Proteger el salario mínimo

Martí Batres

El Senado de la República aprobó por unanimidad una reforma que establece que la fijación del salario mínimo nunca estará por debajo de la inflación. Para valorar la trascendencia de esta decisión es importante hacer un poco de historia:

El salario mínimo llegó al punto histórico más elevado de su poder adquisitivo en 1976. Después de ese año comenzó a disminuir su capacidad adquisitiva. A lo largo de la década de los 80 el poder adquisitivo del salario mínimo cayó de manera dramática con las crisis y las decisiones de política económica en esa década. Al comenzar este siglo, el salario mínimo había acumulado ya una pérdida de su poder adquisitivo de más de 70%y aún continuó perdiendo capacidad adquisitiva.

El salario mínimo de México llegó a ser el más bajo de los países de la OCDE, el más bajo de los países firmantes del T-MEC, y prácticamente el más bajo de América Latina.

El salario mínimo en México llegó a estar por debajo del de Brasil, de Argentina, de Chile, de Colombia y de otros países con desarrollo similar al de México, pero llegó a estar por debajo, incluso, del salario de mínimo de Honduras, de Guatemala, de El Salvador y de otros pequeños países con niveles de desarrollo y Producto Interno Bruto (PIB) mucho más pequeño que el de nuestro país.

Las consecuencias de este proceso han sido trágicas para las familias. En estas condiciones dejó de cumplirse con el precepto legal que señala que el salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de quien encabeza una familia en el orden material, social y cultural, y para proveer la educación obligatoria de las y los hijos.

Aun así, algunos ideólogos planteaban que la disminución del salario era necesaria, porque acusaban al salario de ser el factor que detonaba la inflación. La realidad histórica terminó demostrando que no fue, no ha sido y no es el salario el factor que detona la inflación.

El salario mínimo fue deprimido de manera premeditada como un factor de atracción de la inversión extranjera, es más, se decía en el discurso oficial que el salario mínimo era una de nuestras ventajas competitivas a nivel mundial.

Sin embargo, recientemente se han tomado decisiones, durante los dos últimos años, para ir elevando el salario mínimo. Así, en lo que va de esta administración, pasó de 88.36 pesos a 185.56 pesos. Ha comenzado un proceso de recuperación, gracias a las actuales políticas públicas relacionadas con este tema, el salario mínimo ha tenido el crecimiento más elevado de los últimos 40 años.

El dictamen aprobado por el pleno del Senado plantea adicionar un párrafo al artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo, para que diga lo siguiente: “La fijación anual o la revisión de los salarios mínimos nunca estará por debajo de la inflación observada durante el periodo de su vigencia transcurrido”.

De esta manera, aun cuando se eleve la inflación, el salario mínimo siempre recuperaría lo perdido como una base mínima que daría pie al impulso de políticas públicas para su aumento, de acuerdo a las posibilidades económicas de desarrollo, sociales y otras que existan en los contextos en que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos tenga que decidir. Así, aunque haya vaivenes políticos, el salario mínimo nunca volvería a perder el 70% de su poder adquisitivo.

Senador de la República
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