OPINIÓN EXPRÉS
En el relevo de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha llamado la atención, sobre todo lo demás, que la ministra Norma Lucía Piña Hernández recién electa presidenta del máximo tribunal, sea la primera mujer que ostenta ese cargo. Hay razón para ello.
No obstante, debe resaltarse también que se trata de alguien “de adentro”, es decir de alguien que forma parte del elenco de jueces, magistrados y ministros con carrera judicial dentro del Poder Judicial de la Federación .

Su elección es tal vez una reacción al agrio sabor que dejó el ministro Arturo Zaldívar que, siendo “de afuera” ―es decir sin carrera judicial― haya estado tan estrechamente ligado al Ejecutivo Federal.
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM