Hay quien piensa que si algo se esconde deja de existir. Desde quienes echamos lo que estorba a un cajón del olvido, hasta los países que pretenden cambiar la historia ocultando la realidad. Así hicieron los conquistadores españoles con el Templo Mayor; solamente que el santuario azteca, como la Puerta de Alcalá: ahí está, ahí está. Siguiendo esa enseñanza, ahora el gobierno 4T esconde lo que no le gusta del pasado. Se retiró de la avenida Reforma la estatua de Cristóbal Colón, parte del alma de la CDMX, lo que no cambió el descubrimiento de América atribuido al genovés.
Antes de 4T, otros atentados provinieron de actos de respeto. Al terminar la construcción de la Ciudad Universitaria, los aduladores del presidente Miguel Alemán colocaron una estatua en la explanada del campus. La efigie, diseñada al mejor estilo soviético, fue objeto de ataques. Ante cualquier pretexto la estatua pagaba los platos rotos: se ensuciaba, se pintarrajeaba, llegó hasta dinamitarse. El autor de la escultura es Ignacio Asúnsolo, el mismo escultor de la Diana Cazadora que por presentarla desnuda generó, en el México de Ávila Camacho, tal escándalo que taparon sus encantos con un monokini.
Lustros después las autoridades universitarias encabezadas por Guillermo Soberón, un rector magnífico, decidieron retirar la estatua de Alemán. Se le puso un tapiado antes de las vacaciones. Durante el receso un grupo discreto la retiró, piedra por piedra. Cuando los estudiantes regresaron se encontraron un árbol, el mismo que ahora es decorado en la Navidad. Nadie reparó la ausencia.
Ahora en EU un tema es César Chávez. El del activismo no violento y el de las huelgas de hambre en un país donde no hay hambre. Se convirtió en símbolo de la justicia social y los derechos laborales. Clinton le otorgó la medalla presidencial a la libertad. Innumerables calles, escuelas y parques llevan su nombre. En California, fundó la poderosa United Farm Workers (UFW) y se instituyó por ley un día de fiesta en su honor. Popularizó el lema “Sí se puede”.
Pero no se pudo. Una amplia investigación periodística (NYT) descubrió que era un depredador sexual. Violador de niñas, como dice Míster Trump un bad hombre.
En San Antonio Texas, hubo un debate en 2011. Los regidores latinos (de origen mexicano) propusieron que la céntrica calle Durango, se llamara César Chávez. El debate fue tan ríspido que llegó a un juez. La calle Durango llevaba ese nombre desde 1880. Ganó la comunidad mexicano-americana, pero no por mucho tiempo. Sobrevino ahora un nuevo debate en marcha: decidir qué nombre le podrán.
En México, el Partenón de Arturo Durazo, en Zihuatanejo, es historia conocida de la corrupción policiaca. El municipio logró recuperar la mansión estilo griego-mexicano, el mejor ejemplo del pinche mal gusto, pero con una maravillosa vista de la bahía. El Partenón es ahora un exitoso espacio cultural y turístico. Los visitantes preguntan el origen de la extravagante mansión, sin que exista respuesta oficial. Algunos turistas extranjeros han de creer que los griegos no solo hacían filosofía, sino que hasta dejaron huella en el Pacífico mexicano. No se entiende por qué no se muestra en un aviso oficial el laudable rescate de una vergüenza nacional.
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

