Jorge Volpi escribió un artículo en el periódico Reforma titulado El ciclo de la decepción. Después de describir a los gobiernos neoliberales, hace la siguiente crítica al gobierno actual:

“Tras dieciocho años, la salida racional quedaba en manos de López Obrador y sus aliados de izquierda y los electores se volcaron hacia su proyecto de transformación. Su diagnóstico del país, repetido hasta la saciedad, era preciso: la mafia en el poder había devorado al país, olvidándose de los más pobres y preocupándose solo de sus intereses personales. La larga era del neoliberalismo de compadres, se anunció, llegaría a su fin. Otra vez renació la esperanza: al fin alguien se ocuparía de hacer justicia. Eso fue lo que López Obrador nos prometió.

“La decepción es de nuevo imparable: contrariando sus acertadas propuestas originales, ha acentuado la militarización calderonista y ha desatendido una vez más la reforma de justicia. Y no solo eso: la estrategia contra la pandemia ha sido desastrosa, ha impuesto una austeridad al Estado propia del peor neoliberalismo y no ha dejado de desdeñar a las mujeres en lucha, a las víctimas de la violencia, la ciencia y la cultura. Su gobierno no es peor que los anteriores, pero si no altera drásticamente el rumbo, regresando a sus promesas de campaña, nos encaminamos a otro desastre. Si incluso un luchador social como él nos decepciona, podría ya no quedar resquicio para ninguna esperanza más.”

Volpi expresa su sentir, pero no la realidad.

Al decir que la “decepción es de nuevo imparable” tendría que acotar tal sentimiento a su persona. No hay evidencia alguna de que el electorado de 2018, como cuerpo social, se haya decepcionado.

Los estudios de opinión indican otra cosa. El periódico El Financiero da cuenta de un aumento en la popularidad del Presidente. Y la encuesta de la empresa Parametría va más allá: si se repitieran las elecciones presidenciales, López Obrador obtendría más votos que en 2018. Además, las encuestas colocan a Morena como la favorita para ganar las elecciones del 2021.

En cuanto a los puntos concretos que menciona Volpi debemos desmenuzar cada caso.

Es cierto que el ejército ha participado en tareas adicionales: construcción de un aeropuerto, vigilancia de puertos, combate al huachicol. Pero no es cierto que sea una “militarización calderonista”. Ahora hay fuerzas armadas mucho más respetuosas de los derechos humanos.

No se ha desatendido la reforma en justicia. Sigue preparándose.

Es totalmente falso que “se ha impuesto al Estado una austeridad propia del peor neoliberalismo”. No se han dado despidos masivos de trabajadores del Estado, ni recorte al gasto social, ni desaparición de empresas públicas. El recorte es arriba: en ingresos, prestaciones y privilegios de altos funcionarios. Nada que ver con el neoliberalismo.

Ha habido mayor atención a las víctimas de la violencia, no desdén.

Y en cuanto a la atención a la pandemia es necesaria una comparación internacional minuciosa para hacer un balance objetivo.

Pide Volpi regresar a las “acertadas propuestas originales”, a “las promesas de campaña”. Pero una revisión minuciosa demostraría el cumplimiento riguroso de estas.

Sin embargo, hay críticas que deben ser atendidas. Hace falta más empatía con el movimiento feminista y la comunidad cultural. Debe hablarse más con los intelectuales, para explicar lo que se está haciendo y evitar que tengan solo la versión de algunos medios.

Senador de la República. @martibatres

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