Lozoya, Videgaray y el PAN: los conflictos por la reforma energética

Mario Maldonado

La reforma energética se ha convertido en el centro de las denuncias con las que Emilio Lozoya Austin busca ‘limpiar’ su nombre al mismo tiempo que embarra a todo político y ex legislador que ayudó a que se aprobara.

La realidad es que la participación de Lozoya Austin en la negociación de la reforma energética fue limitada y se circunscribió a los temas en los que manifestaba un claro interés personal y económico, de acuerdo con varias fuentes consultadas.

Uno de estos fueron los farmouts, donde quería que Pemex tuviera la capacidad de decidir asociaciones sin opinión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), por compromisos que había adquirido con la empresa rusa Lukoil.

Este interés personal es clave para entender no sólo la animadversión de Lozoya con los legisladores que pugnaron por un modelo distinto de farmouts, sino su disputa con Luis Videgaray: Emilio no sólo jugaba por su cuenta, sino que metía presión a la relación con los Estados Unidos por tener tales compromisos con la empresa petrolera más importante de Rusia. Esta empresa a la postre facilitó su huída y estancia fuera de México. La nueva “Guerra fría” de ELA fracasó en el Congreso y lo alejó del gobierno.

En los días previos a la aprobación del régimen de farmouts, el coordinador parlamentario del PRI, Emilio Gamboa, convocó a una cena entre los negociadores del gobierno, encabezados por Luis Videgaray, Pedro Joaquín Coldwell y los legisladores del PAN.

A dicha reunión iba a asistir Lozoya para presentar sus argumentos sobre el por qué Pemex debería decidir a las empresas con las que se asociaría para aprovechar los campos de la ronda cero. Era tan mala la relación entre Lozoya y Videgaray y los legisladores del PAN, que nunca llegó a la cena.

Después de una larga discusión, ahí se decidió avanzar en la aprobación de la reforma y Videgaray desautorizó expresamente a Emilio Lozoya en cualquier intento de modificación a los contenidos acordados en la mesa de negociación. El entonces secretario de Hacienda transmitió su molestia al presidente Peña por el intento subrepticio de Lozoya de incidir en la reforma para promover ciertos negocios de interés personal.

Asimismo, Videgaray se comprometió con los senadores del PAN a desactivar los acuerdos que Lozoya tenía ya con los diputados federales, especialmente con Rubén Camarillo y Juan Bueno Torio, para hacer transitar su planteamiento de farmouts.

El otro gran tema eran los ductos, donde el consenso entre legisladores y gobierno planteaba condiciones de mercado y competencia en el sector estratégico del gas, con el Cenagas como articulador autónomo.

Esta posición era contraria a la de Lozoya, que pugnó por mantener el control absoluto de la infraestructura en manos de Pemex.

Otro asunto fue el cuarto de datos, en el que Lozoya quería cerrar condiciones de competencia, para ser él quien pudiera favorecer con información clave a compañías.

Los legisladores determinaron en la reforma que el cuarto de datos se entregara a la CNH para que durante las rondas, la propia comisión pudiera administrar los accesos a las compañías interesadas. De no haberse aprobado de esta manera, las rondas de licitaciones habrían resultado un fracaso: ninguna empresa habría querido depender de la información que resguardaba y proporcionaba su principal competidor. En este tema, Lozoya perdió un gran negocio.

Y finalmente el cabotaje. Específicamente, Lozoya promovió la modificación del inciso V) del Artículo 7 de la Ley de Inversión Extranjera para que la industria de transporte marítimo, específicamente en lo referente al suministro y transportación de combustibles y lubricantes pudiera ser realizado por empresas 100% extranjeras, sin existir trato recíproco o convenio de colaboración con otros países como Estados Unidos. Pero no se justificaba hacer esta modificación que en su caso obedecía a intereses distintos a los nacionales.

Por estas razones la reforma energética no fue aprobada como pretendía Lozoya Austin. Ahora, busca responsabilizar y acusar a ex legisladores y ex funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Certificación de protección

Este lunes el organismo mexicano NYCE, que lleva Carlos Pérez, entregará la Certificación en Protección de Datos Personales a la firma Crédito Real, de Ángel Romanos Berrondo, especialista en soluciones financieras para la población desatendida por la banca tradicional, y que hoy suma más de 886 mil clientes activos y 51 mil millones de pesos colocados en créditos en países como México, Estados Unidos y Centroamérica.

Proteger la información personal es vital, pues basta considerar que el robo de esta se ha convertido en una de las actividades más redituables en los últimos años y la pandemia del Covid-19 no ha sido la excepción; de hecho, la Organización de Naciones Unidas estima que los ataques para robar información sensible a través de correos electrónicos crecieron 600%, por lo que cada 39 segundos se realiza un ataque masivo. La misma Google calcula que a diario se envían 18 millones de mensajes con el objetivo de robar información.
 

@MarioMal

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