La ciudad de la participación

Martí Batres

La Consulta Ciudadana celebrada el pasado domingo significó el punto de arranque de la democracia participativa en México. Por primera vez en la historia del país, la ciudadanía fue convocada por los órganos del Estado para decidir sobre un asunto de trascendencia nacional y no sólo para elegir representantes.

La Ciudad de México refrendó en este ejercicio democrático su perfil libertario y democrático, pues logró una participación histórica respecto a otros procesos similares realizados en años anteriores desde la sociedad civil o desde los ámbitos locales de gobierno.

Con el 100 por ciento de actas computadas se registran 806 mil 693 participantes, de los cuales el 97.62 por ciento votó por el sí, el 1.82 por ciento votó por el no y el 0.54 por ciento anuló su voto. Hubo un voto muy contundente por el sí en la elección.

En relación con otros ejercicios históricos, cabe señalar lo siguiente: en el famoso plebiscito ciudadano de 1993 por el cual se consultó a la ciudadanía sobre si debían elegirse a las autoridades capitalinas, participaron 320 mil personas; en la consulta zapatista de 1995, participaron 300 mil personas en la Ciudad de México; en la consulta sobre el Fobaproa en 1998 participaron 503 mil 239 personas en la Ciudad de México; en la consulta que se realizó sobre si Andrés Manuel López Obrador debía ser registrado como candidato, porque le estaban regateando su registro como candidato a la Jefatura de Gobierno en el año 2000, participaron 503 mil personas.

En la consulta sobre el horario de verano del año 2001, participaron 321 mil 933 personas; en el plebiscito sobre los segundos pisos del Periférico del año 2002 participaron 420 mil 536 personas y en la consulta sobre el aeropuerto de 2018, en la Ciudad de México, participaron 235 mil 464 personas. Esto quiere decir que la del pasado 1o de agosto es la consulta con mayor participación en ese tipo de ejercicios en la historia de la Ciudad de México.

Cabe señalar, además, que de todos los estados, de todas las entidades federativas, la Ciudad de México está entre las cuatro con mayor nivel de participación en la consulta del domingo.

Con estos datos y esta información, podemos señalar que ha iniciado una nueva etapa en la democracia del país; la del domingo es la primera consulta constitucional convocada por los órganos del Estado de acuerdo con lo que establece ahora el artículo 35 de la Constitución, ya no convocada por la sociedad civil o por partidos políticos, sino por los órganos del Estado.

Inicia así la era de la democracia participativa. En otros países se han dado muchos plebiscitos, como en Canadá y en Gran Bretaña, sobre temas de separación o no de sus provincias; en España sobre la pertenencia a la OTAN; en Colombia sobre acuerdos de paz y en Suiza se han realizado, en un siglo, 500 consultas a su ciudadanía.

Los instrumentos de democracia participativa llegaron para quedarse y ni más ni menos que el año que entra, tendremos una nueva consulta constitucional, que es la de la ratificación o revocación de mandato del actual Presidente de la República, en marzo de 2022. Por todo lo anterior podemos decir que fue todo un éxito la consulta en la Ciudad de México, que es, por cierto, la cuna de este tipo de ejercicios en nuestro país.

 

Senador de la República

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