El cese al fuego fue solo temporal, como se esperaba, y colapsó tras el séptimo día. Contribuyó, mientras duró, a determinados objetivos tácticos de todas las partes. Israel consiguió la liberación de decenas de rehenes, principalmente mujeres y niños, además de rehenes de otras nacionalidades. Hamás consiguió primero, la liberación de cientos de prisioneros palestinos que estaban en cárceles israelíes lo que le otorgó un nuevo golpe de popularidad entre la población palestina; segundo, una pausa que ya le era indispensable para poder reagruparse y reorganizar su siguiente fase de lucha. Además de eso, se logró un (muy breve) respiro para la población de Gaza que recibió algo de ayuda humanitaria, aunque a todas luces insuficiente. No obstante, ya se sabía que el colapso del cese al fuego era cosa de tiempo. Hoy explico las causas detrás del fin de la tregua, así como las características de la fase que sigue.

Como nota, le recuerdo que este es tan solo un texto de seguimiento que no busca abordar el contexto ni tampoco pretende abarcar todos los aspectos del conflicto. Para mayor contextualización le pido revisar mi perfil de en donde llevamos publicando artículos y actualizaciones desde el 7 de octubre en adelante.

1. El fin del cese al fuego. La tregua pudo haber durado uno, dos o tres días más. No más que eso, según había afirmado el ministerio de defensa israelí. En todo caso, lo que Israel buscaba era liberar a más rehenes. Sin embargo, ya desde antes de los siete días había quedado claro que las posibilidades de extender el acuerdo eran muy reducidas. De manera tal que, pensar en los detalles de por qué esa tregua no duró un día más (como por ejemplo las diferencias entre las partes acerca de las listas de rehenes liberar) resulta importante solo para entender por qué esa tregua colapsó justo en ese momento y no antes o después, pero no es lo fundamental para evaluar la situación mayor. En ese plano mayor, la reanudación de las hostilidades era inminente. Esto tiene que ver con varios factores, explico algunos:

2. Posición de establishment militar israelí. Desde la perspectiva estrictamente militar (con la que se puede estar de acuerdo o no, pero cuya lógica está siendo fundamental para entender la toma de decisiones del gobierno israelí), cada día de la tregua era otorgar ventajas innecesarias a su enemigo. Si la meta mayor de la operación israelí es el desmantelamiento de la infraestructura militar y política de Hamás, el permitirles más tiempo para reorganizar su defensa, rompe con la racionalidad central. Queda claro que el sector militar tuvo que ceder ante la presión política y la presión internacional con el objeto de liberar rehenes, pero la realidad es que el ejército estaba urgido de cortar al liderazgo de Hamás la línea de oxígeno que había obtenido. Sobre todo, considerando los siguientes puntos.

3. Para Hamás el objetivo central en este momento es resistir. El liderazgo de la organización entiende mucho más de lo que a veces se le reconoce.

a. Desde que cometió los ataques terroristas del 7 de octubre contra la población civil israelí, Hamás tuvo éxito en insertar su propia historia dentro de una macro narrativa mucho mayor, la narrativa palestina. Desde esta narrativa, cuando se cuenta la historia de Hamás, hay un contexto de décadas, los sucesos no inician el 7 de octubre sino mucho antes, y tienen que ver con un relato de colonización, ocupación y dominación. Al conseguir insertarse en esa historia, Hamás no es percibido como un “grupo terrorista” sino como una organización que funciona apenas como una pieza más en la cadena de resistencia legítima de un pueblo entero. Hamás entiende que cada día que pasa, esa narrativa se fortalece y trabaja altamente a su favor pues Israel no es percibido como víctima, sino como victimario. Las historias de los bombardeos en Gaza, los edificios destruidos, los escombros, los niños muertos, son emocionales, poderosas, y cada día con mayor fuerza colocan en la figura de “héroe” a quien lucha en contra del “villano” autor de esos bombardeos.

b. Por tanto, Hamás sabe bien que Israel está operando contrarreloj, y que, para ese país, eventualmente, será inviable resistir la presión internacional acumulada. De este modo, el tiempo está de su lado. Todo lo que necesita es ocultarse, resguardarse y sobrevivir.

c. Desde el inicio de las hostilidades, Hamás trasladó a la mayor parte de su liderazgo y combatientes hacia el sur de Gaza, que es también el sitio a donde mayor cantidad de población civil se tuvo que desplazar. Se calcula que algo así como el 70 u 80% de sus mandos y personal se encuentran en esa zona de la franja, debidamente resguardados en la kilométrica red de túneles y cuarteles estratégicamente posicionados por debajo, en medio y sobre zonas densamente pobladas (y que ahora lo están más). De ese modo, el sur de Gaza es la mayor de todas las trampas a las que Hamás está arrastrando al ejército israelí pues, de seguir adelante con sus objetivos y con las tácticas que ese ejército ha empleado, es de esperarse que el número de muertes civiles en Gaza continúe aumentando dramáticamente y, por tanto, incluso más presión internacional se produzca sobre Israel.

