Ricardo Salinas, ¿otro desafío al gobierno?

Mario Maldonado

Ricardo Salinas Pliego es un ‘lobo’ envuelto en una piel de cordero. Esa impresión me dio la última vez que lo entrevisté hace casi seis años en TV Azteca. De trato afable y con un semblante dócil, parece esconder lo que en realidad es: un implacable empresario que para abrirse paso en el mundo de los negocios se ha valido de todo: disputas legales, traiciones y una relación estrecha con los gobiernos en turno y con los medios de comunicación.

Su biografía está repleta de claroscuros. Explosivo y maquiavélico, antepone sus negocios a cualquier cosa. Así es como ha crecido su emporio comercial, financiero y de contenidos. Políticamente incorrecto, lo mismo critica al gobierno o a Andrés Manuel López Obrador, que se alía con ellos; lo mismo se va contra el subsecretario Hugo López Gatell en el primetime de TV Azteca, que despliega sus tentáculos por todo el gabinete; lo mismo le pide a la gente que se ‘desapendeje’ y salga a las calles en plena emergencia sanitaria, que desafía a la Secretaría de Salud y a la del Trabajo con tal de mantener sus negocios funcionando. Muy pocas personas como el segundo hombre más rico de México, amigo y consejero del Presidente, pueden hacer todo esto sin enfrentar las consecuencias.

Ayer, en un arrebato Ricardo Salinas Pliego usó su cuenta de Twitter para criticar el confinamiento de los mexicanos. Desde su lujoso encierro en Valle de Bravo –a donde llega en helicóptero, como casi a todos lados– el magnate del comercio minorista enfocado a los estratos sociales de la base de la pirámide escribió con un dejo de sarcasmo: “Dado que el virus no se va a extinguir por sí solo y que seguirá expandiendo su presencia en tanto haya seres humanos que lo reciban y por lo tanto se multiplique… ¿Cuál es su plan a futuro?”

Y se respondió: “1.- ¿Quedarse encerrados hasta que haya cura o vacuna? 2.- ¿Quedarse encerrados hasta que el gobierno les diga que pueden salir? 3.- ¿O quedarse encerrados hasta que un buen día se desapendejen y decidan salir a vivir la vida con todo y sus riesgos? ¿O hay algo que no veo, algo que se me escapa? ¡Abrazos cariñosos!”

Así piensa el segundo hombre más rico de México, quien desde que se confirmó el primer caso de coronavirus en México –y se declaró la Fase 1 de la emergencia– a la fecha, ha perdido 2 mil 300 millones de dólares en los mercados por la depreciación de las acciones de sus empresas. Según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, el dueño de Elektra, TV Azteca, Banco Azteca y otras empresas del sector petrolero y de construcción posee una fortuna de 11.4 mil millones de dólares, menor a los 13.7 mil millones que registró el 28 de febrero.

No es la primera vez durante la pandemia que Ricardo Salinas levanta polémica en las redes sociales y medios de comunicación. El 24 de marzo, cuando inició la Jornada Nacional de Sana Distancia en México, se decretaron medidas de aislamiento voluntario y la suspensión de actividades que no fueran esenciales en el país. Sus empresas, sin embargo, se mantuvieron en operación a pesar de que otras tiendas departamentales, también con un fuerte movimiento de sus negocios financieros, cerraron sus puertas.

“Hoy estamos mal, las calles vacías, todo cerrado, escuelas vacías, hoteles vacíos, restaurantes vacíos, parques sin gente. Esto no puede ser, la vida tiene que continuar (...) Nos han metido a todos el miedo a morir por el Covid-19… Este virus existe, sin duda, pero no es de alta letalidad… como van las cosas parece que no moriremos por coronavirus, pero sí vamos a morir de hambre”, dijo en una reunión con empleados el pasado 25 de marzo.

Luego, el 20 de abril, en la emisión del noticiario estelar de TV Azteca el periodista Javier Alatorre hizo un llamado a desconocer la información proporcionada por la Secretaría de Salud a través de las conferencias del subsecretario López Gatell, un funcionario al que aunque desde el gobierno han querido erigir como salvador, lo cierto que ha errado en casi todas sus proyecciones respecto al coronavirus.

