“No se puede gobernar sin los empresarios”: CCE a AMLO

Mario Maldonado

Cuando iniciaba el gobierno de la autonombrada Cuarta Transformación, en una de las reuniones en las que Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), estrechó su relación con Andrés Manuel López Obrador, se sinceró: “Se pueden ganar elecciones sin los empresarios, pero no se puede gobernar sin ellos”, le soltó. 

Curtido en la política, como presidente nacional del PRD, jefe Gobierno de la Ciudad de México y tres veces candidato a la Presidencia de la República, López Obrador hizo un gesto de aceptación. 

Ya en las mieles del poder, con la mayor aprobación que ha tenido un Presidente en la historia de México, López Obrador se sintió todopoderoso y se decidió a separar lo inseparable: el poder político del poder económico. 

Quince meses han transcurrido del nuevo gobierno y la relación de la iniciativa privada con el gobierno federal ha sido más bien errática: muchas reuniones, muchos acuerdos, comidas y cenas en Palacio Nacional, pero nada se ha aterrizado. Nada de esto se ha visto reflejado en nuevas inversiones, más generación de empleo y, sobre todo, confianza de empresarios e inversionistas en la Cuarta Transformación. 

Alfonso Romo, el jefe de la Oficina de la Presidencia, ha quedado mal como interlocutor del gobierno con la iniciativa privada. Desde el Aeropuerto de Texcoco hasta los gasoductos y, más recientemente, el acuerdo de inversión en energía, el empresario regiomontano no ha podido insertar las solicitudes de los empresarios en las decisiones de gobierno de la 4T. 

El resultado de esto ha sido un estancamiento de la economía en 2019 y una incertidumbre de los empresarios globales y nacionales que se ha reflejado en una fuerte caída de la inversión fija bruta el año pasado (-4.9%). 

La última prueba de fuego para determinar si se quedan los capitales invertidos en ‘fierros’ (como se denomina a la inversión fija) por parte de las empresas o si les van buscando un nuevo destino, es el plan de inversión en el sector energético. 

Romo ha hablado de inversiones históricas cercanas a los 100 mil millones de dólares en 137 proyectos; sin embargo, la realidad es que ese monto estará muy por debajo de lo que realmente se anunciará el próximo 18 de marzo, cuando se conmemora la Expropiación Petrolera. Se dice que aunque se propondrá la reapertura de los farmouts de Pemex y las rondas de hidrocarburos, el monto no superará los 50 mil millones de dólares. 

Los enlaces de los empresarios con el gobierno ya no sólo son Alfonso Romo, sino el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y el consejero Jurídico, Julio Scherer.

La misión de corto plazo es sacar un plan de inversión en el sector energético que convenza a los inversionistas globales, a los empresarios y a las calificadoras. “Es la última llamada”, aseguran Antonio del Valle, del Consejo Mexicano de Negocios, y Carlos Salazar, del CCE. 

Si ese objetivo no se cumple, se podría esperar la renuncia de algunos de los moderados del gabinete e incluso una crisis económica, aderezada por el brote del coronavirus. 

Como aquí contamos la semana pasada, el consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, llevó hace dos semanas un mensaje de aliento a los empresarios del Consejo Mexicano de Negocios: “El gobierno empezará con la reapertura del sector petrolero y luego regresará a electricidad”, dijo en referencia a los farmouts, las rondas de hidrocarburos y las subastas en el mercado eléctrico.

Según fuentes de Pemex y de CFE, la declaración, en privado, que hizo el consejero Jurídico, sacó chispas en la Secretaría de Energía. La titular del ramo, Rocío Nahle, habría montado en cólera, pues asegura que “nada se mueve” en el sector sin que ella lo sepa y lo apruebe. 

Sin embargo, el anuncio del próximo 18 de marzo está ahora más presionado por el desplome de los precios del petróleo este fin de semana, derivado del nerviosismo generado tras la epidemia del coronavirus y por el desacuerdo de la OPEP y Rusia para recortar la oferta de crudo e impulsar los precios del petróleo. 

Pemex sigue en el ojo del huracán por su endeble situación financiera y sus pérdidas de casi 350 mil millones de pesos en 2019. Ayer, los precios del petróleo cayeron cerca de 30% y la mezcla mexicana, que cerró el viernes en 40.32 dólares por barril, abrirá hoy por debajo de los 30 dólares, lo que activará las coberturas que acordó la Secretaría de Hacienda, cuya proyección es de 49 dólares para 2020. 

Son días críticos para la 4T. El Presidente deberá comportarse como un genuino estadista o podemos esperar lo peor. 

Al tiempo. 

Twitter: @MarioMal
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