La caída de Alito

Las cosas en realidad nunca llegaron a ser como se planearon. Alejandro Moreno jamás pudo imponer un control sobre su bancada en el Congreso

MARIO MALDONADO
Cartera 20/05/2022 03:00 Actualizada 07:13
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Pocos días le duró el gusto a Alejandro Moreno de sentirse “arrogantemente libre”. Tras el revés que le dieron los partidos de oposición a la reforma eléctrica del presidente López Obrador, el dirigente del PRI se rebeló: quemó las naves con Morena, los tildó de perdedores y de ser una desgracia para México, al mismo tiempo que fracturó a su partido internamente con las amenazas a gobernadores salientes y a los que ya dejaron sus administraciones. En suma: Alito se dinamitó.

Atrás quedó ese personaje que tomó las riendas del PRI con el beneplácito del presidente Andrés Manuel López Obrador, con miras a consolidar un bloque político y legislativo bautizado como el Primor, el cual tendría la fortaleza suficiente para concretar las reformas legales y constitucionales de este gobierno, además de negociar la consolidación de Morena en los gobiernos estatales.

Las cosas en realidad nunca llegaron a ser como se planearon. Alejandro Moreno jamás pudo imponer un control sobre su bancada en el Congreso de la Unión. Se recuerda aún aquella reunión en la que intentaba convencer a sus legisladores de votar en favor de la reforma eléctrica del Presidente. Se desesperó tanto de sus magros resultados, que terminó diciendo a sus correligionarios que no podría ayudarlos después, cuando se les abrieran expedientes en FGR y la UIF.

Él mismo rompió acuerdos en el proceso electoral de 2021. A decir de algunos de sus colaboradores, a cambio de retener Campeche, el líder priísta había cedido la victoria en prácticamente todos los estados que se pusieron en juego. Lo confirman los audios que ventiló en días recientes la actual gobernadora, Layda Sansores, según los cuales a Alito no le interesaba otra cosa más que su estado; lo demás, dicho en sus palabras, le “valía madre”.

Pero en el camino el acuerdo se pervirtió: entraron a la contienda fuerzas contradictorias de la 4T e hicieron creer al campechano que su partido no sólo tenía posibilidades de ganar en Nuevo León, con Adrián de la Garza, sino que podría obtener la victoria con el beneplácito de personajes que en aquel momento gozaban de amplio poder en el círculo presidencial.

El Primor no aguantó más, y tampoco el historial del exgobernador campechano, que fue colocado en el ojo de la Fiscalía General de la República. Aquí revelamos, a mediados de mayo de 2021, las investigaciones que se habían soltado sobre su patrimonio inmobiliario.

Publicamos que, de 2011 a 2015, el exdiputado por Campeche adquirió 12 propiedades en su entidad con costo acumulado de 6.9 millones de pesos, aunque, según los avalúos de las investigaciones, el valor real rebasaba por mucho los 100 millones.

En aquellos datos se daba cuenta de operaciones extrañas, como adquisiciones de edificios comerciales por los increíbles montos de 60 mil o 20 mil pesos, por cada uno de ellos, casi todos enajenados, de acuerdo con los documentos notariales que se incluyeron en la indagatoria, por personajes que ocupaban cargos en su gobierno, en sus equipos de trabajo o en los partidos con los que mantenía relación.

Según se escucha en los audios que se divulgaron, Alejandro Moreno tendría también problemas por posibles delitos de índole electoral.

Y contrario a lo que se puede ver a simple vista, el verdadero dinamitador del futuro de Alito es su partido. Las filtraciones a la oposición son de sus propios colaboradores. Con esto, el político campechano deberá hacerse responsable de la pérdida de las gubernaturas que se votan en junio.

Posdata

Y a propósito de peleas intestinas, otro daño colateral de Alito es el hermano de su segundo de abordo, el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira.

Esta semana, salió del anonimato sólo para despotricar en contra de su hermano Rubén Moreira y su cuñada, candidata del PRI al estado de Hidalgo.

Tengo “cirios encendidos” para evitar el triunfo de la candidata del PRI, PAN y PRD a la gubernatura en Hidalgo, Carolina Viggiano, dijo el expresidente del PRI.

Y fue más allá. Dijo que en Hidalgo va a ganar el candidato de Morena, Julio Menchaca, 2 a 1. “Es un hombre honesto, preparado. Yo no escogí a mi cuñada, perdón, yo escogí a mi esposa y mi esposa me escogió a mí. Ni a los hermanos escoge uno”, lanzó Humberto Moreira.

Flaco favor le hizo a la emproblemada dirigencia del PRI que representan Alito y Rubén Moreira.

Como sea, a 16 días de la elección, el candidato de la coalición que encabeza Morena aventaja con cerca de 60% a su competidora del PRI.

Según el análisis de Menchaca, Hidalgo es un estado donde se ha privilegiado el mal gobierno.

Es la cuarta entidad con la mayor tasa de informalidad; la que tiene un mayor retroceso en competitividad a nivel nacional; se ubica entre los siete estados con peores condiciones para trabajar en México y dejó de invertir en desarrollo social, salud, educación y turismo para privilegiar el gasto burocrático.

Las propuestas del candidato morenista son las del gobierno federal: combatir la corrupción, desarrollar la economía, garantizar el bienestar y recuperar la paz. Veremos si le alcanza y si lo cumple.
 

@MarioMal
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