4. Israel ha dejado muy claro que, en este punto, su seguridad nacional tiene prioridad por encima de cualquier otro tema y desde su perspectiva, en la seguridad nacional se encuentra la meta de restaurar su capacidad disuasiva no solo frente a Hamás sino también frente a Irán y todo su eje de aliados en la región. Por consiguiente, cada día que Hamás resiste, cada día que Hamás comunica que volverá a repetir los ataques terroristas contra Israel una y otra vez (como lo declaró Jahya Sinwar, el líder de Hamás, hace unos días), cada día que el liderazgo de Hamás piensa que está ganando la guerra política y que, por tanto, seguirá en el mapa y en la mentalidad palestina como una forma legítima de resistencia, es un día en el que Israel se aleja de sus metas mayores.

5. Adicional a ello y a pesar de los bajísimos niveles de aprobación de Netanyahu, hay un consenso nacional en Israel acerca de las metas arriba señaladas. Este no es solo un tema de “venganza”. El terrorismo es un fenómeno enormemente complejo y muy investigado que produce efectos psicosociales de larga duración en las sociedades atacadas. Se acaba de publicar un estudio que indica que una tercera parte de la población israelí está presentando síntomas de estrés post traumático (PTSD) asociados a los atentados del 7 de octubre. Esto no es ya solo vivir bajo “miedo”, sino algo mucho más profundo que tiene repercusiones políticas y que por tanto impacta en la toma de decisiones de un gobierno al que se culpa de haber abandonado a su ciudadanía en su función mayor: proveerle de seguridad.

6. Como resultado de los factores que señalo, Israel buscará golpear a Hamás y a la Jihad Islámica con toda la fuerza posible por todo el tiempo que le sea posible.

7. Contra esa intención, no obstante, hay varios factores operando. El primero, será la propia resistencia interna en Israel a causa de los rehenes que siguen capturados por Hamás y la Jihad Islámica. Puede parecer contradictorio con lo que acabo de señalar, pero desde la perspectiva de la sociedad civil israelí, hay un elemento que tiene prioridad incluso por encima de la seguridad nacional: la vida de esos rehenes. De ese modo, una importante parte de la sociedad civil organizada en Israel sigue y seguirá presionando por más pausas y más intercambios de rehenes por prisioneros.

8. El siguiente factor, ineludible, es la presión internacional, Acá ya no estoy hablando por supuesto la presión de parte de gobiernos que son hostiles a Israel sino de Estados Unidos, su mayor aliado, así como otros países miembros de la OTAN. De acuerdo con muy diferentes encuestas, el apoyo a Israel por parte de la ciudadanía estadounidense se sigue desplomando todos los días. No solo eso, casi 7 de cada 10 estadounidenses desaprueban la gestión de Biden de este conflicto. Es de esperarse que, conforme transcurra la ofensiva israelí sobre el sur de Gaza, esa presión siga creciendo hasta niveles cada vez más insostenibles.

9. Por ahora, el mensaje de Biden y de toda su administración desde el secretario de Estado Blinken hasta el secretario de defensa Austin es el siguiente: Washington entiende que Israel necesita seguir luchando contra Hamás y aprueba en lo general el que ese país continúe con sus ofensivas. No obstante, el tiempo que le queda es poco (“unas semanas”, dijo Blinken) si es que quiere seguir contando con el indispensable apoyo estadounidense. Además, al perseguir a Hamás, Israel deberá hacer un mucho “mayor esfuerzo” por cuidar las vidas de civiles y deberá evitar que la crisis humanitaria que ya existe se transforme en una catástrofehumanitaria de aún mayores dimensiones. Blinken lo puso de forma muy cruda y clara: incluso concediendo que Israel que no tenga intención directa de dañar a la población civil, no solo cuenta la intención, “el resultado también importa”.

10. Un factor adicional: Irán y su eje de aliados, comprenden muy bien que no solo Israel está contrarreloj, sino también Estados Unidos. Este fin de semana, Washington recibió uno de los mayores ataques por parte de los rebeldes houthies de Yemen quienes no solo lanzaron drones sobre buques comerciales asociados a Israel, sino que atacaron un buque militar estadounidense en el Mar Rojo. Estos ataques contra EU están pensados para incrementar la presión señalada. La ciudadanía estadounidense, según las encuestas que menciono, no desea que su país se vea involucrado en un nuevo conflicto en Medio Oriente. En la medida en que la guerra en Gaza se prolonga, siguen creciendo las posibilidades de que otros actores del eje proiraní se vayan involucrando cada vez más en las hostilidades y que, por tanto, arrastren a Biden a una guerra que en su país no se desea, justo en un año electoral.

11. Esa suma de factores entonces coloca en rumbo de colisión a Netanyahu con Biden del que solo el tiempo revelará el desenlace. De ahí es que Israel opera con días contados (a menos que el gobierno de ese país está dispuesto a confrontarse directamente con su aliado mayor, sin mencionar otros factores de presión internacional que se seguirán acumulando), y de ahí que Hamás solo necesita seguirse resguardando y resistir, acaso consiguiendo nuevas treguas a cambio de algunos de los más de 130 rehenes que siguen en su poder.

Seguiremos actualizando el análisis.

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