Omar García Harfuch, 15 horas antes del atentado

Mario Maldonado

El secretario de Seguridad Ciudadana llegó puntual a la reunión que habíamos programado –y reprogramado antes varias veces– para platicar sobre él: sobre su carrera y los grandes retos en materia de seguridad que enfrenta el país y la capital.
Fue el jueves por la tarde, 15 horas antes de que un grupo de 28 sicarios lo emboscaran mientras circulaba por Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes y transitadas de la CDMX.

Según las indagatorias de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, el atentado contra Omar García Harfuch, el Jefe de la Policía capitalina, se planeó con al menos tres semanas de anticipación y una noche antes los sicarios fueron llevados a distintos puntos de la ciudad a recoger el armamento; iban encapuchados para que no pudieran identificar los lugares que visitaban.

Un par de semanas antes, García Harfuch había recibido amenazas del Cártel Jalisco Nuevo Generación (CJNG), luego de los golpes asestados a la organización criminal que dirige Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, principalmente por la extradición de su hijo “El Menchito” a Estados Unidos. El Jefe de la Policía capitalina sabía que traía cerca a quienes, por su mano dura y combate frontal a narcotráfico, lo querían muerto. Quizá por eso, su jefe de escoltas –quien murió en la emboscada del viernes junto con otro integrante de su equipo de seguridad y un civil– se acercaba constantemente a él para transmitirle mensajes y reportarle cualquier situación sospechosa. Eran amigos.

“Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG, dos compañeros y amigos míos perdieron la vida, tengo tres impactos de bala y varias esquirlas. Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada.
Continuaremos trabajando”, escribió el viernes en su cuenta de Twitter, tres horas después de la lluvia de balas que sacudió la camioneta blindada en la que viajaba, de las cuales recibió tres impactos en el hombro, clavícula y rodilla izquierdos. Fue sometido a una cirugía que resultó exitosa y se encuentra en recuperación.

García Harfusch habla con la valentía y convicción de alguien que fue formado en las filas de la Policía Federal, y que ha visto y vivido en carne propia sucesos atroces relacionados al crimen organizado. Está convencido de que a los criminales se les enfrenta con mano dura y sin concesiones. “Yo soy policía, esa es mi formación, y estoy muy orgulloso de serlo”, se jacta el secretario cuyo semblante, si bien serio y firme, se aleja del estereotipo del jefe de la Policía: es amable y evita usar tecnicismos, claves o palabras altisonantes. Sabe que la función de un buen secretario de Seguridad, además de dar resultados en el combate al crimen, pasa por tener una buena comunicación y por transmitir confianza tanto a sus superiores, como la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, como a quienes tiene bajo su mando.

El miércoles de la semana pasada, García Harfuch le presentó al presidente Andrés Manuel López Obrador los datos más recientes de delitos en la capital del
país, los cuales siguen a la baja gracias a la estrategia de inteligencia, investigación y desmantelamiento de células del crimen organizado. En aquella reunión, el presidente felicitó a García Harfuch y a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum. Ese mismo día, el secretario de Seguridad Ciudadana se reunió con todos los integrantes de su cuerpo policiaco para transmitirles las buenas noticias.

En los primeros cinco meses de 2020 se redujo el número de carpetas de investigación en delitos de alto impacto y los niveles de violencia.

De acuerdo con del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en la capital del país hubo una disminución de 17% en los delitos de homicidio doloso, una baja de 65% en secuestro y una reducción de 49% en el robo en transporte público.

Así, mientras la estrategia de García Harfuch da resultados en la Ciudad de México y le granjea ataques del crimen organizado, la del gobierno federal ha probado ser fallida. Pese a ello, el presidente López Obrador y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, dijeron que no van a modificarla, sin mencionar la tibia respuesta sobre el atentado del viernes. Durazo asegura que ninguna organización tiene la fuerza para retar al Estado, pero la emboscada contra García Harfuch y las amenazas contra el propio secretario de seguridad federal, y de Santiago Nieto y Marcelo Ebrard reflejan lo contrario.

De llamar la atención también que el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, no se haya pronunciado al respecto, sobre todo porque García Harfuch es nieto de un exsecretario de la Defensa.

Como lo escribió en su cuenta de Twitter y lo ratificó Claudia Sheinbaum en la conferencia del viernes, García Harfuch seguirá al frente de la policía de la CDMX, ahora con un rol más preponderante en la esfera pública. Hay quien dice que podría ser un buen relevo de Durazo, quien, ya se sabe, está interesado en ser gobernador de Sonora.

Dinastía en asuntos de seguridad

Omar García Harfuch es parte de una dinastía que en diversos momentos de la historia ha tenido en sus manos la seguridad del país. Su abuelo, el general Marcelino García Barragán, fue secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz; mientras que su padre, el presidenciable priísta Javier García Paniagua, fue director Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación en los años 70.

