Jorge Álvarez Máynez es precandidato a la Presidencia de la República por Movimiento Ciudadano. Quiero ofrecer aquí las razones por las que muchas y muchos vemos en su candidatura algo esperanzador.

En primer lugar, Máynez tiene una trayectoria de casi dos décadas en la política local y nacional. Ha sido regidor, diputado local y diputado federal en dos ocasiones, hoy es el coordinador de la bancada naranja en la Cámara de Diputados. Además, dentro de Movimiento Ciudadano ha sido secretario de Organización Política y secretario General de Acuerdos. Su perfil combina algo fundamental: una participación en lo más local, en la estrategia política y en las grandes ligas nacionales. Jorge se desenvuelve con solvencia en mesas de negociación de altos vuelos, pero también conoce al dedillo cómo se vive la política a ras de suelo. Esta combinación también le ha dado una experiencia de suma importancia: conoce perfectamente el país y, más aún, lo conoce desde la atalaya naranja. Máynez ha sido el mayor articulador de perfiles y cuadros del partido en todo el país. Ha invitado e incorporado a Eliseo Fernández y Biby Rabelo en Campeche, a Samuel y Mariana en Nuevo León, a Salomón Chertorivski en CDMX y muchas y muchos más a lo largo y ancho del país.

En segundo lugar, Máynez tiene algo que hoy brilla por su ausencia en la contienda: ideas. El discurso que dio tras su registro como precandidato fue muy impresionante (no exagero). En veinte minutos delineó una idea de país. Máynez aboga por un Estado que iguale a los desiguales, pero que también respete la libertad individual. Un Estado ágil que intervenga en los tres problemas más acuciantes del país: seguridad, salud y educación. Uno que no sofoque al mercado, pero que tampoco lo entronice dando paso a esquemas de explotación y sometimiento. Máynez reivindica la política de la dignidad, el derecho a tener derechos. Y no son buenos deseos, ni piezas retóricas, en su labor como legislador —local y federal— ha presentado y luchado por reformas que son la expresión legislativa de estas ideas: licencias de paternidad, vacaciones dignas, aumento del salario mínimo, constitucionalización de los programas sociales, matrimonio igualitario. Él sí representa un ideario de izquierda, él es el candidato de la socialdemocracia mexicana.

En tercer lugar, Máynez tiene un don: el de la palabra, acaso la herramienta más importante en política. Es un tribuno implacable, un orador de primera categoría. Sabe que la palabra no sólo es medio de comunicación, sino punto de encuentro. La palabra correcta no sólo comunica, sino inspira, convoca y mueve. En la frase correcta se da lugar a la otredad, la empatía. Es ahí donde se representa y se da voz a quienes no tienen el altavoz, donde se dice con claridad lo que uno apenas intuye. Así, la palabra en política debe ser vehículo de identidad, pero también arma de combate. Máynez lo sabe y lo practica: es un pugilista con causa. Noquea a su adversario porque muestra su incongruencia y le enfrenta en valentía con claridad de propósito. Frente a candidatas de teleprompter, esta cualidad de Jorge será una enorme ventaja.

Todas estas cualidades las tiene Máynez y con eso basta para generar optimismo y activismo en muchas y muchos de nosotros. Pero hay algo más: las circunstancias. Por un lado, hoy nadie puede negar que vivimos campañas aburridísimas. Las precandidatas no emocionan. Ahí hay una oportunidad. Máynez no es Samuel, ni pretende serlo. Le imprimirá su sello a la campaña, pero ésta sí seguirá siendo fresca, alegre y dirigida a los millones de jóvenes en orfandad política. Por el otro lado, muchos se preguntan por qué parece que nos enfocamos en el PRIAN: se llama estrategia. Nosotros sabemos que la candidata a vencer es Claudia, pero que debemos consolidar un claro segundo lugar. Sí: ese segundo lugar que está disponible y en disputa debido a la pésima campaña del PRIAN —porque sus peores enemigos son ellos mismos—. El episodio de Coahuila los muestra de cuerpo entero: ven al país como su botín y no confían ni en su sombra.

Sabemos que no es fácil, pero nada que valga la pena en la vida lo es. Hay decenas de retos, sobrevendrán obstáculos, habrá momentos difíciles. No hay campaña que sea un paseo en el parque. Sin embargo, hay muchas y muchos —como yo— que se sienten profundamente inspirados por la candidatura de Máynez.

Jorge representa a todas y todos lo que en un momento de nuestras vidas expresamos en la escuela o en nuestra familia que queríamos ser presidentes o presidentas de México, porque vemos en el servicio público el más alto honor y la más digna responsabilidad. La campaña será, como él lo ha dicho, “la revolución de los normales”, ese movimiento en donde se reivindique el derecho a la ligereza, a disfrutar lo que se hace porque se sabe por qué se hace. Es una convocatoria, no sólo a soñar políticamente de forma diferente, sino a vivir la política de forma distinta.

Frente a la falta de ideas y convicciones de las candidatas de la vieja política, tenemos como candidato a la presidencia a uno de los mejores hombres, lleno de convicciones y de una innegable intensidad apasionada.

Coordinador estatal de Movimiento Ciudadano en Durango

X: @MartinVivanco

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