Los primeros ministros de Dinamarca y de Groenlandia acudieron a reunión en Washington, D.C., con el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de estado, Marco Rubio. Tema: la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos. Resultado: un desastre. El canciller de Dinamarca dijo que la muy publicitada reunión había permitido "lanzar un grupo de trabajo de alto nivel para explorar una vía común para abordar las preocupaciones de seguridad estadounidenses en relación con Groenlandia”. La secretaría de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavit, lo desmintió y, por el contrario, afirmó que Dinamarca y Groenlandia habían convenido con EU en “continuar las conversaciones técnicas sobre la adquisición de Groenlandia”.
Lo anterior confirma que la diplomacia es el arte de mentir con la verdad (Talleyrand), pero muestra también que no siempre está presente. Los primeros ministros regresaron con las manos vacías. La anti-diplomacia ha escalado el asunto: varios países europeos han desplegado, junto con Dinamarca, pequeños grupos de tropas a la gran isla ártica, pretextando ejercicios militares, aun cuando Emmanuel Macron declaró que Francia habría de enviar pronto activos militares por tierra, mar y cielo.
Mientras este desaguisado tenía lugar y era seguido por los medios mundiales, como seguimiento de una conversación entre la presidenta Sheinbaum y el presidente Trump, Juan Ramón de la Fuente sostuvo una conversación telefónica con Marco Rubio sobre los retos que en materia de seguridad enfrentan los dos países. A diferencia del fracaso danés, se expidió una declaración conjunta, de México y Estados Unidos, publicada por la Secretaría de Estado estadounidense.
La declaración reafirma la importancia de la colaboración (partnership) sustentada en el respeto mutuo de la soberanía, reconociendo que hay más por hacer para enfrentar tales retos. Se acordó que el grupo de implementación de la seguridad bilateral habrá de reunirse para determinar acciones tangibles que fortalezcan la seguridad, produzcan resultados significativos contra los cárteles y detengan el flujo de fentanilo y armas en la frontera común. Lo que no se dice, pero se entiende: no habrá ataques a la soberanía o el territorio mexicano.
Habrá en febrero una reunión ministerial que además servirá para conmemorar el primer aniversario del nuevo capítulo de cooperación bilateral en materia de seguridad. Será oportunidad para evaluar el avance, identificar lagunas y fijar expectativas para la colaboración futura.
Trump ha insistido en exceso en su preocupación por el tráfico de fentanilo y es lógico que esté preocupado. Hay que seguir revisando lo que pasa en México con su producción y tráfico al norte, pero también habría que considerar, como ya lo planteó la Presidenta, lo que pasa con esta sustancia en las calles de Estados Unidos. Punto para México es dejar en el comunicado conjunto lo relativo a otro problema de igual o mayor envergadura que el fentanilo, que afecta fundamentalmente a México: el tráfico de armas.
La violencia que vive México está ligada al flujo masivo de armas y recursos financieros desde Estados Unidos. Acaba de publicarse un libro indispensable para entender la magnitud del problema, “La violencia vino del Norte” (Carlos Pérez Ricart). En sus páginas está documentada la responsabilidad del gobierno y la industria armamentista estadounidense, cuyas leyes laxas y falta de controles han permitido que ese arsenal cruce la frontera y fortalezca a los grupos criminales, convirtiendo la violencia en un problema compartido, no exclusivamente mexicano.
La nueva política exterior estadounidense ha puesto de cabeza las relaciones entre los diversos actores estatales e internacionales con la administración Trump. No obstante, México sigue librando la tormenta con discreta efectividad. La presidenta Sheinbaum tiene no solamente el respeto del piloto del Hegemón, sino hasta recibe expresiones gratas, amables, amistosas. Un logro mexicano que confirma que la diplomacia sigilosa funciona mejor que los fuegos de artificio.
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

