El Estadio Azteca ocupa ya un lugar único en la historia del futbol. Ningún otro inmueble había inaugurado tres Copas del Mundo. México tiene razones de sobra para presumirlo. La victoria de la Selección Mexicana frente a Sudáfrica terminó de redondear una jornada cargada de simbolismo para un país donde el futbol es mucho más que un deporte. Por unas horas, el viejo ritual volvió a repetirse. Familias enteras frente a las pantallas, aficionados de todos los rincones del país y una ciudad que, pese a sus problemas, volvió a estar en el centro del mapa mundial.
La imagen del Azteca renovado, los recuerdos de Pelé y Maradona, las referencias inevitables a 1970 y 1986, así como el entusiasmo de miles de aficionados que llegaron desde distintas partes de México y del extranjero, le dieron a la inauguración el tono que buscaban la FIFA y Grupo Ollamani, propietario del inmueble encabezado por Emilio Azcárraga. Sin embargo, detrás de la ceremonia comenzaron a aparecer las grietas de una organización que durante meses prometió una experiencia impecable.
Los accesos registraron largas filas, las revisiones fueron lentas y las vialidades caóticas. Hubo reclamos por la ubicación de asientos y por dificultades para acceder a algunas zonas del estadio. La ceremonia salió adelante, pero la experiencia estuvo lejos de los estándares que la FIFA suele exigir y para la que pagaron los aficionados.
La mayor molestia tuvo que ver con los boletos. Los paquetes Hospitality superaron los 100 mil pesos y muchos compradores descubrieron que la experiencia prometida no correspondía con la realidad. Lo que se vendió como ubicación preferencial terminó siendo, en varios casos, un asiento en las zonas más altas del estadio.
La polémica escaló hasta la conferencia de prensa previa al arranque del torneo. Gianni Infantino defendió los precios bajo el argumento de que corresponden al mercado y que cualquier tarifa menor habría alimentado la reventa. Esto, pese a que Donald Trump declaró que no pagaría mil dólares para asistir a un partido del Mundial. La crítica provino de uno de los presidentes anfitriones y de un aliado político de Infantino, lo que volvió más difícil justificar la estrategia comercial de la FIFA. Carlos Slim Helú también criticó recientemente el exorbitante costo de los boletos del Mundial.
Pero el futbol nunca se limita solo al deporte. En las tribunas también se asomó la política. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum optó por no asistir a la inauguración, uno de los personajes que más atención generó fue Ricardo Salinas Pliego. El empresario apareció con una camiseta marcada con el número 2030 y fue recibido por grupos de aficionados con gritos de “presidente, presidente”. Los videos circularon rápidamente en redes sociales y alimentaron las especulaciones que desde hace tiempo acompañan al dueño de TV Azteca.
La ausencia de la jefa del Estado mexicano tampoco pasó inadvertida. Históricamente, las inauguraciones mundialistas suelen convertirse en escaparates para los presidentes, aunque también en espacios de riesgo político. La memoria guarda ejemplos de mandatarios abucheados en grandes eventos deportivos y, en algunos sectores del estadio, también se escucharon consignas de “Fuera Morena”.
Y mientras todo eso ocurría en las tribunas, en la cancha México cumplía sin entusiasmar del todo. El 2-0 dio tranquilidad y permitió arrancar el torneo con tres puntos, pero no despejó las dudas sobre el funcionamiento del equipo de Javier Aguirre. La exigencia crecerá rápidamente y el partido frente a Corea del Sur será una prueba más exigente para una selección que ganó, pero todavía no convence.
Lo que sí es que la inauguración dejó una fotografía precisa del México de 2026: un estadio convertido en símbolo nacional, una afición que sigue respondiendo como pocas en el mundo, empresarios que coquetean con cargos públicos, un gobierno que prefirió observar desde la distancia y la FIFA concentrada en maximizar el negocio del futbol.
