AMLO y el béisbol

Mario Melgar-Adalid

La UNAM tiene la admiración popular, por eso merece el respeto presidencial.

Octubre es el mes del béisbol en tanto es cuando se celebra la Serie Mundial. Quienes lo practicamos pensamos que es el rey de los deportes. Quienes no lo conocen les parece lento, aburrido, desesperante. Sin embargo, el juego ha tenido un resurgimiento. Es el deporte nacional en países como Cuba, Japón, República Dominicana, Corea y Estados Unidos. En México ha tenido un impulso inusitado por la afición del Presidente, encargado de decir —sin prueba— que fue prospecto de grandes ligas.

En México, el béisbol no había tenido la atención presidencial. Entre los presidentes deportistas, Ávila Camacho caballista; López Mateos automovilista; Zedillo ciclista; Calderón futbolista; López Portillo bueno para todos; Alemán, Díaz Ordaz y Peña Nieto golfistas. Hubo una época de oro del béisbol mexicano cuando el presidente Alemán apoyó a su alter ego, Jorge Pasquel, en la guerra contra las grandes ligas de EU. Pasquel contrató a los mejores peloteros para la liga mexicana.

El sueño beisbolero duró poco, años adelante el IMSS vendió el Parque del Seguro Social —heredero del legendario Parque Delta— a unos desarrolladores comerciales. La afición de la capital quedó herida de muerte. Al rescate, Alfredo Harp Elú, promotor del beis en Oaxaca, impulsó la creación de un estadio en la capital. En la inauguración los fanáticos abuchearon al Presidente. Desde entonces ya no se presenta a los estadios beisboleros con público.

AMLO planteó una extraña política pública. Programó como meta que "cuando menos" entre 60 a 80 peloteros mexicanos estarían jugando en las grandes ligas. Para ello formaría escuelas por todo el país y otorgaría becas a los prospectos.

Uno de los peloteros mexicanos más exitosos del momento, el pitcher Julio Urías de los Dodgers de Los Ángeles, propuesto para el Premio Nacional del Deporte 2021, ha llamado la atención por su desempeño deportivo, pero también por haber escenificado un lamentable episodio de violencia sexual. El escándalo propició correctivos, tanto de la Liga como de su equipo en EU. En declaraciones recientes señaló que aprendió la lección y que un jugador de la MLB (Mayor League Baseball) debe comportarse como tal y ser un ejemplo.

Se le olvidó decir que antes que eso, su comportamiento es el de un mexicano, convertido en celebridad en el extranjero. Además de béisbol los prospectos que forme el programa de AMLO deberían tomar un curso de la conducta que se espera de ellos, ahora si que como diría el clásico, dentro y fuera del terreno.

El Presidente no pierde la oportunidad de engañar a los incautos que piensan que de no haber sido presidente hubiera sido un segundo Mickey Mantle. Quien conoce el juego y ha visto batear a AMLO sabe que es imposible haya sido prospecto de grandes ligas. Se me hace que ni siquiera fue seleccionado del equipo de Macuspana. Si uno lo ve "macanear", como tanto le gusta, sus deficiencias como pelotero aparecen a la vista.

El punto no son sus facultades beisboleras, sino la desconfianza ciudadana que genera dedicar millones de recursos al impulso del beis, mientras subsisten las deficiencias en salud y en educación que afectan a quienes nada tienen. Mejor que escuelas y estadios de beis, becas, guantes, pelotas y bates hubieran sido medicinas para los niños con cáncer.
 

Medalla de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe 1974 (pitcher).
@DrMarioMelgarA

 

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