La agenda que no importa

Se habló de las condiciones de riesgo y abuso en las que se forman las y los futuros médicos

Mauricio Merino
Nación 28/03/2022 01:50 Actualizada 03:38
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Hace ocho días, mientras el presidente de la República festejaba la apertura del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, el movimiento Nosotrxs llevaba a cabo su quinta Asamblea Nacional. Allá se celebraban los éxitos del gobierno y, acá, se urgía a poner más atención a la defensa de los derechos sociales. El debate sobre el significado de esa inauguración colmó la agenda pública, mientras que las vulneraciones documentadas en aquella asamblea pasaron inadvertidas. Así ha sido siempre: en México la voz del poder es la única que se escucha, ya sea para hacerle coro o para abuchearla.

Sin embargo, el ruido ambiental no les resta importancia a los temas que se trataron. Se habló de la injusticia que siguen padeciendo 2 millones y medio de trabajadoras del hogar en todo el país, que carecen de contratos y de acceso a la protección social: la gran mayoría mujeres y la mayoría indígenas, quienes sobreviven en condiciones cercanas a la esclavitud. Se habló del descuido de los derechos laborales y de la protección de la que carecen las y los repartidores de plataformas digitales, y se dio un minuto de aplausos para recordar a los 59 que han muerto desde el 2020 por entregar con rapidez sus pedidos, sin respaldo alguno de las empresas que los contratan. Se recordó a los millones de trabajadores del sector informal de la economía, que no tienen la más mínima posibilidad de aspirar a una jubilación digna y que fueron —y siguen siendo— las víctimas principales de las muertes derivadas de la pandemia, pues no pudieron quedarse en su casa ante la negativa del gobierno federal para darles un ingreso temporal de emergencia, como propuso nuestro movimiento desde marzo del 2020.

Se habló de la dramática reducción de consultas en el sistema de salud pública y del desabasto de medicamentos, que ya suma más de 50 millones de recetas desatendidas en lo que va del sexenio. Se habló de las enfermedades renales —entre otros padecimientos crónicos— y de quienes han sufrido trasplantes que no son reconocidos como prioridad en los hospitales públicos. Se habló de las condiciones de riesgo y abuso en las que se forman las y los futuros médicos del país, muchos de los cuales dieron su vida en la primera línea de batalla en contra del SARS-CoV-2, sin recibir nada a cambio.

Se habló de la violencia cotidiana en contra de las mujeres, de los feminicidios, de las personas desaparecidas, de las familias desintegradas y de los huérfanos de esas situaciones que tienen en jaque la vida en nuestro país. Se habló de la inagotable paciencia de las personas damnificadas por los sismos del 2017 y de la hostilidad oficial enderezada en contra del pensamiento crítico en las universidades y los centros de investigación superior.

No fue un seminario académico sino una asamblea viva, de carne y hueso, encarnada por quienes padecen esas vulneraciones y por quienes han luchado para enfrentarlas: Cuauhtémoc Cárdenas, Lídice Rincón Gallardo, Saúl Gómez, Vianey Pérez, Beatriz Rodríguez, Cynthia Flores, Silvia Buntinx, Sergio López Ayllón y Yessica Corral fueron las y los oradores principales y las más de mil personas que participaron de esta quinta edición —en línea y físicamente— vinieron por voluntad propia, igual que las más de 11 mil que participan cada semana en los colectivos y las más de 300 mil que están vinculadas a este movimiento, que no quiere convertirse en partido, que no aspira a ocupar cargos y que no pide más que el respeto verdadero al derecho ajeno como condición inexcusable para la paz y la democracia.

Todo esto sucedió el mismo día en que se debatió acaloradamente sobre una obra pública todavía incompleta y también, con pasión, sobre las tlayudas o el desdén presidencial hacia Fernández Noroña; porque, claro, hay prioridades.

 

Investigador de la Universidad de Guadalajara

 

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