Los miles de millones a las Fuerzas Armadas

Mario Maldonado

AMLO da su lealtad a mandos castrenses buscando una respuesta de la misma categoría

Las tres grandes transformaciones a las que alude constantemente Andrés Manuel López Obrador –la Independencia, la Reforma y la Revolución– se caracterizan por una marcada supremacía de la clase militar sobre la civil. Por eso, el Presidente busca a toda costa darle cada vez más fortaleza a la milicia, con tres objetivos principales: el político, el económico y el de seguridad. 

Con el anuncio de que el gobierno buscará que la Guardia Nacional sea coordinada por la Sedena –lo cual revelamos tras una reunión de AMLO con un grupo de empresarios–, sumado a las tareas asignadas al Ejército en materia de aduanas, coordinación de puertos, construcción de proyectos de infraestructura y apoyo en el programa de vacunación, se confirma que México camina hacia un régimen militarizado. 

La justificación de un Estado administrado por militares no es otra más que la idea de que “México carece de funcionarios honestos”, como lo declaró el titular de Semar, Rafael Ojeda, por lo que se requiere de personal con disciplina castrense para evitar actos de corrupción. 

AMLO ofrece su lealtad a los mandos castrenses buscando una respuesta de la misma categoría, que garantice el apoyo de las Fuerzas Armadas a un Presidente que se asume como una víctima de múltiples complots de sus adversarios. 

“Si el Ejército y la Marina cometieron excesos en otros tiempos, fue porque se los ordenaron desde arriba la autoridad civil”, dijo el Presidente para atajar el temor que prevalece en la sociedad ante una cada vez mayor presencia de militares en funciones de gobierno, fundamentado ese miedo en los diferentes casos de violaciones a los derechos humanos que se han documentado. 

Y, a la par de la conferencia de prensa matutina, se invierte en una estrategia de propaganda y comunicación para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas, la cual, a diferencia de los lineamientos de prensa que prevalecen en el actual gobierno, gasta en estudios y contratos de publicidad que rompen con el concepto de austeridad. 

Hace unos meses dimos cuenta de 87 contratos de publicidad que la Sedena, de Luis Cresencio Sandoval, firmó por 34 millones de pesos para difundir el evento de celebración del ‘Mes del Ejército y de la Fuerza Aérea’. Este paquete de contratos fue apenas el principio, toda vez que se planea una campaña permanente de mensajes positivos sobre el Ejército basada en un estudio que prepara la empresa IPSOS para identificar el consumo de medios entre los mexicanos, y que se contrató con un costo de 480 mil pesos. 

También forman parte de estas estrategias los casi mil 800 millones de pesos que el Ejército invirtió en electrodomésticos y que reparten directamente los uniformados entre los damnificados de las inundaciones en Tabasco, aquellos que en noviembre de 2020 fueron víctimas de la decisión del propio López Obrador de cerrar la compuerta El Macayo para evitar que Villahermosa –y la refinería de Dos Bocas– quedaran bajo el agua, provocando con esto la afectación de más de 200 mil personas de las zonas más pobres del estado. 

Los militares son para este gobierno la cara de la honestidad, de la justicia y del desarrollo económico y social. Por ello cuentan con un presupuesto de 112 mil millones de pesos que supera en 100% al de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la cual, de sus poco más de 60 mil millones de presupuesto anual, tiene etiquetados más de la mitad para la casi ya militarizada Guardia Nacional. 

Con la incorporación de este cuerpo de seguridad y sus 50 mil millones de pesos anunciados este fin de semana por el Presidente, la Sedena controlará directamente tres puntos porcentuales del Presupuesto de Egresos de la Federación, cuando concentró alrededor de 1.5%. 

Gafilat en México 

Esta semana México es la sede de la XLIII Reunión Plenaria de Representantes del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat), un organismo conformado por 17 países que comparten estrategias para prevenir y combatir el lavado de dinero. Este ilícito alcanza cifras en la región por hasta 400 mil millones de dólares anuales. 

El evento, del que la Unidad de Inteligencia Financiera es anfitrión, fue inaugurado este lunes por el canciller Marcelo Ebrard y el titular de la UIF, Santiago Nieto, luego de que, desde hace varias semanas, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el organismo de la Secretaría de Hacienda establecieran mesas de trabajo orientadas a la cooperación internacional contra la delincuencia organizada, el financiamiento al terrorismo y el tráfico ilícito de armas. 

 

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