En medio de la pandemia sanitaria y política, la Suprema Corte (SC)de Estados Unidos emitió dos resoluciones que dejó perplejos a los conservadores. Trump había tenido entre sus prioridades configurar una SC acorde a su ideología. Con el nombramiento de los jueces Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, todo indicaba que se cancelaría la agenda liberal y hasta la legendaria sentencia a favor del aborto (Roe vs Wade).

En EU cada presidente ha tratado de apropiarse ideológicamente de la SC. En tanto los jueces son designados de por vida, los presidentes saben que se irán, mientras aquellos quedarán para proteger sus proyectos.

Este lunes la SC decidió que la comunidad LGTB (lesbianas, gays, transgéneros y bisexuales) debe gozar de los mismos derechos civiles, en tanto la discriminación en el trabajo por razones de sexo ahora está prohibida. El jueves determinó que el programa DACA que protege a jóvenes indocumentados que Trump había planteado era ilegal puede continuar.

En cuanto a derechos de LGTB, hasta el lunes en 26 de los 50 estados era posible despedir sin responsabilidad a una persona por encuadrar en alguna de estas categorías. Esta circunstancia cambiará de inmediato.

El movimiento reivindicador de los derechos de los homosexuales iició el 27 de julio de 1969. Esa noche, el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York inició una redada en un café frecuentado por homosexuales. Los homosexuales reaccionaron y se inició una batalla que duraría tres noches. Esta confrontación marca el inicio de las reacciones abiertas de homosexuales en defensa de sus derechos.

Más adelante, gracias a un valiente trabajo, la comunidad gay logró que, para 1974, la mitad de los estados modificaran sus leyes contra la sodomía. Los estados del sur mantuvieron el delito de sodomía, los mismos estados esclavistas promotores del apartheid racial.

Por aquellos días, Michael Hardwick, un homosexual fue sancionado por caminar por la calle con un bote de cerveza abierto. Le impusieron una multa de 50 dólares, que pagó, aunque incumplió la orden de presentarse ante el juez del condado. Debido a ello un agente entró a su casa sin aviso y lo sorprendió (nunca mejor utilizada esta palabra) con un amigo practicando el sexo oral. Michael y su amigo fueron detenidos, acusados de sodomía y llevados esposados a la comisaría. La pena que pendía sobre sus cabezas era de 20 años de prisión.

Más allá del triunfo de la comunidad LGBT, el asunto tiene un alto contenido político en vísperas de elecciones. El que un juez abiertamente conservador como Gorsuch, designado a propuesta de Trump, haya sido el autor de la opinión (proyecto de sentencia) a favor de la comunidad LGBT, le ha dado un duro golpe a los grupos religiosos, específicamente a los evangélicos, que ven en el presidente a un enviado de la divinidad para fortalecer su agenda conservadora: prohibición del aborto, cancelación del matrimonio legítimo entre personas del mismo sexo, provida, profamilia, y política antinmigrante.

Por si fuera poco, ayer la misma SC determinó, con el voto del conservador presidente de la SC, John Roberts, que deberá mantenerse el programa DACA. Trump no podrá cancelarlo como pretendía. La decisión protege a 700 mil jóvenes indocumentados, una gran mayoría de mexicanos en esta cifra, es otro duro golpe al presidente. La colérica reacción de Trump hace evidente la dimensión del boquete que abre en su intento de reelección. Además de considerarla como “horrible”, le dio un cariz político. Llamó en Twitter a sus seguidores a votar por él en noviembre, a fin de pueda nominar más jueces conservadores. Por lo pronto una Corte supuestamente conservadora le ha dado duro y a la cabeza.

Las dos sentencias son históricas y muestran una vez más la importancia política y social de los contrapesos al poder político, como el que ejerció esta vez una SC supuestamente conservadora. Un giro extraño, pero sumamente alentador.

@DrMarioMelgarA
Autor de La Suprema Corte de Estados Unidos, claroscuro de la justicia (Editorial Porrúa, 2012)

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