Los Amodío se curan en salud

Mario Maldonado

Los hermanos Luis y Mauricio Amodio no las tienen todas consigo en el gobierno de la 4T, pues justo cuando veían esperanzas para establecer vínculos con el gobierno capitalino de Claudia Sheinbaum, con la detención de Julio Serna Chávez, tendrán que caminar nuevamente sobre la cuerda floja.

Los propietarios de Caabsa, y ahora de OHL, han tenido una relación de amor y odio con el excolaborador de Miguel Ángel Mancera; los beneficios que estos tuvieron durante el paso del funcionario por la Central de Abastos son innegables, al apropiarse del millonario negocio de los estacionamientos y de los peajes.

En su momento, en este espacio dimos seguimiento a la disputa que los Amodio, a través de la empresa N3ERL S.A. de C.V., mantuvieron con Copemsa, de Jorge Martínez, por un negocio que se calcula en mil 800 millones de pesos anuales, correspondiente a la administración de los más de 3 mil cajones de la CEDA y al cobro de peaje de los vehículos que ingresan al lugar.

Se trató, en los hechos, de una disputa entre el poder del gobierno de Mancera, en apoyo de sus aliados de Caabsa, y la herencia de Marcelo Ebrard; la historia del hoy secretario de Relaciones Exteriores ha estado ligada a la conocida empresa de estacionamientos, que basó su crecimiento en decisiones del Canciller, cuando éste era jefe de Gobierno, y de sus hermanos durante su paso por la trasnacional de supermercados Walmart.

Julio César Serna fue precisamente el encargado de destronar a Copemsa del millonario negocio, caracterizado por un abundante manejo de efectivo. Entregó a N3ERL la administración del estacionamiento y cambió también la gestión del peaje y de los sanitarios, todo con contratos que establecieron una vigencia hasta 2027.

Aunque la bonanza no duró todo el sexenio mancerista, sí fue suficiente para acumular una bolsa millonaria, a repartirse según señalamientos de los propios empleados del concesionario, con el administrador de la CEDA, mismo que, a su vez, argumentaba que las cuotas tenían como destino un funcionario de nivel superior.

Fue hasta 2017 cuando, con la llegada de Sergio Palacios como administrador de la CEDA, se interpusieron sendos juicios de lesividad para cancelar los contratos que dejó Serna; lo que desató una férrea pugna por la administración de los negocios, materializada en batallas del orden judicial y en enfrentamientos físicos entre empleados y golpeadores de las empresas en conflicto, al que se sumó también, por cierto, el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Mucho podrá decir entonces el hermano mayor de los Serna de la relación que mantuvo con los propietarios de Caabsa y, por supuesto, también tendrá oportunidad de denunciar los manejos que, a su llegada, encontró de la empresa Copemsa, los que según otras denuncias vertidas ante las autoridades capitalinas consistían también en un gran manejo de efectivo, que tenía entre sus principales receptores a importantes funcionarios del Palacio del Ayuntamiento.

La historia del Tren México-Toluca, en específico del tramo de Santa Fe a Observatorio, bajo la responsabilidad del gobierno de la CDMX, será también un lastre para los Amodio. Son muchos casos los que se escuchan de empresas que, tras ganar un contrato de construcción, dejaron abandonada la obra, pero pocos hay en los que después del tiradero les son cubiertos sus honorarios.

Y mucho menos servirá para enderezar el camino la reciente apuesta que los empresarios hicieron para quedarse con casi una tercera parte de la española OHL, una firma que carga, por lo menos en imagen, con el peso de los contratos obtenidos en México y en diversas partes del mundo a la sombra de la corrupción.

 

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