No usar crédito del FMI, más caro que la venta del avión

Mario Maldonado

México está sumido en una terrible crisis de salud y económica, en buena medida por la inacción del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador que raya en la negligencia y que pondrá en su lugar de la historia al gobierno de la desvencijada Cuarta Transformación.

El jueves se dará a conocer la estimación de la actividad económica para el segundo trimestre del 2020, periodo en el que la epidemia del coronavirus hizo estragos en el país tras el cierre de las actividades productivas, sociales y educativas. Se espera que el Inegi reporte un desplome de 20% del PIB, similar al dato que conocimos la semana pasada para mayo, cuando el IGAE se desplomó 21.6%.

La semana pasada el Inegi también dio a conocer los resultados de tres encuestas sobre el impacto del Covid-19 en la economía y el mercado laboral. Los datos son escalofriantes: 92.2% de las empresas en México reportaron no haber recibido ningún tipo de ayuda para enfrentar la crisis, seis de cada 10 compañías tuvieron que recurrir a paros técnicos y 13.6 millones de personas dijeron estar desocupadas en el país, de las cuales 11.9 millones lo relacionan directamente con el cierre de actividades de las empresas en las que trabajaban.

Ayer el Coneval dio información adicional para completar el cuadro de terror. Expuso que la paralización económica derivada del coronavirus generó un incremento acelerado en el desempleo, y con ello de la pobreza laboral, la cual entre abril y mayo pasó de 53.1% a 54.9% de la población. La pobreza laboral significa no contar con el ingreso suficiente para cubrir la canasta alimentaria básica, aunque no incluye los recursos a los que se puede acceder a través de los programas sociales, las remesas y otros ingresos.

En materia de salud, las noticias no son mejores. México es de los pocos países que no ha logrado reducir los picos de contagios y muertes por coronavirus, que están en el rango de los 390 mil casos y 44 mil defunciones. Todo esto sin mencionar el exceso de muertes que se han registrado en el territorio nacional, las cuales, según reconocieron las autoridades de salud, superan 70 mil sólo para el periodo de las semanas epidemiológicas, es decir del 15 de marzo al 27 de junio. La peor noticia es que no se ve para cuándo va a aplanarse la famosa curva del desacreditado subsecretario Hugo López-Gatell, quien incluso reconoce que la epidemia puede alargarse hasta marzo del próximo año.

Pese a este escenario apocalíptico para México, ayer el presidente López Obrador gastó la mañana en hablar sobre un tema superficial que ha querido usar de manera política y como un distractor de los temas que realmente preocupan a los mexicanos: la venta y rifa del avión presidencial que desde hace un año supuestamente ya tiene comprador y muchos interesados, pero lo único que ha sucedido es que el gobierno mexicano ha gastado mucho dinero para mantenerlo parado 19 meses en un hangar de California, Estados Unidos.

Según el gobierno federal, las propuestas de los supuestos interesados en el avión TP-01 que se adquirió en el sexenio de Felipe Calderón y fue utilizado en el de Enrique Peña Nieto, son por 120 millones de dólares. Los recursos que se obtengan, según el Presidente, serán para equipar hospitales y unidades médicas en el país. Al margen de la venta, lo que alimenta la farsa, es la rifa que se sacó de la manga Andrés Manuel López Obrador y para la cual usó de nueva cuenta su estrategia de sometimiento a un puñado de empresarios.

La farsa de la venta del avión, para la cual se ha prestado un exfuncionario del gobierno de Peña Nieto que ahora encabeza Banobras, Jorge Mendoza Sánchez, es solamente eso: un circo que en medio de la crisis de salud y económica luce como un acto de desinterés del Presidente por sus gobernados.

Si el Presidente está muy preocupado por los 120 millones de dólares que puede obtener por la venta del avión, debería voltear a ver los 159 millones de dólares que su gobierno tendrá que pagar este año al Fondo Monetario Internacional (FMI) por mantener abierta la línea de crédito flexible de 47 mil millones de dólares que México tiene disponible para usarla en caso de emergencias.

El gobierno del presidente López Obrador se ha rehusado a endeudarse para paliar la profunda crisis económica que causó el coronavirus y sus malas decisiones de políticas públicas y mensajes que aterran a los inversionistas. Esto, a pesar de que, contra su promesa de campaña, la deuda pública de todos modos va a aumentar de 49% del PIB con que arrancó su sexenio, a cerca de 60% por la caída de la economía y la depreciación del peso frente al dólar.

El argumento forzado del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, de no recurrir a los mercados internacionales para contratar deuda –como lo han hecho buena parte de los países para enfrentar la crisis– es que al gobierno le costaría “mucho dinero”. Pero el secretario sabe que la línea de crédito del FMI tiene una tasa preferencial, menor a 6% o 7% que le cobrarían los bancos de inversión.

Así que la excusa de no endeudarse para atender la crisis es una falacia: quiera o no el Presidente, tiene que pagarle al FMI los 159 millones de dólares, más de lo que va a recaudar por la venta del avión presidencial.

Réplica

Ayer publicamos que el exsecretario de Movilidad de la CDMX, Héctor Serrano, presionó con las movilizaciones de sus grupos de taxis en la capital para lograr acuerdos políticos. En una carta nos comenta que “no ha estado involucrado en dichas movilizaciones y que no cuenta con grupos de taxistas”. “Desde mi salida del Gobierno de la Ciudad en el 2017 a la fecha no he sostenido comunicación siquiera con alguien vinculado con ese gremio (...) No me coloco como adversario de la Jefa de Gobierno, a quien respeto simple y llanamente porque no tengo ninguna motivación política”.

Líos en la SEP

Al interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de Esteban Moctezuma, se prenden las alertas por el fallo que darán este miércoles en cuanto a la licitación para el suministro de vales de despensa por el concepto del pago de becas, algo así como 32 millones de pesos divididos en 28 millones de monederos electrónicos y 4 millones de vales de papel.

Las dudas vienen porque solo se presentaron dos postores: Toka Internacional, a cargo de Hugo Villanueva, y Broxel, de José Antonio García. Ésta última es la favorita para llevarse el contrato debido a los cambios realizados en las bases respecto al proceso del año pasado. Y es que se habrían puesto diversos candados como que la penalización en caso de incumplimiento sea por el total del contrato, y no solo por la parte incumplida, sumado a las políticas de robo o pérdida en vales de papel y su reposición, algo no visto antes visto en el sector.

Traxión libra crisis

La firma de transportes y logística Traxión ha logrado librar la crisis económica generada por el coronavirus a través de una estrategia de monitoreo cercano para detectar clientes nuevos y mejorar los servicios en marcha. Con esto, el equipo comandado por Aby Lijtszain consiguió crecer 112.5% su utilidad neta al sumar 151 millones de pesos al segundo trimestre del año, según su reporte a la Bolsa Mexicana de Valores.

Estos movimientos son parte del plan de resiliencia emprendido por la empresa para enfrentar entornos macroeconómicos complicados, además de potencializar su desarrollo. Sus ingresos consolidados ascendieron a 3 mil 279 millones de pesos en el segundo cuarto del año, lo que representó un aumento de 6.8% frente al mismo periodo del año anterior. Dos recientes lanzamientos de aplicaciones inteligentes, una para la movilidad de personas mediante rutas preestablecidas y otra enfocada a conectar a pequeños transportistas con cargas de firmas de talla nacional e internacional, fueron clave para enfrentar de mejor manera la crisis.

 
@MarioMal
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