboración previa: De acuerdo con Dara Massicot de la RAND Corporation, el ejército ruso es hoy una compleja red que entreteje tropas en muy buen estado y con altas capacidades de combate, con otras que pueden ser calificadas como medianamente capaces, y otras con entrenamiento de apenas unos días o semanas. Las primeras componen apenas el 15% de las fuerzas rusas, mientras que las últimas, las menos capaces, son alrededor del 40% de las mismas. Lo que ha hecho el ejército ucraniano es detectar eficazmente en donde están ubicadas estas fuerzas de bajas capacidades, atacarlas y romper las líneas cuando le es posible. Probablemente parte de lo que estamos observando en estas horas tiene que ver justo con eso.

6. Dicho lo anterior, lo que se está comentando en distintos análisis es que no debemos esperar en estos meses una contraofensiva tradicional en la que el ejército ucraniano simplemente penetre con todo, busque romper las filas rusas y tomar posiciones como lo hizo el pasado otoño. Según fuentes del Pentágono, el ejército ucraniano ha sido entrenado para atacar profundamente y sabotear la retaguardia rusa, indicando que probablemente Kiev estará enfocada en causar pérdidas al ejército ruso en su tercera y cuarta líneas defensivas, y solo cuando lo consiga, penetrará el territorio.

Habrá que analizar si esto último es lo que se observa en estos días ya que por lo que se aprecia, cualquier comunicación podría estar formando parte de la confusión informativa que se busca infundir para no mostrar hacia donde realmente se dirige la contraofensiva.

7. Lo que hay en juego. Todo lo anterior tiene que ver con lo que se juega en los próximos meses. En un sentido, las filtraciones de inteligencia de EU revelaron que en el Pentágono había poca expectativa de que Ucrania realmente consiga avances significativos en esta etapa. Pero en otro sentido, mucho más público, la expectativa es enorme. Actores políticos de Occidente han apostado enorme capital al éxito de esta contraofensiva y sí es probable que, si Kiev se quedara corta en resultados, seguirá creciendo la fatiga por mantener el respaldo a Ucrania en países como Estados Unidos. Actualmente, según encuestas de la Universidad de Chicago, solo la mitad de estadounidenses favorece seguir apoyando a Ucrania como hasta ahora (ese respaldo sufrió una caída desde el 63% de hace pocos meses). En otros países occidentales sucede algo similar.

Esto es, si el tiempo transcurre sin resultados claros para Ucrania, es posible que varios actores políticos en Occidente intenten presionarle a negociar. En otras palabras, sabemos que el 97% de ucranianos considera que puede ganar la guerra y 90% se muestra indispuesto a hacer concesión territorial alguna (Crimea incluida). No obstante, tanto por las presiones políticas acumuladas en los países que le respaldan, como por el desgaste emocional y material ocasionado por estar teniendo que absorber una guerra que es peleada en su propio territorio, el tiempo no se percibe del lado ucraniano. Es Putin quien siente que tiene todo el tiempo a su favor y quien piensa que tan solo necesita fortificar sus posiciones, conservar la mayoría de ellas (movilizar y mandar más soldados a combate cuando haga falta) y esperar pacientemente a que su enemigo se vea obligado a negociar. Esto es lo que se está jugando estos días y de ahí la importancia de evaluar los eventos que allá se viven.

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