Ocho semanas después del inicio de la jornada de distanciamiento social, la secretaria de Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, finalmente expuso a Elektra públicamente. Fue hasta siete días después de que fueron evidenciados en la conferencia matutina que los negocios departamentales del Grupo Salinas accedieron a cerrar sus puertas.

La relación de Ricardo Salinas con López Obrador no es como cualquier otra de un empresario con el gobernante en turno; el dueño de Grupo Elektra apuntaba a convertirse en el empresario favorito de la 4T desde que logró posicionar en el gabinete a tres de sus cercanos y formar parte del Consejo Asesor Empresarial del Presidente, pero los escándalos como el de sus orquestas lo han puesto bajo los reflectores.

Salinas Pliego criticó en marzo del año pasado el centralismo del gobierno de AMLO y decisiones como la de cancelar el aeropuerto de Texcoco, así como las licitaciones en el sector energético. “Tiene problemas con confianza y delegación”, le dijo a la periodista Jude Webber, del Financial Times.

Para un empresario tan calculador como Ricardo Salinas Pliego, pocas cosas son coincidencia. Por eso en su mensaje de ayer no queda claro si el llamado a salir a las calles es otro desafío a la Secretaría de Salud, o bien le está dando su respaldo a López Obrador en la reapertura de las actividades económicas, con todo el peligro que eso significa.

Como sea, el tono del mensaje, entre burlón e iracundo, nos dibuja bien a Ricardo Salinas: un empresario que se autocalifica como antiestablishment, quien al oponerse a la autoridad en medio de la crisis sanitaria pone en riesgo la salud de muchas personas que trabajan para sus empresas o que seguirán su ejemplo. 

FGR, segunda oportunidad

Como lo publicamos ayer, el tema de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y de su emporio empresarial aún tiene mucha historia, sobre todo porque la UIF de Santiago Nieto obtuvo un nuevo acuerdo de bloqueo de los 151 millones de dólares procedentes de cuentas extranjeras ante un Tribunal Colegiado que considera ya movimientos irregulares de 2019 a la fecha del presidente de su patronato, Gerardo Sosa Castelán.

Se ha confirmado además que, aunque las cuentas domiciliadas en el banco HSBC fueron desbloqueadas por algunas horas, ni la UAEH ni su patronato pudieron retirar los fondos, por lo que las autoridades mexicanas, y en especial la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero, tienen una segunda oportunidad para concretar el aseguramiento de los recursos que la DEA ha identificado como procedentes de operaciones ilícitas.

¿Corrupción en el INM?

Aunque Andrés Manuel López Obrador haya culpado a los gobiernos locales de las alzas en materia de corrupción reportadas por el Inegi, lo cierto es que aún hay muestras claras de que el cáncer persiste a nivel central. Por ejemplo, en el Instituto Nacional de Migración (INM), donde el equipo de Francisco Garduño mantiene como proveedora del servicio de limpieza a Decoaro y Supervisión, a pesar de que solo ha registrado ante el IMSS a 195 de sus trabajadores, mientras que tiene una plantilla de mil empleados, sólo si se consideran los contratos que mantiene vigentes a nivel federal.

El caso resulta aún más tortuoso al observar que este brazo de Gobernación, que lleva Olga Sánchez Cordero, busca renovar el servicio bajo una corriente que encumbra a la contratista, ya que publicó las Bases de la Invitación a Cuando Menos Tres Personas IA-004K00001-E33-2020, el martes pasado a las 9:46 pm y programó la Junta de Aclaraciones para el jueves 21 de mayo, por lo que las empresas convocadas no tuvieron tiempo suficiente para formular sus preguntas, a excepción de Decoaro y Supervisión, que presentó un cuestionamiento.

En el sector aseguran que esta firma cuenta con la venia de la directora general de Administración, Carmen Ivonne Ramírez, pero también con cercanos al primer círculo del titular del IMSS, Zoé Robledo.
 

@MarioMal
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