Con esta tradición, García Harfuch se hizo licenciado en Seguridad Pública, especialidad que sumó a una licenciatura previa en Derecho. Se enroló hace más de una década en la Policía Federal, en la que llegó a encabezar la Agencia de Investigación Criminal, desde donde fue responsable, por ejemplo, de la aprehensión del exgobernador veracruzano, Javier Duarte.

Entre los mandos policiales se le reconoce como el elemento mejor preparado en materia de seguridad pública en el país, pues ha tomado diversos cursos y seminarios de capacitación en la Universidad de Harvard, el FBI y la DEA. Se destaca también que el secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX ha logrado integrar bajo su mando a uno de los mejores equipos de trabajo en el ámbito de inteligencia policiaca.

“Omar es sin duda el perfil más idóneo para liderar a los más de 90 mil policías que hay en la Ciudad de México; parecería increíble, pero conoce a todos los elementos a su cargo, tiene una destreza inigualable para saber en quién confiar y en quién no. No sólo está limpiando la ciudad sin dar tregua a los criminales, está también limpiando a la policía capitalina”, dice uno de sus pares en los estados.

Agrega que “García Harfuch tiene una formación académica en seguridad, desde siempre y por su formación familiar se ha mantenido en capacitación en materia de seguridad internacional, ha tomado cursos antinarcóticos e incluso es experto en la planificación de operativos especiales de Estados Unidos”.

Los altos mandos de la policía coinciden en que la capacidad de Omar García para combatir la delincuencia, en especial a la organizada, es únicamente comparable con las de los secretarios de Seguridad de los estados de Quintana Roo, Alberto Capella, y de Yucatán, Luis Felipe Saidén; estos también con una larga carrera policiaca.

Por todo lo anterior, además de considerarse como un gran acierto, la llegada de García Harfuch al gabinete de Claudia Sheinbaum fue vista como una aceptación silenciosa de la jefa de Gobierno sobre la existencia y operación de los grupos del crimen organizado en la capital.

Mientras el responsable de la seguridad a escala federal, Alfonso Durazo, se resistía a aceptar la presencia de carteles del narcotráfico en la Ciudad de México, García Harfuch no sólo reconoció la operación de al menos tres distintos grupos de la delincuencia organizada, sino que articula constantes operativos para detener a los criminales.

CONTACT alista estrategia de crecimiento

La empresa ferretera CONTACT, que pertenece al grupo tapatío Druvar y dirige Pablo Uranga Orozco, trae un nuevo plan de crecimiento para los próximos meses. Se enfocará en la proyección de la marca, atención a proveedores y captación de clientes finales.

Está por echar a andar una nueva red de Ferreterías Contact en ciudades clave, donde buscarán desplazar en redes de primer piso productos de alta calidad a precios accesibles, con el propósito de crecer en el mercado y reactivar la economía en este sector. Con esto, abandonará las ‘expos’ físicas, empezando por la Expo Nacional Ferretera a celebrarse en septiembre próximo.

El conjunto de medidas que implementará CONTACT deriva de su estrategia para ajustarse a los nuevos tiempos; es decir, la contracción del sector de la construcción y los impactos económicos ocasionados por el COVID-19.

En marzo de este año se registró una caída en el valor de la producción constructora de 2% respecto al mes previo, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras del Inegi. Los resultados de abril, mayo y junio también serán malos por la pandemia que ocasionó el cierre temporal y en algunos casos permanente de los negocios.

Así, el jugador mexicano más importante en productos para el mercado ferretero y plomero de alta especialidad, en el sistema hidráulico, con un potencial de 890 millones de pesos, esta firma tiene en marcha ya un ambicioso plan para hacer crecer su cuota de mercado y facturación en por lo menos 20%. Así es como se prepara una empresa ferretera ante los escenarios adversos.

Se unen por empleados de limpieza

La Unión Nacional Independiente de Trabajadores y Empleados de Limpieza (UNITYEL), que lleva Marco Reyes Saldívar, ha hecho la tarea para proteger a los afanadores y pulidores que desempeñan su labor en áreas consideradas de alto riesgo, debido a que en ellas se brinda atención a pacientes con Covid-19.

En este sentido se logró la entrega de mascarillas N95, botas quirúrgicas y overoles con capuchas de seguridad para salvaguardar su estado de salud, además de que se realizaron gestiones para que las áreas contratantes, ya sean del sector público o privado, añadan un bono quincenal del 20% de su sueldo.

Además, entre las acciones de la UNITYEL destacan capacitaciones constantes para prevenir contagios, así como una alianza con la Academia Mexicana de Educación para que los especialistas en limpieza puedan acreditar los estándares que emite el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales.
 

@MarioMa
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