Biden, Biden

Mario Melgar-Adalid

Acabó la luna de miel de Biden con la opinión pública de Estados Unidos. Las inconsistencias de su estilo de gobernar han impactado las preferencias del público. En septiembre obtuvo 43 % de aceptación. Según Gallup, ha perdido seis puntos desde agosto y 13 puntos desde junio. Los republicanos no lo aceptan, pero los independientes que pudieron convertirse en aliados de los demócratas, vienen descalificándolo: de 55% en junio a 37% a mediados de octubre.

Acabó la luna de miel de Biden con la opinión pública de Estados Unidos. Las inconsistencias de su estilo de gobernar han impactado las preferencias del público. En septiembre obtuvo 43 % de aceptación. Según Gallup, ha perdido seis puntos desde agosto y 13 puntos desde junio. Los republicanos no lo aceptan, pero los independientes que pudieron convertirse en aliados de los demócratas, vienen descalificándolo: de 55% en junio a 37% a mediados de octubre.

Biden ganó la presidencia no por bueno, sino porque Trump es malo. Su desempeño ha sido desastroso. Un asunto de la importancia para México, la política migratoria, ha sido un disparate. Ofreció en campaña resolver el problema de los Dreamers, generando esperanza, prometiendo permisos de trabajo y nacionalizaciones, ahora un bloque demócrata cancela la promesa.

En asuntos migratorios, según el Pew Research Center, la Patrulla Fronteriza sostuvo en junio, encuentros con 200 mil migrantes, marcando un lamentable récord. El manejo de la crisis en la frontera con México ha sido infausto. Quedarán selladas las imágenes de la caballería fronteriza persiguiendo a despavoridos haitianos, algunos con niños en brazos.

Una regla de oro para implementar políticas públicas es la negociación previa con la oposición, pero también con los de casa. Todo indica que en el ambicioso plan de gasto en infraestructura y programas sociales, no hubo arreglos previos. Los republicanos se mostrarían en contra de un plan casi “socialista”, pero no haber alcanzado el compromiso de los demócratas para implementar los programas muestra inexplicable torpeza. Son los mismos demócratas, del partido de Biden, los que bloquean ahora sus promesas.

Los demócratas de extrema izquierda lo consideran demasiado conservador, los demócratas de la derecha lo consideran casi socialista, de manera que en términos beisbolísticos no ve la bola y abanica lo que tire el pitcher.

Trump se burlaba de Biden en la campaña al decirle Sleepy Joe (Joe el dormilón). Lo cierto es que la edad cobra facturas y Biden, con todo y el incremento en las expectativas de vida en los países industrializados, es un adulto muy mayor. Llega un momento en que no se sabe si el cuerpo duele por no haber tomado las medicinas o si son las medicinas las que provocan el dolor.

En cuanto a la pandemia, las buenas noticias de la disminución de contagios y muertes por la variable Delta, se opacan por la política interior. En los EU los estados son independientes y casi soberanos. Tanto que se han expedido cerca de 100 leyes que limitan las facultades de las autoridades sanitarias y que han conferido a los gobernadores tal poder que pueden limitar los programas de vacunación y los protocolos de cuarentenas. Se ha generado una auténtica crisis sanitaria con números contundentes: 700 mil muertos en casi dos años y lo más serio —dice The New York Times en primera plana— la muerte invisible del sistema de salud pública.

Las especulaciones de que Trump fuera sometido a las leyes fiscales y sujeto de responsabilidades hasta de orden penal, son espejismo Ante este panorama resurge Trump, ya en campaña, preparándose para 2024. Si las elecciones fueran hoy, los republicanos retomarían las riendas del Congreso y de la Casa Blanca. Aun cuando no sean hoy, en las próximas elecciones intermedias es previsible el regreso de los republicanos que están por retomar el control de las cámaras, cancelando las promesas de Sleepy Joe.
 

Profesor de la UNAM

 

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