Mr. Trump se fue de la lengua al afirmar que se haría cargo del gobierno en Venezuela. Mr. Rubio tuvo que aclarar que no van a administrar el país, sino solo hacerse cargo de sus políticas públicas. No es muy clara la línea que divide ambas intromisiones (hacerse cargo o definir las políticas públicas a seguir) en un país como Venezuela que, independientemente de los sátrapas que lo han dirigido en los últimos 20 años, es un digno miembro de la comunidad internacional. Mientras los estadounidenses son nuestros primos, los venezolanos son nuestros hermanos.

El secuestro para algunos, o la captura o aprehensión de Maduro para otros, ha conmocionado y dividido al mundo. Lo cierto es que, salvo el presidente cubano, el ministro de Relaciones Exteriores de China, los fans de Maduro en Venezuela y Noroña en México que han mostrado su adhesión al sátrapa bolivariano, el mundo está mejor desde que Maduro está preso en Nueva York, aunque no sé si Venezuela también.

Claro, reconforta verlo preso, pero hay un alto costo que pagar y un alto riesgo que correr. También es evidente que decisiones como las que tomó el gobierno de Estados Unidos al intervenir por la fuerza en Venezuela son unilaterales, imposibles de evitar y mucho menos revertir. No hay poder sobre la tierra que pueda detener a Estados Unidos. No hay banquillo para EU, por más acusaciones que se le hagan.

El gobierno de México y la UNAM se manifestaron en este sentido, con plena razón técnica y moral, si bien se trata solamente de retórica diplomática, no hay efectos en la realidad política del momento. Son intocables y de eso se trata (that is the question) hubiera dicho Shakespeare.

Además del rapto de Maduro y señora se ha secuestrado nuevamente al derecho internacional. Históricamente lo han hecho los Estados Unidos en múltiples ocasiones y lo hicieron antes alemanes, japoneses e italianos en los prolegómenos de la II Guerra Mundial. No es algo nuevo, pero es muy preocupante. Nadie va a condenar a EU por lo que hizo ni nadie puede imponerle sanción alguna. Estados Unidos es, como reconoce la doctrina internacional, el Hegemon del mundo. Antes lo fueron Atenas en la Liga de Delos, Roma cuando imperio y España en el siglo XVI.

A los Estados Unidos las normas que el mundo se ha dado (Derecho Internacional) para lograr la paz y la cooperación entre las naciones le tiene sin cuidado. Para EU la única soberanía que existe es la propia. El concepto soberanía tan invocado es el punto de partida para la conformación de la comunidad internacional. Tiene una significación interna y otra externa. La primera es la exclusividad, la autonomía y la plenitud de la competencia territorial, a nivel internacional “significa la igualdad e independencia frente a los demás Estados” ( Manuel Becerra Ramírez).

El único contrapeso que podrían tener las pretensiones internacionales de Trump (Groenlandia, Canadá Estado 51, Panamá, Colombia, Cuba, Nicaragua y los cárteles mexicanos) sería el despertar del adormilado Partido Demócrata. Ganar el Congreso en las próximas elecciones intermedias puede significar un freno a las pretensiones hegemónicas por ahora incontrolables.

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