Los empresarios y el lobo 

Mario Maldonado

Andrés Manuel López Obrador no le tiene aversión a todos empresarios, pero la mayoría de los grandes hombres de negocios sí lo abominan. Creen genuinamente que era y sigue siendo un “peligro para México”. Para el establishment empresarial del país significa un gran riesgo para sus negocios, los cuales florecieron en buena medida impulsados por el poder político de las administraciones anteriores.

Andrés Manuel tiene razón cuando habla de la necesidad de separar el poder político del económico –el llamado capitalismo de cuates– para que el acceso al mercado entre el resto de los emprendedores y empresarios sea más pareja. A diferencia de países como Estados Unidos, en México los multimillonarios de antes siguen siendo los multimillonarios de ahora. Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Baillères, Germán Larrea, los Sada, los Garza, los Del Valle… todos líderes cuasimonopólicos en sus sectores económicos.

Cuando se reacomodaron los liderazgos empresariales tras el triunfo de López Obrador en las elecciones presidenciales de 2018, se les olvidó que el nuevo gobierno no solo quiere un nuevo modelo económico (posneoliberal), sino una nueva generación de empresarios. 

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, no representa a esa nueva generación que busca el Presidente, a pesar de que ha tenido un trato cercano y respetuoso con él. Salazar más bien pertenece a la élite regiomontana que ha dictado por años la política industrial del país, al grado de que en el sexenio pasado el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, fue un regiomontano que defendió a capa y espada sus intereses y también los del país en la renegociación del TLCAN.

En la otra cúpula donde convergen algunos de los hombres y mujeres con las mayores fortunas del país, el Consejo Mexicano de Negocios, tampoco está reflejada la nueva clase empresarial que anhela López Obrador. Al contrario: la mayoría de sus integrantes hicieron lo posible para que no llegara a la Presidencia, pues comulgan con las ideas de la derecha panista. 

Pese a ello, la elección de Antonio Del Valle Perochena como líder de esta cúpula de ultrarricos fue la más adecuada. Los Del Valle son conocidos por ser empresarios de bajo perfil, comprometidos genuinamente con el país y, como diría el Presidente, con “dimensión social”. No obstante, Andrés Manuel y su grupo saben que no fueron su opción en las elecciones de 2018, por lo que el trato con ellos es como con Carlos Salazar: de respeto, pero sin acercarse demasiado ni “morder el anzuelo”. 

Los empresarios mexicanos representados por Salazar y Del Valle se quejan del gobierno de López Obrador pero no han logrado articular una estrategia consistente para incluir a los de arriba con los de en medio, y ni se diga a los de abajo. O sea que la clase empresarial mexicana sigue siendo vista –y en la práctica así es– como un puñado de grandes corporaciones que acaparan los principales negocios públicos y privados. Son una minoría que gana mucho y derrama poco hacia la población. “Es el capitalismo salvaje”, dirán los neoliberales… y por eso el Presidente odia ese modelo económico. 

Ante este escenario, muchos empresarios han amenazado en privado que van a sacar sus inversiones del país, que van a exigirle al Presidente condiciones para seguir operando y que si no las hay se van… pero no se han ido. Así dijeron cuando eran vísperas de la elección presidencial, que los capitales financieros iban a salir corriendo de México si AMLO ganaba y que eso generaría una devaluación como la de 1994. Pero tampoco sucedió. 

La iniciativa privada, pues, está como el cuento del niño y el lobo. Prometieron hacer cambios, amagaron con sacar sus inversiones, amenazaron con cerrar plantas y negocios, y ahora que la crisis explotó se dieron cuenta que el lobo ya estaba en casa… y no saben cómo reaccionar. 

Posdata

Los empresarios están divididos, desdibujados, con líderes que no logran conectar con el Presidente ni con su gremio, y menos con la sociedad. Están en crisis. Necesitan un cambio de estrategia y nuevos cuadros. Un nombre que empieza a sonar fuerte en algunos círculos empresariales es el de Carlos Slim, quizá el único con la posibilidad para reagrupar a la IP y hacer que sus propuestas tengan eco en Palacio Nacional. 

CIE y Slim acondicionan Centro CitiBanamex 

Y hablando de Carlos Slim, junto con CIE de Alejandro Soberón, acondicionaron el Centro CitiBanamex como una Unidad Hospitalaria Temporal para atender a pacientes infectados con el virus de Covid-19. 

Mediante una inversión estimada en 683.3 millones de pesos, las fundaciones Telmex-Telcel e Inbursa aportaron 50%. Los recursos, una vez reunidos, se entregaron a CREA, la subsidiaria de CIE, que es la encargada de ejecutar el proyecto. 

El hospital operará las 24 horas del día, los siete días de la semana, durante abril, mayo y junio, hasta el 13 de julio, cuando comiencen los procesos de sanitización del centro de convenciones. 

La inversión contempla 854 camas y la suma de 34 de terapia intermedia, divididas en tres salas del Centro CitiBanamex.

Yo-apoyo.mx

Un grupo de emprendedores desarrolló la plataforma en línea yo-apoyo.mx, la cual funciona de manera gratuita y tiene el objetivo de unir a los consumidores con los negocios que continúan operando mediante entrega a domicilio o para llevar. 
Asimismo, los negocios, encuentran en yo-apoyo.mx un espacio en el que pueden promover sus servicios y seguir en funcionamiento.

En este sitio, los negocios están categorizados de acuerdo con los productos que ofrecen y también se puede navegar a través de zonas, o con solo mirar el mapa. A pocos días de haberse lanzado, se ha logrado una buena respuesta por parte de los negocios y en los dos primeros días se registraron casi 200 emprendedores. La idea ahora es fomentar la difusión a través de diversos medios para que más gente pueda acercarse a la plataforma y conseguir información o registrar su negocio. 

Enhorabuena por estas iniciativas. 

Separar para proteger

El sector plastiquero, que incluye firmas como PetStar, de Jaime Cámara, se han unido al llamado de separar los residuos a fin de evitar la propagación del Covid-19 y aprovechar los materiales que se pueden reciclar. Así, esta empresa, considerada la recicladora de PET grado alimenticio más grande del mundo, atiende a más de 24 mil pepenadores alrededor del país, por lo que está consciente de la importancia de la labor de los recuperadores, así como de la seguridad e higiene en la cadena. 
Además, vale la pena recordar que la recomendación es separar la basura en orgánico, inorgánico y sanitario, y así cuidar la salud tanto de los acopiadores de materiales como de la población en general, ya que de esta forma se puede evitar focos de infección, contagios y enfermedades.

@MarioMal  
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