La legitimidad de los llamados órganos autónomos está siendo fuertemente cuestionada. Dicho cuestionamiento tiene raíces diversas, entre ellas:

1. Son órganos onerosos. Su autonomía ha sido utilizada de forma abusiva para generar privilegios económicos desmedidos de sus titulares: altísimos sueldos, bonos, seguros médicos privados con cargo al erario, lujosos vehículos públicos, viajes al extranjero y prestaciones inusuales (gastos de lavandería, bonos por matrimonio, etc.).

2. Su desempeño es deficiente. Por ejemplo, órganos electorales que lejos de garantizar la limpieza electoral contribuyen a la inequidad y a la escasa vigilancia de los comicios. Órganos de información pública rebasados por medios, gobiernos y otras instituciones en la develación de hallazgos relevantes de la gestión pública. En muchos casos, sólo reproducen inercias burocráticas.

3. Desafían a los Poderes constitucionales. Los órganos autónomos han pretendido colocarse por encima de los Poderes soberanos. Incluso han llegado a la aberración de querer arrestar al Presidente de la República. Sin embargo, el artículo 41 de la Constitución señala: "El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de México, en lo que toca a sus regímenes interiores través de los Poderes del Estado". Los órganos autónomos no tienen la supremacía que la Constitución concede a los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

4. Los órganos autónomos carecen de legitimidad ciudadana. A diferencia de gobiernos y legislaturas, los órganos autónomos no tienen respaldo del voto ciudadano, ni total ni parcial. Son designados por el Ejecutivo y las Legislaturas.

5. La composición actual de los órganos autónomos está determinada por una correlación de fuerzas que ha sido superada. La fuerte identificación de sus actuales titulares con el PRI y el PAN choca frontalmente con el mandato de las urnas del 2018. Los Poderes Ejecutivo y Legislativo caminan por un rumbo nuevo, mientras que los órganos autónomos siguen la visión económico social del período anterior que fue rechazada por la ciudadanía.

6. Los partidos que fueron desalojados de los Poderes del Estado pretenden gobernar desde los órganos autónomos, decidiendo sus propias directrices e incluso utilizando a los órganos autónomos para oponerse a los Poderes. Un caso reciente fue la información falsa que difundió la Auditoría Superior de la Federación sobre los costos de la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

7. El neoliberalismo construyó una suerte de Estado paralelo a través de los órganos autónomos. Conformó así su propio poder político, con órganos autónomos que nadie eligió, que tienen períodos de gestión mucho más largos que gobiernos y legislaturas, que funcionan con la presión de los intereses económicos a la sombra y que han atraído una gran cantidad de funciones estratégicas que pertenecían a los Poderes constitucionales. Así, aunque los gobiernos electos por la ciudadanía tengan un mandato, un programa votado en las urnas, los órganos autónomos deciden políticas de energía, telecomunicaciones, orientación monetaria, competencia económica, bienestar, información pública, educación, procuración de justicia, etc.

Es lógico que el debate sobre los órganos autónomos deba llevar, si no a la extinción de todos ellos, si a la reformulación de sus costos, su papel y sus alcances.

Senador de la República

Google News

TEMAS RELACIONADOS