Posdata 1
Quienes sí estuvieron en el Estadio Azteca fueron varios actores de la clase política. Entre ellos el senador panista y exalcalde de Huixquilucan, Enrique Vargas, quien acudió acompañado de su familia para presenciar el debut de la Selección Mexicana. También apareció el coordinador del Partido Verde en el Congreso capitalino, Jesús Sesma, cuya presencia fue difundida en redes sociales desde las inmediaciones del estadio. En contraste, llamó la atención la ausencia pública de otros personajes cercanos al poder como los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, como Jesús Ernesto López o José Ramón López Beltrán, quienes habían sido mencionados en comentarios y especulaciones como invitados al área VIP.
Posdata 2
La decisión de Donald Trump de nominar a Jay Clayton como próximo director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos tiene implicaciones que van mucho más allá de Estados Unidos. Clayton es actualmente el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, una de las oficinas más poderosas del Departamento de Justicia estadounidense y la misma que ha concentrado investigaciones de alto perfil relacionadas con corrupción, delincuencia organizada y redes financieras internacionales. Su nominación fue anunciada este jueves por el presidente estadounidense, quien lo definió como uno de los abogados más respetados del país.
El dato cobra relevancia en México porque esa fiscalía es la que ha seguido varias de las indagatorias que involucran a políticos mexicanos señalados por presuntos vínculos con organizaciones criminales y operaciones financieras bajo sospecha. Entre los nombres que han aparecido recurrentemente en versiones periodísticas, reportes de inteligencia y expedientes en desarrollo figura el del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como otros actores cercanos a Morena. Aunque ninguna de esas investigaciones ha derivado hasta ahora en acusaciones formales públicas, el hecho de que el responsable de la oficina que las conduce esté a punto de convertirse en jefe de las 18 agencias de inteligencia estadounidenses eleva inevitablemente el nivel político del asunto.
Clayton llega además con una relación cercana al círculo de seguridad nacional de Trump y con el respaldo del director de la CIA, John Ratcliffe, quien impulsó su nombramiento. Desde esa nueva posición tendría acceso privilegiado a información estratégica generada por agencias como el FBI, la DEA, la CIA y el Departamento de Seguridad Nacional. No se trata de que vaya a conducir investigaciones penales, sino de que pasará a coordinar el sistema de inteligencia que alimenta buena parte de las decisiones de seguridad y política exterior de Estados Unidos.
Posdata 3
La desaceleración económica comenzó a reflejarse con mayor fuerza en el mercado laboral formal. Durante mayo se perdieron 29 mil 922 empleos registrados ante el IMSS, una de las peores cifras para ese mes en los últimos años. Aunque el saldo anual todavía es positivo, con poco más de 346 mil puestos creados en los últimos doce meses, el ritmo de generación de empleo se ha debilitado de manera importante frente a años anteriores. Sectores como la construcción, la manufactura y parte de los servicios resienten ya la menor inversión y el enfriamiento de la actividad económica.
Detrás de esa caída hay otro indicador que suele anticipar los problemas del empleo: la desaparición de patrones. Al cierre de mayo, el IMSS registró 1 millón 15 mil 999 empleadores, lo que representa una disminución anual de 26 mil 393 registros patronales, equivalente a una contracción de 2.53%. La cifra confirma 23 meses consecutivos de retrocesos en el padrón de patrones y refleja que miles de empresas, particularmente micro y pequeñas, han dejado de operar o han optado por salir de la formalidad ante el aumento de costos y la menor actividad económica.
El dato es relevante porque son precisamente esos empleadores los que generan la mayor parte de los puestos de trabajo en el país. Menos patrones suelen traducirse en menos contrataciones y menor capacidad para absorber nuevos trabajadores. El fenómeno ocurre además en un momento marcado por la incertidumbre sobre la revisión del T-MEC, la cautela de las inversiones privadas y una economía que crece cada vez menos. Más allá de los discursos oficiales, los registros del IMSS muestran que el deterioro que se observa en las expectativas y en la estructura productiva y laboral del país.
@MarioMal
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

